Susana Ortiz (Prom. 2010, Administración de Servicios) vive en Sidney, Australia, y trabaja para la firma EY. Lo que más disfruta, al ejercer su carrera, es la posibilidad de influir positivamente en quienes la rodean.

Publicado el en Nº 89.

Sus hermanos son médicos. Ella quería estar vinculada a ese rubro, pero su vocación no era la Medicina. Por ello, decidió enfocar su carrera profesional en el sector Salud. Gran
idea. Así, Susana Ortiz inició sus estudios universitarios en la UDEP, culminándolos exitosamente en el 2010.

Sin embargo, la vida le tenía preparado otro destino: hoy, trabaja en el reclutamiento de personal, en el área de Recursos Humanos de EY, en la mencionada ciudad australiana.

“Cuando comencé la carrera, se dictaba la especialización en Servicios de Salud, pero al llegar al tercer año, no se abrió, pues el número de personas interesadas era insuficiente. Entonces, una profesora me recomendó especializarme en Servicios Generales y, si quería, más adelante podría hacer un posgrado en Salud. Pasó el tiempo e hice mis primeras prácticas en Reclutamiento de Pacífico Vida. La experiencia con mi equipo de trabajo fue tan buena y me gustó tanto la posición, que trabajo en ese rubro desde entonces”, señala.

¿Cómo llegó a Australia? Susana cuenta que su esposo, José Miguel, y ella siempre habían querido vivir fuera del país una temporada. Así, él postuló a Macquarie University para estudiar su MBA y, al ser aceptado, decidieron viajar. Ella trabajaba entonces en EY, de la cual se considera una embajadora: “Cuando comuniqué la noticia a mis jefas, lo tomaron con mucha alegría, pues sabían que era una buena oportunidad para nosotros. No dudaron en recomendarme con la oficina de EY en Sydney”.

Una de las cosas que más disfruta en el día a día es entablar relaciones con distintas personas, ya sea en eventos, en un proceso de selección o en la comunicación con sus clientes internos. “Al tener una formación en servicio, siento que con cada interacción puedo aportar de manera positiva a la experiencia de las personas y eso es lo más importante para mí”, afirma.

De la Universidad, hay dos cosas que son las que más recuerda: “Primero, las olimpiadas. Los de ADS éramos un grupo muy pequeño, en la barra casi ni se nos oía, pero igual poníamos muchas ganas. Mi favorita era la carrera, pues me encanta correr y suponía nuestra mejor oportunidad para acumular puntos en la tabla. Lo segundo que recuerdo con mucho cariño son las enseñanzas del padre Alberto Clavell, quien fue mi profesor de Teología. No solo aprendí mucho de él, sino que en los momentos en lo que más necesité el apoyo de alguien, siempre estuvo ahí motivándome y haciéndome sonreír”.

Sin duda, lo que menos le faltan a Susana Ortiz son las “pilas” para perseguir sus sueños que, seguramente, la llevarán mucho más lejos que la bella Australia.