Siempre está preocupada por los demás y procurando hacerse un espacio para escuchar y aconsejar. Sus estudiantes y buscar soluciones a los problemas de su querida Piura son sus principales motores. Y, su peor defecto: “no sabe decir que no”.

Publicado el en Nº 85.

Sin temor a equivocarnos, entre quienes la conocemos, los de ayer y los de hoy, no hay quien no sonría y evoque gratos recuerdos cuando mencionamos a Chanita o Chana, como llamamos a Juana Huaco García. Su menuda figura va siempre unida a una sonrisa que distribuye al saludar y más cuando se desplaza por el campus con su raudo caminar. Va siempre a mil por hora, procurando sacarle más minutos al día; sin embargo, si alguien la busca o pide algo, siempre se hace un espacio para atenderle.

Nos dicen que siempre fue así: atenta y servicial, dispuesta a ayudar y explicar los temas a los demás. Aún así, se disculpa “por no poder atender a todos”. Como para endulzar la vida, le encanta disfrutar de un chocolate o postre. Y, por supuesto, tampoco le dice ‘no’ a un cebiche o a un buen plato piurano.

Estudió Administración de Empresas (Prom. 80). Luego de siete años de trabajar como consultora, volvió para quedarse. Desde 1987 dicta cursos de dirección de personal y, en los últimos años, diseño organizacional, en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, donde dirige el área de Administración general. Como si fuera poco, participa en actividades de formación, conversatorios con jóvenes o microempresarios y concede entrevistas periodísticas; es decir, está en todo: “Debemos preocuparnos y expresar lo que pensamos sobre situaciones puntuales de nuestro acontecer diario”.

Es una excelente amiga, colega, docente y una hija muy abnegada. Y, aunque su mamá ya no está a su lado, la lleva siempre en el corazón.

“Enseñar es lo más lindo que me puede haber pasado, más cuando se trata de un tema que me apasiona: la dirección de personas. Me encanta atender a los alumnos, observar cómo avanzan, verlos después desempeñarse profesionalmente y notar cómo cambian los ‘cachimbos’ que conocí. Se siente una satisfacción muy grande. Por eso seguí la maestría en Teoría y Práctica Educativa, para afianzar mi tarea docente”, nos dice Chana.

Su preocupación por la ciudad, por la transparencia en la gestión pública y la buena formación de los servidores públicos hizo que en un conversatorio con periodistas, uno le preguntara: ¿por qué no incursiona en la política? Muchos avalaron la sugerencia. Chana sonrió. Hoy nos dice por qué no: “Un profesor nos dijo una vez que la política la hacemos todos y no podemos vivir sin ella. Nos guste o no, cada día enfrentamos situaciones políticas. Pero, ser político es otra cosa y nuestros partidos todavía no alcanzan la suficiente madurez. Les falta mucho para aprender a trabajar por el bien común”.

“Los problemas de Piura, del país, se deben también a la corrupción. Aumenta porque ya no ‘nos escandaliza’ la vemos como lo más ’normal’. Revertirla es tarea de todos, comenzando por casa, en la familia. Esa debe ser nuestra principal preocupación”.

No todo es trabajo, clases o preocupaciones. En los últimos años, Chanita ha descubierto su nuevo hobby y no está dispuesta a abandonarlo: viajar. “Disfruto mucho de todo lo que Dios y la vida me van dando”. En casi un año y medio ya ha realizado cuatro viajes internacionales: visitas familiares y hasta un reencuentro con su promoción del colegio. Así, ha estado ya en Pinamar e Iguazú, en Argentina; en Cartagena, Barú y Medellín, en Colombia; y en Sao Paulo y Buzios en Brasil. A estos viajes les debe ese color extrabronceado que luce últimamente,  pues le encanta el mar.

“Cuánto le debo a la Universidad, en ella me he ido desarrollando. Vivir aquí es un aprendizaje continuo de mis alumnos y de mis colegas. Han pasado 30 años, casi sin darme cuenta: ¡toda una vida en la Universidad! Y, me encanta pensar que, si Dios quiere, estaremos para celebrar las bodas de oro de mi alma mater, que comienzan en junio próximo. Recuerden que seré ¡siempre UDEP!”

Juana Huaco Tal como es (1)