Para Olga Belletich, la tesina de bachillerato fue una oportunidad para conocer sus inquietudes profesionales. La respuesta fue clara: su perfil era de docente e investigadora.

Publicado el en Nº 83.

Es de la primera promoción de la Facultad de Ciencias de la Educación. Se inició como futura docente universitaria y, paralelamente, para enriquecer su propuesta pedagógica y didáctica, enseñó en colegios públicos en Yapatera, Catacaos y La Unión. Esta experiencia la ayudó a conocer el entorno, plantear programas de mejora, intervenir en la transformación de esa realidad; y, a confirmar su vocación.

Su inquietud profesional la llevó a cursar la maestría en Gestión Educativa. Luego integraría el equipo fundador y gestor del Sistema de Educación a Distancia (SEAD) de la Universidad de Piura, como coordinadora.

Con la transición a la sociedad del conocimiento, nace la necesidad de agregar el dominio de las nuevas tecnologías y de los idiomas en el perfil del profesional. Sin dudarlo, Olga se preparó en ambas materias, ampliando así las fronteras del campo educativo donde se desempeñaba.


Cruzando el Atlántico

El 2003 viajó a España, junto a su esposo e hija, para formar parte de un proyecto i+D en la Universidad de Granada. En cada paso, debía demostrar sus conocimientos; por ello, nunca desistió de la formación continua.

Postuló a una plaza en una universidad pública, un concurso muy competitivo: “Pero tenía esa trayectoria de grado y posgrado, la experiencia de campo y, como valor añadido, ese enfoque humanístico de la vida y de la profesión, muy valorado en Europa”.

Actualmente, la doctora en Pedagogía es docente e investigadora en la Universidad Pública de Navarra; coordinadora de Calidad y, también, de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales.

“Quien mucho ha recibido, más agradecido debe ser. Por eso me comprometo socialmente”, dice. Junto a su familia, participa en la ONG española Upasunqu, como vicepresidenta, desde donde atiende a poblaciones vulnerables o en riesgo de Perú y África. “¿Es usted exitosa?”, recuerda que le preguntaron alguna vez. “Yo busco hacer bien mi trabajo, el éxito viene añadido”, respondió.

Al despedirse, nos dice que si se quiere crecer profesionalmente, hay que cultivar relaciones abiertas al mundo; leer mucho, sobre temas de interés; y buscar espacios de formación espiritual, para encontrarle el
sentido al trabajo bien hecho.