Imaginémonos en el 2067, 50 años después del evento que desoló Piura. Todo funciona perfectamente, pese a las lluvias intensas de cada año y al comportamiento de clima tropical originado por el cambio climático. Se convive con El Niño. Todas las actividades y los proyectos de desarrollo continúan normalmente y las líneas vitales de la ciudad están bien protegidas.

Publicado el en Nº 82.

Mirando atrás, entendemos que la infraestructura del 2017 era muy vulnerable, débil e insegura. Ante las lluvias intensas todo colapsaba al mismo tiempo: los drenajes, los mercados, el aeropuerto, los hospitales más importantes; los puentes y carreteras principales sufrían graves daños. Nadie se explicaba por qué las reconstrucciones del 83 y del 98 no prepararon a la región para este evento.

Urgía una nueva visión y estrategia. No se debía reconstruir la misma infraestructura sino fortalecer y preparar a Piura para eventos extremos, sobre todo pluviales. Solo así se lograría sostenibilidad ante los duros retos que la naturaleza imponía.

 Sigamos en el 2067. Las autoridades regional y local declaran que Piura es mucho más segura porque todas las gestiones municipales y regionales están obligadas invertir en infraestructura fuerte y altamente segura, protegiendo las líneas vitales de la Región. Fueron necesarias muchas gestiones ediles y regionales para lograr el objetivo.

¿Qué faltaba? Una nueva política de estado más que una ley de reconstrucción. Se usó prospectiva de largo plazo y sucesivos planes estratégicos de 5 años en los que cada autoridad cumplía su parte. Se aprobaron las políticas de estado, pues ya no era un problema del norte sino del Perú. Estas políticas dan sostenibilidad y resuelven el problema desde su origen y de modo integral; la reconstrucción es una solución temporal, parcial y precipitada.

 De acuerdo a lo anterior, y considerando que El Niño y las lluvias extremas tienen características de fenómeno dinámico, recurrente, no cíclico y complejo (pues desencadena problemas de infraestructura, de salud pública, de agricultura, de pesca, ambientales, urbanos, de seguridad, de transporte, etc.), la solución real no está solo en la Ingeniería ni en la reconstrucción de 3 años.

Se necesita una solución integral y sostenible en el tiempo, que solo será posible con una política de estado, que se apoye en planes estratégicos. Estos deben contar con portafolios y programas de proyectos a cargo de directores que trabajen coordinadamente. Obviamente, que posean altas competencias profesionales, éticas y humanas.

Aquí y ahora, en el 2017, sí podemos reconstruir; pero urge también que comencemos a poner las bases en la política, en las estrategias y, sobre todo, en las personas que las ejecutarán. ¿Empezamos?

 

Mgtr. Germán Gallardo Zevallos, Profesor del Máster de Ingeniería vial. Lima y Piura.

Director de Posgrados de Ingeniería en Campus Lima. Profesor de los cursos de Geotecnia vial, Sistemas inteligentes de transporte y Gestión de la construcción vial en el Máster de Ingeniería civil que se dicta en Campus Piura y en Campus Lima.