Comunicado de la Comisión Episcopal de la Familia de la Conferencia Episcopal Peruana respecto a la Píldora del día siguiente

Ante la insistencia del Ministerio de Salud de distribuir la llamada “píldora del día siguiente”, la Comisión Episcopal de Familia, de la Conferencia Episcopal Peruana, se ve en la obligación de manifestar:

1. Nuestro estupor y más enérgica protesta ante la pertinacia de la Ministra de Salud, Sra. Pilar Mazzetti en mantener su decisión de difundir masivamente “la píldora del día siguiente” sin haber dado a conocer de manera pública y transparente los estudios científicos en base a los cuáles decide sobre la salud y conciencia de millones de peruanas y, lo que es más dramático, sobre la posible muerte por aborto de miles de niños y niñas llamados a la vida.

2. Hasta el momento la Ministra de Salud ha mencionado sólo un estudio hecho en seis mujeres. ¿Acaso no tiene la obligación moral de demostrar con claridad y contundencia a través de estudios serios y diversos que la “píldora del día siguiente” no es abortiva, más que pedir a terceros que le demuestren que sí lo es? Ante quien desea difundir un fármaco, ¿quién debe demostrar que no existe peligro? ¿no es aquel que desea distribuirlo?

3. Si al estar en juego la vida, desde el punto de vista de la obligación moral, bastaría la sola probabilidad de afectarla en sus inicios para prohibir cualquier acción que pueda atentar contra ella, no nos explicamos cómo la Ministra de Salud sigue sin tomar en cuenta a la FDA (Food and Drug Administration de los EE.UU.) y la información de las propias compañías farmacéuticas que fabrican el Levonorgestrel 0,75 mg., como la Ritcher Gedeon (RG), y Duramed Pharmaceuticals subsidiaria de Barr Pharmaceuticals. La FDA y los laboratorios afirman que dicha píldora SI puede ser anti implantatoria, es decir, que impediría al concebido anidarse en el útero materno.

Este mecanismo, conocido como también anti anidatorio, convierte a la píldora en UN ABORTIVO, en un método de eliminación de vidas humanas.

4. Igualmente rechazamos la maliciosa manipulación del lenguaje, empleada por los lobbies internacionales y nacionales que apoyan la difusión de estos métodos controlistas entre la población del Tercer Mundo. Estos lobbies pretenden confundir a los peruanos y cambiar el concepto de concepción por el de implantación. En estos días, se escucha a sus voceros señalar por distintos medios periodísticos que la concepción no es la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide, sino la implantación del óvulo ya fecundado en el útero.

Advertimos que esta maniobra busca, como es evidente, retrasar la protección del ser ya concebido y negar sus derechos. Pero al mismo tiempo, con esta tergiversación se pretende alterar el concepto de “aborto”, pues éste ya no sería la eliminación del nuevo ser vivo desde la unión del espermatozoide y el óvulo, sino sólo desde su implantación en el útero.

5. Se quiere diluir así una gran verdad: que la vida humana se inicia en la concepción, es decir, en la fecundación o unión del óvulo con el espermatozoide. Este embrión humano, desde el momento mismo de la fecundación, constituye un ser con identidad genómica propia y diferente a la de los padres que le dieron origen.

6. Es nuestro deber recordar que la Constitución del Perú reconoce en el capítulo I, artículo 2, al concebido, como sujeto de derecho en todo cuanto le favorece. Lo primero que le favorece es su derecho a vivir. Según el espíritu de nuestra Constitución, el Estado comprende al concebido desde el momento de la fecundación del óvulo y del espermatozoide.

7. Por lo tanto, la campaña que pretende iniciar el Ministerio de Salud, sin la transparencia necesaria ante tan delicado asunto, y con promotores que utilizan un lenguaje manipulado anti-vida que no se ajusta a las leyes peruanas, parece indicar que las políticas de salud de este país las dictan organismos internacionales que consideran al aborto como un “derecho reproductivo”.

8. Por estas razones fundadas en la moral y el derecho, exhortamos a las autoridades, a los políticos honestos, a los médicos defensores de la vida, a los juristas y a todas las personas de buena voluntad, que escuchen esta voz de alarma, a buscar -con responsabilidad humana, social y cristiana- los medios para asegurar que la conciencia y la vida de los peruanos se respete y se acate la actual Constitución Política del Perú.

Lima, 25 de junio de 2004

COMISIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA
DEFENSA DE LA VIDA