“Hay mucho con lo que un gestor tiene que lidiar en los sectores público y privado, para concretar actividades, propuestas y proyectos; sin embargo, eso no me desanima. Es un reto para el cual, además de formación, hay que tener paciencia y buen humor”.

Publicado el en Nº 84.

Cuando Carla Córdova terminó la secundaria se enteró de que la Universidad de Piura dictaba la carrera de Historia y Gestión Cultural. Al egresar, en el 2009, formó con dos compañeras una asociación sin fines de lucro para desarrollar propuestas culturales. Al año siguiente, comenzó a trabajar en la Municipalidad distrital de Pacaipampa, donde pudo aplicar “algunas iniciativas de gestión cultural y del patrimonio en el ámbito municipal rural, y acercarme a las comunidades campesinas”.

Desde el 2014, trabaja en el proyecto Qhapaq Ñan (Gran Camino Inca), del Ministerio de Cultura. Inició como asistente en el proyecto integral Aypate (Piura). Ahora, es la responsable del componente sociocultural del proyecto integral Huánuco Pampa (Huánuco), que busca darle un uso social al monumento arqueológico asociado al sistema vial andino Qhapaq Ñan, considerado patrimonio mundial.

Le gusta lo que hace y está agradecida por la formación recibida, así como por la exigencia académica y el servicio social fomentados en la Facultad de Humanidades. “Son muy importantes para que nuestro trabajo tenga gran impacto en las comunidades rurales. El éxito que alcancen las ayuda a promoverse y a gestionar su patrimonio y cultura como parte de su desarrollo”, explica.

Gestión, la clave del desarrollo cultural

 

Carla señala que los gestores culturales profesionales dan otra óptica al manejo de la cultura. “Actualmente, los egresados de la Universidad de Piura han creado, innovado, propuesto y dinamizado el sector cultural en el que trabajan. Estas acciones ayudan al crecimiento del sector y a evidenciar la cultura y el patrimonio, para potenciar el desarrollo de una localidad”.

“Es gratificante cuando las personas involucradas en un proyecto obtienen un beneficio, una experiencia de gestión, un logro para sus comunidades. Es genial sentirse parte del proceso”, comenta feliz.

Según indica, aún falta mucho por hacer, principalmente “acercar a la gente al patrimonio y su cultura; y lograr que sean parte de su gestión. Esa es la mejor manera de sentirse conectado y lograr un vínculo entre sociedad y patrimonio”.

Una gestora cultural en el Qhapq