Remy Balarezo Núñez. Doctor en Dirección y administración de empresas. Máster en Ciencias de investigación en dirección de empresas, marketing y contabilidad. Es docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

Publicado el en Nº 87.

Durante años, la búsqueda de rentabilidad puso por encima al “accionista”, causando dos costes importantes que las empresas no han internalizado: el social y el medioambiental. Esto ha hecho decrecer la credibilidad en los negocios a bajos históricos, según Edelman Trust Barometer. Nos vienen a la cabeza ejemplos como la manipulación de los motores de diésel por la VW, HSBC con el blanqueo de capitales de los cárteles de la droga mexicanos y, en Perú, el caso Odebrecht, GYM y “leche Gloria”, que hacen cuestionar la integridad de los negocios y sus líderes.

Esta desconfianza “petardea” las relaciones de largo plazo con clientes, proveedores, trabajadores y la sociedad en general e impide que las organizaciones adquieran habilidades en actividades de riesgo para innovar y contribuir al desarrollo sostenible. El capitalismo ha traído muchos beneficios y también costos. Según Adler, el sistema no asume el impacto negativo de las actividades y la desigualdad en los ingresos. Así, un CEO de Walmart puede llegar a ganar más de 25 millones de dólares al año, mientras que el trabajador medio apenas pasa los 23 000 dólares. Esta situación llevó a los editores de la Academy of Management Journal a redefinir el propósito de la organización.

¿Por qué considerar estos aspectos en el estudio de las empresas? De acuerdo a Mayer, la corporación ha pasado por un gran cambio en los últimos años, de predominación de activos fijos a intangibles. Davis dice que se debe a cambios en el régimen de costes de transacción de organizar, que ha desfavorecido a la corporación tradicional. Los activos intangibles se basan frecuentemente en relaciones informales basadas en credibilidad más que en contratos.

Por tanto, en un entorno actual, donde la confianza decae y el sistema capitalista está cuestionado, la empresa debe convertirse en una trustful corporation. Para Mayer, significa que su propósito debe trascender la simple búsqueda del valor del accionista, incluyendo lo social y medioambiental.

El gobierno de la empresa debe alinear el interés de la dirección con el de la organización, donde el directorio actúa como fiduciario; y, la estructura accionaria (dueños) debe alinear sus propósitos a los de la empresa. Finalmente, agrega, debe existir un ecosistema (leyes, regulaciones, instituciones, etc.) donde opera la empresa que permita lograr este gran objetivo. Académicos y empresarios debemos considerar estos aspectos para lograr el tan ansiado desarrollo sostenible.