13 cosas que deberías saber sobre las apariciones en Fátima

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Al conmemorar el centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima a los tres niños pastores -Lucía, Francisco y Jacinta- queremos exponer en este breve artículo 13 puntos (n. del r.: en el original, 20) que debemos conocer sobre este importante acontecimiento. También los invitamos a meditar, es decir, a orar por estos puntos. Imploramos a todos los grandes amantes de Jesús, santa María, San José, la Beata Jacinta y el Beato Francisco a ser apóstoles del mensaje de Fátima. Este es un simple pero muy profundo resumen de algunos de los mensajes más importantes de la Biblia, algunos de los momentos más importantes del Evangelio, algunas de las enseñanzas más destacadas del más grande Maestro, nuestro Señor Jesucristo.

Estos breves puntos de meditación están pensados para ti y para compartirlos con tus seres queridos con el propósito de la salvación de sus almas. ¡Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros!

  1. Número de apariciones. Nuestra Señora de Fátima se apareció seis veces ante Lucía de los Santos, Francisco y Jacinta Marto. Francisco y Jacinta eran hermanos; Lucía era su prima mayor, cuyo apellido era de los Santos.
  2. El número 13. Nuestra Señora aparecería el 13 de cada mes. ¡Muy curioso! Muchos consideran que el número 13 es un número que causa mala suerte. Incluso los ascensores en edificios altos van desde el piso 12 hasta el piso 14, eliminando el 13 porque muchos tienen miedo de que si están viviendo temporalmente en el piso 13 la mala suerte los visitará. Nuestra Señora apareció el día 13 para disipar este mito. No tiene sentido creer que hay un número o una serie de números malos. En realidad, nada sucede por casualidad, sino que todo es guiado misteriosa y firmemente por la mano amorosa y providencial de Dios; esto es lo que llamamos “Divina Providencia”.
  3. Misa y Eucaristía. Antes de que Nuestra Señora apareciera a los niños en 1917, el Ángel Guardián de Portugal se apareció a los niños tres veces, preparando el camino para la aparición de María Santísima. La tercera y última aparición del Ángel a los tres niños llevaba consigo uno de los elementos más extraordinarios en las aprobadas revelaciones privadas y las apariciones: el Ángel apareció y suspendidos en el aire estaban la Hostia y el Cáliz. Por supuesto, la Hostia es el Cuerpo de Cristo; en el Cáliz está la Sangre de Cristo. ¡Y el Ángel les dice a los niños que los reciban! Lucía recibió la Hostia, Jacinta y Francisco recibieron el Cáliz; la razón es que el Cáliz simboliza el sufrimiento. Tanto Jacinta como Francisco, poco después de las apariciones, sufrirían mucho y morirían para ser llevados al cielo. Aumentemos nuestra fe, el amor y la devoción por la Santísima Eucaristía y tengamos verdadera hambre de comulgar, incluso por la comunión cotidiana: “Danos hoy nuestro pan de cada día”.
  4. Guerra, sufrimiento y Nuestra Señora. Estas apariciones tuvieron lugar en el mundo durante un período de intenso sufrimiento y derramamiento de sangre, la Primera Guerra Mundial. Nuestra Señora dijo claramente que la guerra era consecuencia del pecado. Además, declaró con tristeza que, si la gente seguía pecando, entonces una guerra peor se desataría. Todos sabemos lo que sucedió cerca de veinte años más tarde en la Segunda Guerra Mundial, resultando un derramamiento de sangre mucho peor que el de la Primera. ¡Qué Nuestra Señora y Jesús nos ayuden a dejar de pecar para que experimentemos la paz en nuestro mundo devastado por las guerras y la sangre inocente que se derrama todos los días!
  5. La existencia del Infierno. En la aparición del 13 de julio de 1917, Nuestra Señora apareció y manifestó a los tres niños una visión muy gráfica del Infierno. La visión causó miedo y sufrimiento a los niños. Ellos mismos afirmaron que, si nuestra Santísima Madre no hubiese estado con ellos, habrían muerto de miedo. Hoy en día, la realidad del Infierno es motivo de risas o simplemente se descarta como una reliquia obsoleta de la época medieval. El Infierno en realidad existe y las almas pueden ir allí si mueren sin arrepentirse habiendo cometido un pecado mortal.
  6. La Existencia del Cielo. Lucía preguntó a Nuestra Señora en la aparición en el mes de junio si ella iría al Cielo, también preguntó por Jacinta y Francisco. Nuestra Señora dijo que sí. Sin embargo, Francisco tendría que rezar muchos Rosarios antes de estar listo para ir al Cielo. En nuestro caso, por supuesto que queremos ir al Cielo. Lo más probable es que tengamos que rezar muchos Rosarios también.
  7. El heroísmo al máximo. El 13 de agosto, los niños no tuvieron la muy esperada aparición de Nuestra Señora en Cova da Iria. ¿Por qué? Porque fueron detenidos por el gobierno local. La noticia se había extendido por todas partes sobre las apariciones y era una verdadera molestia para el gobierno y los funcionarios locales. ¡Así que tenían un plan! Decidieron arrestar a los niños para obligarlos a retractarse públicamente, para decir que todo era en realidad una farsa, una ilusión óptica, y que nunca oyeron ni vieron a Nuestra Señora. Y si no se retractaban y admitían que estaban mintiendo, ¡entonces serían hervidos en un caldero de aceite caliente! Los tres niños se negaron a retractarse y estuvieron dispuestos a someterse al cruel y doloroso martirio de ser hervidos hasta la muerte. En cierto sentido estaban listos para ser verdaderos mártires. ¡Qué mensaje para los niños y los adultos en cuanto a la importancia de decir siempre la verdad, a pesar de las consecuencias! Debemos siempre pensar en lo que Dios quiere y llevarlo a cabo. Jesús dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Jesús también dijo: “El diablo es mentiroso y asesino desde el principio”.
