El cine anticatólico ataca de nuevo

Se presenta en el Perú la película mexicana El crimen del Padre Amaro. Se anuncia también la presencia entre nosotros de uno de los protagonistas principales del film, quien viene a nuestro país con la intención de promocionar dicha producción. Una vez más los católicos, que somos mayoría en este país, tendremos que soportar una película ofensiva a nuestra fe, que injuria las creencias más profundas y sagradas como son la Eucaristía, la Virgen María y el sacerdocio ministerial, entre otras.

Dirigida por Carlos Carrera y teniendo por guionista a Vicente Leñero, la película en cuestión es una adaptación de la novela del mismo nombre del portugués José María Eça de Queiroz (1845-1900). Carrera y Leñero, al ubicar la historia en el año 2002, introdujeron con malicia el conflicto del aborto y el tema del celibato opcional. Como bien señala el crítico de cine español Juan Orellana: “La imagen de la Iglesia que construye Carrera es tenebrosa y aterradora: sacerdotes con amantes, una chica embarazada de un cura y que es inducida por éste a abortar, un párroco que blanquea el dinero del narcotráfico con la connivencia del obispo, un sacerdote de la teología de la liberación que prefiere la excomunión a la obediencia a su obispo, declarando que él sirve al Evangelio antes que a la Iglesia…”

Siendo una película de origen mexicano, ha merecido el pronunciamiento más severo de los obispos de ese país. Así, el presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, Mons. Luis Morales Reyes, Arzobispo de San Luis de Potosí, señaló que la película es una auténtica “burla de los símbolos religiosos más sagrados”.

Mons. Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia, dijo de la película: “Si solamente se tratara de desprestigiar la figura sacerdotal, con dolor sufriríamos todo como expiación de las faltas cometidas por algunos ministros de la Iglesia. Pero mucho más grave, y definitivamente intolerable, es la forma sacrílega con que se ofende al Santísimo Sacramento de la Eucaristía (hay una escena donde una mujer se saca una hostia consagrada de la boca y se la da de comer a un gato), a la Inmaculada Virgen María (el sacerdote fornica delante de la imagen de la Virgen de Guadalupe, previamente envuelve a la mujer con el manto de la Virgen), a las Sagradas Escrituras, a los Sacramentos del Bautismo y la Reconciliación. Realmente es una obra cargada de odio hacia nuestra Santa Iglesia”.

Parece ser que detrás de esta producción cinematográfica, y de algunas más que en breve tendremos que soportar en nuestras pantallas, se oculta una intencionalidad: desacreditar a la Iglesia para desdibujar el rostro católico de América Latina.

No es ningún secreto que para ciertos sectores “modernizantes”, la Iglesia incomoda con su presencia y su mensaje, ya que ella constituye la mayor fuerza moral colectiva de los pueblos pobres de Latinoamérica.

Posiblemente como bien señala Vittorio Messori, periodista católico de origen italiano, “quizá es hora de que los católicos pongan en marcha lo mismo que los judíos, con justicia y éxito crearon hace tiempo: una “Liga antidifamación” que reivindique los derechos de la verdad y la dignidad de las personas”.

Mons. Eguren, +OBISPO AUXILIAR DE LIMA
Diario Expreso, Lima, 9 de enero 2003.