Tras 25 años trabajando en una misma empresa, José Luis Arribas (Ingeniería industrial, 1985) decidió crear su propia corredora de seguros. Los frutos no se hicieron esperar.

Publicado el en Nº 87.

José Luis nunca olvidará su primera clase de álgebra con el ingeniero Miguel Samper. Era verano de 1979 y se vivía una atmósfera de abrasante calor piurano. Cuando el ingeniero entró al salón, de aproximadamente 60 alumnos, les dijo: “Estamos muy apretados, pero no se preocupen, el próximo ciclo serán la tercera parte”. Y tuvo razón.

Esa exigencia constante a lo largo de su carrera universitaria – la misma que hizo que varios compañeros desistieran en el camino– es algo que José Luis siempre agradecerá. Recuerda con cariño a los profesores que marcaron su paso por la Universidad: Ramón Mugica, con quien organizaba las pruebas de atletismo de las olimpiadas que ahora llevan su nombre; y Rafael Estartús, quien dictaba sus clases con una pasión admirable.

Su primer trabajo como egresado fue en una empresa agroindustrial en la selva del Perú. Después, tras cursar un MBA en España, regresó al país y entró en el sector asegurador. Fueron 25 años trabajando en Pacífico Seguros hasta que decidió, como él dice, “lanzarse a la piscina” y creó Arribas Corredores de Seguros SAC en Lima.

“Siempre digo con orgullo que lo que me diferencia de los demás brókeres es la pasión por el trabajo bien hecho. Y eso lo aprendí en la UDEP”, sostiene. Uno de los objetivos de su empresa es lograr que las personas de menos recursos también tengan acceso a la salud privada. “Ahora estamos extendiendo servicios a Piura, tierra a la que le tengo mucho cariño. El campo es bastante amplio, especialmente en el sector agrícola”, comenta.

Sin embargo, José Luis recuerda que no siempre todo marchó como esperaba. Hace once años, sufrió un problema médico serio. “Fue uno de esos garrotazos que te da la vida, pero que una vez superados, te hacen más fuerte”, reconoce.

Logró salir adelante con el apoyo inquebrantable de su familia. Para él, escoger bien a su compañera de vida fue una de las claves para lograr un balance entre el trabajo y la familia. Junto a su esposa, Paulina, tienen cuatro hijos: José Luis, Paula, Ignacio y Alonso.

Un consejo: “Aprendan a generar relaciones de confianza, en 360 grados: desde sus padres y jefes, hasta sus subordinados. Las relaciones se deben forjar, cuídenlas mucho y cultívenlas”.