Publicado el en Nº 83.

El museo se reclama hoy como un espacio para el diálogo comunitario, la convivencia armónica y la revaloración de la diversidad cultural. Según el Observatorio Iberoamericano de Museos (2013), el Perú cuenta con 317 de estos espacios. Resultan pocos ante la riqueza patrimonial del país; pero, más importante que su número, es trabajar para volverlos accesibles a más personas, empezando por el público circundante.

En 1992, se reguló legalmente el Sistema Nacional de Museos (hoy dependiente del Ministerio de Cultura); sin embargo, recién en los Lineamientos de la Cultura peruana (2013-2016) se enfatizó la idea del museo como un centro cultural que enriquece la vida de las comunidades.

Efectivamente, estos aportan al desarrollo de las poblaciones, impulsándolas económicamente (a través del turismo cultural, grandes exposiciones, entre otras actividades) y también socialmente, dotándolas de un espacio de reflexión sobre los problemas de las personas o ayudándolas a conocer sus derechos fundamentales. En suma, les permiten ejercer sus derechos culturales y mejorar su calidad de vida.

Y es que los museos son lugares para deleitarse, aprendiendo siempre. Cada vez está más claro el importante rol educativo que cumplen, mediante la educación formal e informal; y, también bajo la idea del “lifelong learning”. En este sentido, se debe ayudar a los visitantes a cultivarse, en libertad y de forma activa, sin ningún tipo de restricción para acceder a ellos. Estos fabulosos retos han sido difundidos por el Consejo Internacional de Museos (ICOM), en el documento Recommendation concerning the protection and promotion of Museums and collections, their diversity and their role in society (2015).

No obstante, estos cambios no deben dirigirse solo a favorecer los grandes proyectos museales, sino también los municipales o los comunitarios. En este impulso, se debe apostar por el incremento de los presupuestos para su gestión –sin que ello exima su sostenibilidad–, procurar contar con más profesionales en cada sección y, fundamentalmente, implementar áreas de educación o mediación cultural que propongan actividades creativas (que sean bien comunicadas) y permitan ampliar la diversidad de visitantes.

En el país, hay destacados ejemplos de esta transformación: los talleres del Museo de la Cultura Peruana, del MALI; las fabulosas experiencias del Museo de Túcume, la Casa de la Literatura peruana y el Museo del Banco Central de Reserva. Resta apostar cada vez más decididamente por los museos para lograr un desarrollo integral de la sociedad.

Mgtr. Cristina Vargas Pacheco

Es máster en Museología por el École du Louvre, Francia; y en Historia del Arte, por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es docente y directora del programa académico de Historia y Gestión Cultural de la Facultad de Humanidades.

Los retos del museo en el Perú