Algunas razones para no despenalizar el aborto

Actualmente se habla y se escribe mucho sobre la conveniencia o no de despenalizar el aborto, debido a que hace pocos meses apareció un proyecto que modifica el inciso 1 del artículo 2 del texto Constitucional. Es bueno considerar brevemente algunas razones por las que no es conveniente legalizar el aborto bajo ningún supuesto:

  • 1º. Hay quien argumenta a favor del aborto diciendo que “la mujer es dueña de su cuerpo y puede hacer con él lo que quiera”. Se le puede responder diciendo que desde el momento de la fecundación, el embrión tiene una vida libre e independiente hasta que, al cabo de unos cuatro o cinco días, se implanta en el útero con el fin de alimentarse. La dependencia con respecto a la madre es, pues, para la nutrición, de modo semejante a cuando está recién nacido, que también hay que alimentarlo. No es parte del cuerpo de la madre. No es un grano que le ha salido a la madre.
  • 2º. El embrión unicelular es un ser con una dotación genética distinta a la de sus progenitores. Es un ser humano individual, que está en un estado de desarrollo, igual que cuando es recién nacido, o niño o adulto o anciano. Cuando cumple sus 20 días de concebido ya el embrión tiene corazón con latido propio, y pronto tiene actividad cerebral, etc., independiente de la madre. Es una persona, y no se le puede eliminar.
  • 3º. Aunque se dudara de cuándo sea persona, ante esa duda hay que estar a favor del feto. El permitir el aborto antes de 12, 15 o 20 semanas es un recurso sin fundamento médico ni ético.
  • 4º. Se dice que debería permitirse el aborto en casos de violación. Hay que hacer notar que un mal lamentable y condenable, como es una violación, no se puede remediar con otro mal aún mayor como es el matar a un inocente. Más humano es dejar nacer al niño y, si la madre no lo acepta, darlo en adopción.
  • 5º. Para los casos en que se afirma que el embarazo pone en peligro la vida de la madre, se puede decir que, hay que procurar salvar las dos vidas (así lo ha enseñado siempre la Iglesia Católica), teniendo en cuenta que hoy en día, con los avances de la medicina, es bien difícil que la madre muera a causa de estar gestando.
  • 6º. El concebido es el ser más inocente: nunca es un injusto agresor, y jamás cabe la legítima defensa contra él.
  • 7º. El no nacido es indefenso, inerme, ni siquiera se perciben sus quejas. Eliminarlo es un abuso.
  • 8º El aborto es un homicidio cualificado, también, porque el concebido está plenamente confiado al cuidado de su madre; y es precisamente ella quien lo traiciona.
  • 9º. El derecho a la vida es el primer derecho fundamental que hay que proteger. Cuando el ordenamiento jurídico no lo hace (caso del aborto o de la eutanasia), se rompe el orden social justo. Es muy fácil que en esa sociedad haya otras injusticias y se conculquen otros derechos fundamentales.
  • 10º. De igual manera que en una familia, naturalmente bien constituida, se protege al débil (enfermo, niño, anciano), también la sociedad civil, que está al servicio del hombre y la familia, debería proteger a los más débiles, como el concebido, y nunca guiarse por criterios de utilidad.
  • 11º. No porque haya casos de aborto ilegal, con peligro de la vida de la madre, hay que legalizar el aborto. Un mal, por el hecho de que esté más o menos extendido (como el robo, la coima, la drogadicción, etc.), no debe ser aceptado por la sociedad. Por el contrario, habrá que buscar los procedimientos adecuados para eliminar o reducir al mínimo ese mal. En este caso, sancionando con más severidad a los que realizan prácticas abortivas, dando apoyo moral, psicológico y material a las madres gestantes, etc.

El lector podrá seguir dando otras razones.

Rafael Pastor Gutiérrez, Capellán de la facultad de Derecho de la Universidad de Piura.