2006 | Asociación Civil ProRural

Categoría: Servicios Directos a la Sociedad
Otorgado a: Asociación Civil ProRural
Propuesto por Fundación CODESPA


Asociación Civil ProRural

ceremonia2006-008

Institución sin fines de lucro cuyo objetivo es promover el desarrollo rural a través de la educación y el desarrollo de las capacidades del poblador de la zona rural en diversas áreas: escuela-familia, formación para la vida y el trabajo, pequeña agricultura, productividad, democracia y ciudadanía, participación, autogobierno y manejo de recursos naturales y desarrollo sostenido. Tiene como área de trabajo prioritaria la promoción de Centros Rurales de Formación en Alternancia, CRFAs, que se constituyen en el Perú desde el año 2002, y actualmente tienen 26 operando en distintas regiones: Cusco (7), San Martín (4), Apurímac (6), Puno, Piura (3), Lambayeque, La Libertad, Huánuco (2), Cajamarca. Este año 2006 está atendiendo a 1,443 personas.

El jurado

  • Dr. Antonio Mabres
  • Dr. Francisco Delgado de la Flor (CNM)
  • Sr. David Rivera del Aguila (El Comercio)
  • Lic. Carlos Lavalle (ADEU)
  • Sra. Amalia Raffo

Suplentes:

  • Fernando Cilloniz,
  • Jaime Avalos (CONCYTEC)

Discurso de presentación

Discurso de agradecimiento

David Baumann, Director de Asociación Civil ProRural
Premio Esteban Campodonico 2006 en el Área de Servicios Directos a la Sociedad

Doctor Ralph Coti, director de la Fundación Clover de NY,

Doctor Antonio Abruña, rector de Udep.

Mgtr. Carla Campos, vicerrectora Udep, Campus Lima,

Doctor Antonio Mabres, prorrector de Udep, presidente del Consejo Consultivo de los Premios y del Jurado.

Invitados todos.

Quiero agradecer al Consejo Consultivo y al Jurado, el haber concedido a ProRural el Premio Esteban Campodonico Figallo 2006, en el Área de Servicios Directos a la Sociedad. Esta distinción nos impulsa a seguir trabajando con tesón, a no bajar la guardia, que permitirá, no cabe duda,  obtener un mayor reconocimiento social para el esfuerzo de tanta gente empeñada en sacar adelante este sistema educativo, en beneficio de los jóvenes del medio rural, sus familias y sus comunidades.

Es justo, por tanto, hacer un reconocimiento público no sólo al pequeño equipo de ProRural, sino también a los padres de familia y monitores (docentes), que creyeron en la propuesta de un sistema educativo que apostaba por un aprendizaje de calidad fuera de las paredes de la escuela.

Es por esto que hemos hecho un esfuerzo, para que nos acompañen en esta premiación los tres primeros presidentes y los tres primeros directores, de los tres primeros Centros Rurales de Formación en Alternancia del Perú: Doña María, don Sixto, don Cristóbal, Yajaira, Jenny y Manuel, vienen del Cusco y Piura representando no solo a sus respectivas Asociaciones y CRFAs, sino a todos los padres y monitores de los 26 CRFAs que impulsa ProRural y, por qué no decirlo, de los cinco CRFAs  a cargo de Adeas Qullana, nuestros aliados, y los otros tres que surgieron por iniciativa del Ministerio de Educación, que están funcionando en 12 Regiones del país. Pido un aplauso para ellos.

ProRural nació el año 2000 con un objetivo prioritario: proponer e implementar el Sistema de Educación en Alternancia: una propuesta de desarrollo rural a través de la formación integral de los jóvenes del campo y del involucramiento efectivo de padres de familia y de otros agentes sociales del medio.

Los orígenes de esta propuesta en nuestro país se remontan a 1986, a los primeros ensayos que se hicieron en el Instituto Rural Valle Grande, en Cañete, donde tuve el honor de trabajar, que luego llevaron a la creación, en 1992, de la Escuela Agraria de Valle Grande, un IST bajo el sistema de alternancia. Los buenos resultados hacían prever el beneficio que significaría su difusión para el medio rural del país.

Con esta idea que fue tomando forma, nació ProRural. ¿Cómo explicarles a los funcionarios de Educación una idea tan fuera de lo establecido y lograr que la hagan suya? Busqué a Carmen (Trelles), le dejé varios kilos de papel impreso en castellano, portugués, francés; conversamos mucho. Al final salio la Propuesta que recogía la experiencia peruana, la Latinoamericana, y la de Europa, África y Asia. Una vez expuesta ante los funcionarios, no solo fue aceptada sino ponderada, nos favoreció la toma de  conciencia, de la profunda crisis del sistema educativo nacional, evidenciada en las estadísticas,  pruebas nacionales e investigaciones que se habían realizado; la Propuesta evidencia que la falta de equidad, pertinencia, eficiencia y eficacia serían atendidas creativamente.

En el año 2002 nacieron los tres primeros CRFAs: Waynakunaq Yachaywasin y Waynakunaq Riqcharinan Wasi, en el Cusco, Catac Ccaos en Piura. Desde el inicio contamos con el aval de Minedu y el de  las autoridades regionales de Educación.

Los promotores locales (padres y otros colaboradores) habían trabajado duro, instalando  y el equipando los futuros CRFAs con lo  mínimo necesario: un almacén comunal de semilla de papas se convirtió en dormitorio, las parrillas fueron transformadas en camarotes, los locales comunales en aula, dirección, comedor, cocina.

