“13 reasons why”: Más allá de las razones

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Todo comenzó cuando mis amigos en Facebook empezaron a poner estados donde decían: “Estoy viendo… 13 Reasons Why”, luego el asunto se volvió viral y cada vez escuchaba más sobre el tema. Entonces, una tarde, entré a mi cuenta de Netflix y la busqué. Me encanta ver series y películas, y esta parecía ser una más, sin embargo, al terminar el primer capítulo, la trama me envolvió de tal manera que me propuse continuar hasta el final, terminé de verla en tiempo récord.

Al investigar descubrí que la serie se basaba en una novela del mismo nombre que se convirtió en un best-selling de ficción para jóvenes adultos, e incluso hay páginas en internet contando los testimonios de cientos de personas que se sintieron identificadas con los sucesos relatados y los personajes. Como muchos también lo habrán notado, las redes sociales están llenas de opiniones a favor y en contra de la misma; están quienes encuentran en ella un punto de reflexión y otros que la critican fuertemente.

 

De qué trata

“13 reasons why” es un drama narrado por Hannah Baker, una joven de secundaria que lamentablemente se suicidó, pero antes deja tras de sí trece cintas de cassette de audio, cada una de las cuales explica lo que considera sus razones para tomar esta decisión. La historia sigue a Clay Jensen, uno de sus compañeros de clase, mientras escucha cada una de las cintas y vuelve sobre los pasos de la chica.

Sinceramente el tema del acoso y la prevención del suicidio calaron muy profundamente en mi corazón; así que si ya empezaste a ver esta serie o planeas hacerlo, creo importante conversar algunos puntos:

 

El acoso en la actualidad

Muchos se sienten impresionados por cuán dramáticamente es representado el acoso en la serie, algunos lo tildan de exagerado, pero en la actualidad esto no está muy lejos de la realidad; y aunque tristemente la mayoría hemos sufrido bullying en algún momento de nuestras vidas, considero que no se compara con el alcance que hoy puede tener en la vida de los jóvenes, por tres razones: 1) el alto grado de exposición al cual se ven sometidos los chicos debido a Internet, redes sociales, cámaras, etc.; 2) el debilitamiento de los vínculos afectivos en el hogar; y 3) el aislamiento producido por la absorción de los individuos en la era digital, que produce personas cada día más conectadas a la red y menos conectadas con el prójimo.

El acoso es real. Como padres de familia, profesores, tutores, encargados de pastoral juvenil, etc. no podemos ignorar que estas situaciones ocurren día a día e incluso peor. Si algo considero positivo de la serie es que nos ayuda a despertar del letargo y a darnos cuenta del sufrimiento que muchos viven hoy, poniendo sobre la mesa de conversación este tema tan necesario de discutir, abordar y resolver.

 

La necesidad de ser más empáticos

En la era de los memes, no es de sorprenderse que la serie generara los suyos, sin embargo esto resulta a la vez un crudo reflejo de nuestra sociedad: nos burlamos del dolor de los demás, no respetamos sus sufrimientos, nos mostramos cada vez más insensibles ante el grito silencioso de quienes son acosados, hacemos chistes sobre las personas que se enfrentan a la depresión e incluso del suicidio… Todo esto para mí es más preocupante que la serie en sí.

¿Dónde queda la compasión? ¿Con qué necesidad hacemos esto? Tomando en cuenta que cada 40 segundos ocurre en el mundo una muerte por suicidio, no quiero ser aguafiestas, pero no le encuentro el chiste al tema. Las personas no podemos vivir como islas, necesitamos ir al encuentro de los otros con el fin de apoyarnos y ayudarnos a crecer.

Justo esta semana Didier y yo decidimos publicar una imagen que contenía 13 Reason Why NOT, la cual rápidamente se viralizó, para nuestra sorpresa. Argumentando verdades existenciales junto con versículos bíblicos, queríamos recordarles que siempre habrá razones para vivir. Recibimos mensajes que nos conmovieron por la valentía de los cientos de jóvenes que luchan día a día con esto, muchos nos compartieron que al ver el post encontraron esperanza y fuerza para perseverar… Pero también, por increíble que parezca, recibimos mensajes de personas que incitaban al suicidio, que hacían burla de quienes sufren a causa del abuso o que incluso se molestaban porque alguien hubiera hecho un post con razones para vivir. ¡¡¡¿Es en serio?!!!