  8. Muerte temprana. Tanto Francisco como Jacinta murieron cuando niños. También sufrirían mucho antes de su muerte. Nuestra Señora se apareció después a Jacinta y le preguntó si ella estaría dispuesta a sufrir un poco más antes de morir para salvar almas y la niña muy dispuesta le respondió que sí. Jacinta murió sola, lejos de casa, sin que sus padres estuvieran presentes, en un hospital de Lisboa. Pregunta: ¿estás listo para morir ahora? ¿Cómo te gustaría morir? ¿Cuáles son tus pensamientos sobre la muerte? San Ignacio de Loyola nos exhorta a meditar sobre la muerte, más específicamente sobre nuestra propia muerte, como un medio muy poderoso para ayudarnos a erradicar el pecado de nuestras vidas.
  9. El Rosario. En las seis apariciones, Nuestra Señora siempre les dijo a los niños que rezaran el Rosario. El Papa san Juan Pablo II insistió en el rezo diario del Santo Rosario por dos intenciones específicas: la paz mundial y la salvación de la familia. Obedezcamos al Papa y a la Madre de Dios y recemos cada día el Rosario.
  10. El más grande milagro. Uno de los milagros más grandes durante las apariciones fue el milagro del sol, ocurrido el 13 de octubre de 1917. Toda la mañana estuvo lloviendo muy fuerte y la gente estaba empapada. Sin embargo, poco después del mediodía, el sol salió y giró como una rueda de la fortuna en el cielo. El pueblo cayó de rodillas y pidió perdón por sus pecados. Los milagros ocurrieron: los ciegos recuperaron la vista y aquellos que se encontraban paralíticos comenzaron a caminar. No sólo eso, ¡sino que las ropas que vestía la gente se secaron por completo y de inmediato después de haber estado empapadas por las lluvias torrenciales! ¡Esto fue presenciado hasta por 70.000 personas!
  11. ¿Por qué se pierden muchas almas? Nuestra Señora señaló que muchas almas se pierden por la escasez de sacrificios. Dijo que estaba muy contenta con los sacrificios de los niños. Jesús también señaló a Santa Faustina en el Diario de la Divina Misericordia que las almas son salvadas por el sufrimiento -¡otro nombre para los sacrificios! Los tres pastores de Fátima no tenían educación formal, escasa formación espiritual y, por supuesto, ninguna formación teológica. Sin embargo, tenían a la mejor de las maestras: Nuestra Señora de Fátima, la Santísima Virgen María. ¿Qué estás dispuesto a sacrificar para colaborar en la salvación de las almas? Nunca olvidemos las enseñanzas del Doctor Angélico, Santo Tomás de Aquino: “Un alma vale más que todo el universo creado”. ¡Seamos generosos y sacrifiquémonos por la salvación de las almas rescatadas por la Preciosa Sangre de Jesús!
  12. Pecados que ofenden al Corazón Inmaculado de María. ¿Sabes lo que dijo Nuestra Señora sobre los pecados que más le dolían? Son cinco:
    • Pecados contra la Inmaculada Concepción, la verdad de fe que afirma que María fue concebida sin pecado original.
    • Pecados contra su Virginidad Perpetua: los pecados contra la virtud de la pureza y los que niegan que María fue Virgen antes, durante y después del nacimiento de Jesús.
    • Pecados contra la Maternidad Divina de María: es decir, los pecados contra el mayor privilegio de María, aquellos que niegan que Ella era y es la Madre de Dios.
    • Pecados que dañan a los niños pequeños. Jesús dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los Cielos”. Piensen en los muchos pecados que escandalizan, dañan y destruyen la inocencia de los niños. ¡Tantos hoy en día! Cómo lloran los corazones de María y Jesús.
    • Profanación de imágenes de Nuestra Señora. ¡En los últimos años ha habido una verdadera proliferación de vandalismo en las iglesias y la destrucción o burla de las imágenes de María! Estos pecados de blasfemia penetran y hieren los Corazones de Jesús y María. ¡Hagamos todo lo que podamos para reparar estos cinco pecados contra la Virgen María!
  13.  El poder del Corazón Inmaculado de María. Nuestra Señora quiso que Lucía pasara más tiempo en la tierra y que viviese hasta entrados sus noventa años como una monja carmelita de clausura en Coimbra, Portugal. Una de las huellas de la espiritualidad de Lucía fue promover el amor, la devoción y la consagración al Corazón Inmaculado de María. Nuestra Señora reveló uno de sus más ardientes deseos: “Diles a todos que Dios otorga gracias a través del Inmaculado Corazón de María. Diles que pidan por el don de esas gracias y, que el Corazón de Jesús desea ser venerado junto con el Corazón Inmaculado de María. Diles que imploren la paz del Corazón Inmaculado de María, porque el Señor ha confiado la paz del mundo a través de ella”. Por lo tanto, amemos al Corazón Inmaculado de María, consagremos nuestras vidas, familias y parroquias a su tierna, amada y poderosa intercesión. “Dulce Corazón de María, sed la salvación del alma mía”.