El primer día de clases, se convirtió en toda una fiesta: a falta de colchones los chicos llegaban con sus pellejos de oveja, los colchones llegaron meses más tarde… Las carpetas procedieron de un colegio público que las había dado de baja, se repararon y ¡adelante! Las instalaciones de los otros dos CRFAs eran las infraestructuras abandonadas de una antigua hacienda, y un albergue de niños que se adecuaba a las nuevas exigencias. Y todo esto gracias a la iniciativa y esfuerzo físico de los padres, miembros de la comunidad y otros colaboradores.

Pero luego, empezaron los sustos: el desastroso nivel de conocimientos adquiridos y competencias desarrolladas en la primaria, con que venía los estudiantes: una cosa es saberlo y otra palparlo: la generalidad de los chicos no manejaban a niveles aceptables las cuatro operaciones matemáticas básicas, no comprendían lo que leían, era prácticamente imposible entender qué querían comunicar cuando escribían… en el sur, algunos chicos apenas hablaban el castellano, a pesar de haber hecho seis años de educación primaria en esa lengua.

El cariño, las abundantes horas diarias de acompañamiento durante las dos semanas mensuales de intensa convivencia, el manejo de la lengua quechua por los profesores en el sur, fueron revirtiendo ese desolador panorama.

El esfuerzo de ProRural se centra en la formación permanente de los monitores, quienes rápidamente comprenden que para ser verdaderos educadores hace falta que se empeñen en ser modelos de vida para los muchachos y muchachas. De hecho lo que detectan los padres y vecinos, de modo inmediato, es la mejora actitudinal de sus hijos. Pero no bastan los valores, hacen falta también conocimientos para progresar en la secundaria y para transformar el medio local: los monitores comprenden la exigencia de mejorar como profesionales cada día. La educación debe servir a los muchachos para enfrentarse con éxito a la realidad, a la vida.

El otro frente de ProRural es la formación de los directivos de las asociaciones promotoras locales, formadas mayoritariamente por padres de familia: la gestión del CRFA es de su absoluta responsabilidad.

Así, padres de familia y docentes son la dupla inseparable que trabajando conjuntamente hacen posible un  CRFA.

Los estudiantes, desde el primer año de secundaria, ya desarrollan proyectos productivos con sus familias, empiezan a llevar registros, a entender el mercado. No solo actividades productivas agropecuarias, sino de cualquier tipo: el medio rural requiere de múltiples servicios que los muchachos y sus familias pueden desarrollar. Este año egresan las dos primeras promociones de CRFAs cusqueños: cada muchacho tiene ya muy avanzado su proyecto personal, la mayor parte de ellos ya en plena ejecución.

Creemos, creen los padres de familia, creen los monitores, que estamos desarrollando una propuesta educativa que acabará transformado el medio rural de las zonas geográficas donde se encuentran estos centros. Creemos que estamos formando los recursos humanos competentes y los cuadros de líderes que hacen falta para dicha transformación.

¿Qué más hace falta?: un apoyo más decidido de parte del Estado: hemos aprendido que el Estado no cumple oportunamente con los Convenios que establece: el desgaste de energías que conlleva exigir su cumplimiento es desmedido, baste señalar las energías gastadas para lograr que el Estado pague a los profesores, compromiso sin el cual hubiera sido necio plantearse desarrollar esta Propuesta.

Se ha avanzado mucho, en especial en este año, sin embargo, todavía tenemos monitores impagos desde marzo, endeudados hasta la camiseta, a pesar de que está aprobado el financiamiento por el Congreso de la República con apoyo de todas las bancadas políticas; en algunas regiones el 2007 es aún incierto. Por eso es de admirar, que aunque sin lugar a dudas esta situación de maltrato afecta el rendimiento de los docentes, siguen al pie del cañón, encariñados con sus alumnos, por quienes se dan  sin medida y por las familias de los mismos.

Nuevamente, quiero resaltar el papel medular de los monitores (docentes) en esta tarea educativa  cuyo objetivo de lograr el desarrollo humano y material del medio rural está en sus mentes y en sus corazones. Esto nos demuestra que en nuestro país hay material humano más que suficiente para sacarlo adelante, basta estimularlo adecuadamente, ayudarlo a definir un norte que dé sentido a su vida, y cubrirle las espaldas, y podremos alcanzar las metas que nos propongamos.

Hacen falta así mismo más recursos económicos y materiales para mejorar las instalaciones y equipamiento de estas instituciones educativas, para formar más y mejor a los monitores  y a los padres de familia; más recursos para expandir este sistema educativo, creando nuevos CRFAs o transformando colegios existentes.

Hasta ahora todo lo que ProRural ha desarrollado ha salido adelante gracias al apoyo de la Fundación Codespa (España) y de SIMFR (Bélgica). Sin estas dos instituciones que vienen apoyándonos indesmayablemente desde el inicio, esta propuesta educativa y de desarrollo rural no hubiese pasado de ser una simple ilusión. No estarían formándose los casi 1500 alumnos, que serán unos 3,250 cuando los 26 CRFAs hayan implementado el  Quinto Grado de Secundaria. Creo que es el momento de los aportes nacionales, de la solidaridad con tanta gente del medio rural que entiende que sólo con una educación pertinente podrán salir ellos y sus pueblos adelante.

Es de justicia agradecer, a nombre de los jóvenes y sus familias a muchas comunidades y funcionarios públicos del Ministerio de Educación (a nivel central y regional), municipios, gobiernos regionales, etcétera, que han apoyado y apoyan decididamente esta propuesta.

Muchas gracias

David Baumann
Director de Asociación Civil ProRural
Premio Esteban Campodonico 2006
Área de Servicios Directos a la Sociedad

Ceremonia de premiación: 2006

Ceremonia de premiación: 2006