“Desde la función pública se tiene la oportunidad de cambiarle la vida a muchas personas; por eso, vale la pena intentarlo. No se debe perder de vista que la misión del servidor público es servir”, señala Juan Carlos Requejo Alemán (Facultad de Derecho, Prom. 96).

Publicado el en Nº 93.

Juan Carlos es el superintendente de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil). Desde que egresó de la UDEP, ha dedicado su vida profesional al ejercicio de la función pública, especializándose en la gestión pública: como secretario general de los ministerios de Agricultura y Trabajo; gerente de central anticorrupción de la Contraloría; director de supervisión y fiscalización de Pesca; viceministro de Pesca y Acuicultura; secretario general en la Sunafil, entre otras posiciones. En su ejercicio profesional ha comprobado que la formación en valores que brinda la UDEP marca la diferencia. “Hoy, las organizaciones buscan no solo buenos profesionales sino, sobre todo, buenas personas, íntegras y confiables”.

Retos y satisfacciones

Cada uno de los cargos desempeñados le han traído retos y satisfacciones. También tuvo momentos difíciles, como cuando asumió el Viceministerio de Pesca. “Nos tocó una coyuntura complicada. A los pocos días de estar allí, anunciamos que no habría segunda temporada de pesca de anchoveta (2014), la pesquería más importante del país y del mundo. Pese a que las condiciones ambientales adversas continuaron hasta el 2016, nos tocó fortalecer e impulsar el desarrollo de la pesca de consumo humano con el trabajo de todos los actores”, recuerda. Por otro lado, recuerda grandes satisfacciones, como: “La campaña ‘Postula con la tuya’, de la Contraloría (2010), diseñada para evitar el uso de recursos públicos en las campañas electorales, premiada ese año y retomada por la gestión actual de la Contraloría. Y, la implementación de las ‘Suspensiones preventivas de pesca de anchoveta’ (20152016), que permitió reducir la captura de ejemplares juveniles. “Definitivamente, la UDEP me brindó una sólida formación profesional que no tiene nada que envidiar a las mejores universidades del país, y marca la diferencia con la formación en valores que brinda”. En cuanto a la carrera que siguió, Juan Carlos comenta que el ejercicio del derecho es parte de la vida diaria, por ello, “cada persona debería manejar conocimientos básicos de este para fortalecer su desarrollo profesional. Ojalá que muchos más exalumnos de la UDEP se animen a incursionar en la función pública. El país necesita de los mejores para servir a los demás”, acota.

Nada como la familia

A Juan Carlos le apasiona jugar paleta frontón y viajar en familia. Confiesa: “No hay como viajar en familia para recargar energías” y lo hace, cada vez que puede, junto a su esposa Nataly y a sus hijos, Nicolás y Gonzalo.