Creo que no soy la única en decir que el personaje de Clay Jensen fue uno de mis favoritos por alzar la voz a pesar de las amenazas, coacción o manipulación de los otros, tuvo la suficiente entereza como para decir: ¡Esto está mal! ¡Debemos hacer algo!, y, a pesar del miedo a ser lastimado, se levantó contra la violencia. Por otra parte, al ver el personaje de Bryce muchos sentimos enojo e indignación, nos parecía irreal que alguien se paseara por la vida con esa prepotencia y tiranía. Ahora, tomando el post que hicimos como una pequeña radiografía social, fue alarmante ver cuantos “Bryce” hay en la red.

 

Población de riesgo

La serie hace sus respectivas advertencias a lo largo de cada capítulo, pero creo que hay que hacer un llamado aún más fuerte, sobre todo desde el momento en que se abrió el uso de Internet a menores con poca o nula supervisión, cayendo muchas veces en negligencia por parte de sus padres o encargados.

Un espectador que nunca ha tenido problemas con la depresión, ideas suicidas, violencia o abuso, probablemente no se verá tan afectado como quienes sí han tenido estos antecedentes, de forma que la serie puede perjudicarles negativamente, activando recuerdos, temores o pensamientos asociados con tales experiencias. Si este es su caso, hay una buena probabilidad de que la serie le produzca una notable perturbación, muchos han comentado sobre lo peligroso que es esta serie para todo aquel que esté tratando actualmente con pensamientos suicidas, y concuerdo con ello, lo que me lleva a mi siguiente advertencia importante:

 

 Las enfermedades mentales, la depresión, el suicidio requieren de ayuda profesional

Aquí considero que la serie nos falló, dado que el argumento se inclinó más en un “efecto mariposa” por parte de los involucrados. No percibí un llamado fuerte sobre la importancia de tratar de manera profesional las enfermedades mentales, la depresión y el suicidio. El drama adjudicó la responsabilidad del suicidio en la gente alrededor de Hannah Baker, ya fuera por sus acciones u omisiones. La temporada termina con la sugerencia de que, si solo alguna persona hubiera actuado diferente, sido más amable, un poco más conscientes, Hannah aún estaría con vida. Y aunque construir un mundo más noble y bondadoso es una tarea urgente que tenemos pendiente, también se planteó la creencia de que el suicidio se evita tan solo cultivando buenas amistades, minimizando la seriedad de las enfermedades mentales.

Si bien es cierto que el suicidio es prevenible, para ello necesitamos una estrategia integral multisectorial que va más allá de la sola amistad.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 800 000 personas se suicidan cada año. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años, 90% de todos los suicidios son cometidos por las personas que sufren enfermedades mentales diagnosticables, lo que indica que la gran mayoría de los suicidios se puede remontar a problemas de salud mental reales, no solo al aislamiento, a la intimidación o a eventos traumáticos. Estos problemas requieren mucho más que la presencia de un buen amigo o la ausencia de cualquier problema, necesitan ayuda profesional.

Si te has encontrado con ideas de poner fin a tu vida, por favor, pide ayuda, eres valioso, amado y tu existencia hace el mundo mejor, en definitiva las cosas no serían lo mismo sin ti, eres único y aportas un brillo inigualable, una luz propia.

Estoy segura de que hay gente a tu alrededor que está dispuesta a brindarte el apoyo que requieres y a buscar contigo la ayuda profesional necesaria. El suicidio siempre será doloroso para un sinnúmero de personas, pero más aún para la persona que lo comete, truncando para siempre una vida con infinito potencial, llena de significado, propósito y valor incalculable.

 

 Derribando mitos: no tengas miedo de pedir ayuda

Si estás luchando con esto, no dudes en pedir ayuda. Reconocer que tengo un problema es de valientes, y seguir adelante a pesar de los problemas es lo que nos hace auténticos héroes. Busca recursos profesionales en el centro de salud, parroquia, grupo de jóvenes o escuela más cercanos. Habla con tus padres, tu pareja, amigos, consejeros, sacerdotes, líderes espirituales; cuéntales por lo que estás pasando y pide que te ayuden a buscar plataformas de salud mental. O incluso si no eres tú, sino un amigo, que presientes no se encuentra bien pero no sabe cómo pedir ayuda, da el paso en su nombre y extiende la red de apoyo lo antes posible.

Cada ser humano es un auténtico tesoro y estamos llamados a vivir una existencia plena, en la que seamos apoyados para superar nuestros problemas y no juzgados. Tienes la capacidad para salir adelante, no dejes de luchar, ni permitas que ciertas situaciones te hagan creer lo contrario.

 Nota: El título de este post hace alusión al documental “13 reasons why: más allá de las razones”, el cual se encuentra en la plataforma de Netflix.