Julio Hernández tiene más de veinte años como docente de la Universidad de Piura. Fue uno de los pioneros del programa académico de Contabilidad y Auditoría, en Piura. Hoy, es uno de los profesores más representativos en el programa de Administración de Empresas, en Lima.

Publicado el en Nº 88.

Corría el año 1995 y el joven auditor de Deloitte&Touche, Julio Hernández, buscaba nuevos retos para el desarrollo de su carrera profesional. Luego de una entrevista con Miguel Ferré –entonces decano, y ahora profesor del Programa de Alta Dirección (PAD) de la Universidad–, terminó convencido de participar en el proyecto de sacar adelante, con otros profesores, el programa académico de Contabilidad y Auditoría, que este año cumple veinticinco años.

“Me entusiasmó el proyecto y, una vez allá, conocí gente muy buena y excelentes compañeros de trabajo. Por eso decidí quedarme, formé una familia y he tenido el privilegio de aportar en Campus Piura y ahora en Campus Lima”, señala el profesor.

Quizás los momentos más gratos de sus años en Piura –que, en principio, serían solo dos– fueron al descubrir que fue docente de quienes dirigen hoy, o lo hicieron en su momento, el programa académico de Contabilidad y Auditoría: “Siempre me reclamaron que se merecían 20 de nota. Fueron excelentes alumnas, pero era muy exigente y quería que dieran mucho más. El tiempo me ha dado la razón porque ahora son grandes profesionales”.

No solo sus exalumnas ocupan su cajón de buenos recuerdos. También, las tertulias con sus egresados que ahora son directivos en grandes empresas y firmas de auditoría o dueños de sus emprendimientos. “Siento mucha satisfacción cuando veo cuánto provecho le sacaron a la carrera y a la formación que les dio la Universidad. Sigo teniendo contacto con ellos, algunos son excelentes colaboradores docentes en la facultad”, comenta.

El “Pepe Grillo” de los alumnos

Las clases de Julio Hernández se oyen a 500 metros a la redonda.

– ¿Por qué, habla tan fuerte en sus clases,
profesor?
– Creo que soy un poco apasionado. Quiero que los alumnos no solo aprendan, sino que vivan las clases intensamente. Tienen que ser conscientes de que ellos, mañana, serán quienes tomen las decisiones en las empresas y eso, actualmente, requiere de una exigente formación en conocimiento y actitud.

Y es que el doctor Hernández es una especie de Pepe Grillo para sus estudiantes. Pero la relación no queda ahí: las Olimpiadas Ramón Mugica son también un fuerte vínculo con ellos. “Disfruto cuando mis alumnos dejan todo en la cancha. Uno de mis sueños cumplidos como director del programa de Administración de Empresas fue lograr el campeonato dos años, algo que en Campus Lima es muy difícil ya que tenemos siempre como principal rival a la competente Facultad de Ingeniería”, cuenta emocionado.

Quienes también guardan un buen recuerdo de él son sus alumnos de pre y posgrado de otras facultades (Comunicación, Derecho, Educación y MBA): “Me gustan los retos. Dictar Contabilidad a profesionales que no están familiarizados con los temas ha hecho que me exija y busque siempre nuevas formas de que aprendan y disfruten de ella”.

Los sueños de Julio

A pesar de ser apasionado en sus clases, en las charlas de tú a tú, Julio Hernández es un hombre sereno, de pocas palabras y mucha reflexión. Ahora, luego de haber ocupado cargos directivos durante varios años, tiene muchos deseos y metas que lograr. Dedica más tiempo a la docencia y a la investigación –su otra pasión–, que comparte con los profesores y alumnos de ambos campus.

“Mi gran anhelo es que los docentes del programa gocen de reputación internacional, que sean muy buenos docentes e investigadores, que publiquen y aporten a la comunidad académica. Así, podrán contribuir a la excelencia de nuestros alumnos y al prestigio de nuestra área académica”, puntualiza.