Martha Coello Denegri. Máster en Dirección de Empresas, por el PAD – Escuela de Dirección de la Universidad de Piura. Licenciada en Administración de Servicios, por la UDEP. Docente del programa académico de Administración de Servicios, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

Publicado el en Nº 84.

En las últimas décadas, el sector servicios ha sido el que más ha aportado al producto bruto interno (PBI) en diversos países. Perú es uno de ellos. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), dicho sector supone actualmente el 51,3% del PBI nacional, seguido por la extracción de petróleo, gas y minerales, con el 13,6%. Esto, sin duda, refleja la importancia de este sector económico en el desarrollo del país.

No olvidemos que está constituido por una variedad de actividades como telefonía, educación, salud, banca y finanzas, comercio, transporte, gastronomía, turismo, entre otras. Muchos factores son los responsables de esta transformación e incremento de la industria del servicio.

Los principales son los siguientes:

  • Tendencias en los negocios. Muchas empresas de manufactura pasaron a ser empresas de servicio, debido a que la mayor parte de las ganancias se obtienen por consultorías y operaciones financieras.
  • Adelantos en la tecnología de la información. Estos generaron nuevas formas de hacer negocios entre las empresas de servicios y los clientes.
  • Cambios sociales. Hay más personas con menos tiempo disponible y, por tanto, con mayor demanda de servicios.
  • Internacionalización y globalización. Cada vez más, las empresas pueden ofrecer sus servicios en distintos países.
  • Políticas gubernamentales. Algunas medidas de este tipo, como los tratados de libre comercio, han reducido restricciones que antes impedían una oferta de servicios más dinámica.

En el Perú, la necesidad de desarrollar aún más el sector ha encontrado eco en el Gobierno, que ha suscrito la Ley de Fomento al Comercio Exterior de Servicios y al Turismo. Esta permite que las empresas de servicios se internacionalicen, pues facilita, a través de diversas medidas, la relación con clientes extranjeros. Además, promueve que el país se convierta en una plataforma de servicios turísticos, logísticos, profesionales y empresariales. Finalmente, brinda ayuda para ampliar el listado de actividades turísticas, consideradas como exportación de servicios.