“Mi verdadera historia con el cantante de Aerosmith”

Cuando Julia Holcomb tenía dieciséis años de edad, ella y una amiga tramaron para conocer a Steven Tyler, el cantante principal de la banda Aerosmith quien es uno de los anfitriones del programa American Idol.

La táctica de Holcomb y de su amiga tuvo mayor éxito de lo que ellas se hubieran imaginado. Ella y Tyler se conocieron detrás del escenario luego de un espectáculo de Aerosmith, de donde surgió una relación apasionada y avivada por las drogas, que casi culmina en matrimonio, a pesar de que Holcomb era diez años menor que el cantante de rock. Pero la relación eventualmente se descontroló y terminó de modo explosivo luego que Holcomb fue presionada a abortar el niño concebido de Tyler.

Hasta ahora, los pocos detalles que se sabían de la relación se habían dado a conocer por parte de Tyler y de sus compañeros de Aerosmith, tal como se lee en la historia de la banda musical, titulada “El camino es por acá” (Walk this way), o en la recién publicada autobiografía de Tyler: “¿Te molesta el ruido que suena en mi cabeza?” (Does the noise in my head bother you?).

Holcomb, por su parte, había mantenido escrupulosamente un silencio de varias décadas de duración, dejando a muchos preguntándose lo que había pasado con ella. La última vez que se supo algo de su vida parece haber venido de una de las novias posteriores de Tyler, quien habló sobre las llamadas telefónicas suicidas de Holcomb a Tyler mientras él se encontraba de gira musical. Pero ahora ella ha roto su silencio por medio de un testimonio breve publicado por LifeSiteNews/Notifam en colaboración con el Ministerio Viñedo de Raquel, un ministerio para la sanación del síndrome post-aborto.

Una historia asombrosa y perturbadora

Julia Holcomb ha pasado, increíblemente, de ser una muchacha joven y confusa que en su adolescencia convivió tórridamente tres años con una estrella de rock, a
convertirse en una madre devota y felizmente casada con siete hijos y firmemente pro-vida.

Del camino andado desde aquellos tiempos oscuros hasta el presente, ella recuerda un momento del que casi no sobrevive: “Yo me perdí dentro de la cultura del ‘rock and roll’”, cuenta. “En el mundo de Steven, todo era el sexo, las drogas, y el ‘rock and roll’… Yo no lo sabía entonces, pero apenas logré salir viva de allí”.

Holcomb, quien está publicando su testimonio bajo su apellido de soltera para proteger la privacidad de su familia, explica que ella decidió contar su historia luego de que su relación con Tyler cobrara nuevamente atención mediática debido, por un lado, al reciente artículo escrito por Kevin Burke, que fue publicado en la revista Análisis Nacional (National Review) en donde se discute su aborto; y de otro, a la recién publicada autobiografía de Tyler, antes mencionada.

“He decidido que ya es hora de que yo cuente mi historia con honestidad, de lo que mejor recuerdo, con la esperanza de que ello me ayude a poder cerrar la puerta, en paz, a este período de mi vida”, según explica. Ella dice que busca, no solamente corregir lo que ella describe como “unas exageraciones enormes” en las anécdotas que Tyler cuenta sobre las escapadas sexuales de ambos, sino que guarda la esperanza de que su relato sobre su aborto, y los dolorosos sucesos siguientes, ayudarán a aquellos que han tenido que ver con abortos para que encuentren la sanación y la paz.

Joven y confundida

El tema del aborto está presente, en más de una ocasión, en la vida de Julia: también ella misma escapó de ser abortada por su madre cuando fue concebida.

Su madre supo que estaba embarazada de Julia, cuando se hallaba dentro en un matrimonio volátil con un jugador compulsivo, inestable y mujeriego. Él había abandonado ya a sus anteriores hijos cuando eran pequeños. Los miembros de la familia de su madre le exhortaron a que ella se hiciese un aborto (el cual era ilegal en USA en esa época).

“A Dios gracias, ella siguió con el embarazo (de mí), y más tarde tuvo a mi hermano menor, y fue una madre amorosa”, dice Julia.

A su padre ludópata, como queda dicho, le siguió un padrastro alcohólico. Y entonces hubo una tragedia en la familia: por un accidente automovilístico murieron su hermano menor y su abuelo, mientras que Julia, su hermana, y su abuela quedaron heridas. Debido a esta tragedia, su padrastro fue internado en una institución de salud mental, a la vez que se precipitó el segundo divorcio de su madre. Anterior a este divorcio, la madre de Julia regularmente llevaba sus hijos a la Iglesia y rezaba con ellos. Pero luego del divorcio, ella parecía estar “dolida y desilusionada con la vida”, dice Julia. Luego su madre empezó a salir con otro hombre, quien fue el segundo padrastro de Julia, con quien no se llevaba bien.

Sintiéndose desamparada, Julia, de 15 años de edad, se fue alejando de su familia y haciendo nuevas amistades en el Centro Juvenil localizado en el área donde vivía.

Mi encuentro con Steve Tyler y el embarazo

Una de esas nuevas amistades era una mujer de 24 años de edad, quien tenía acceso a los conciertos de rock, tras los escenarios. Julia describe esta amistad como “una figura central” y “una de las amistades más peligrosas que jamás hubiese forjado”.

Esta chica “me enseñó, rápidamente, a vestirme con ropa reveladora para que se fijaran en mí, y a usar el sexo como un anzuelo para atrapar a una estrella de rock”. Julia aprendió a hacerlo bien y así fue como atrapó a Tyler por completo.

Yo quedé encantado desde el principio. Estaba totalmente enganchado. Yo estaba tan enamorado”. Dice Tyler en su autobiografía, refiriéndose a cómo se sintió cuando conoció a Julia.

Tan flechado quedó Tyler con su bella joven de dieciséis años de edad, que empezó a
pensar en casarse con ella, y, mientras tanto, convenció a la madre de Julia para
que le concediera la tutela legal sobre ella, para que él pudiese llevársela a vivir con él.

Unos meses más tarde, cuando ya convivían, Tyler le confió a Julia que él quería que tuviesen un hijo. “Yo me sentí conmovida por su sinceridad y le respondí que sí”, ella relata. “Yo quería tener niños, y comencé a creer que él debía quererme mucho, dado que él había pedido la tutoría legal, primero, y me ahora estaba pidiendo que tuviésemos hijos”.

Desde el balcón de su habitación de hotel, Tyler tiró las pastillas anticonceptivas de Julia a la calle y, al año, ella quedó embarazada.

Sin embargo, todo comenzó a desmoronarse cuando Tyler les informó a los padres de Julia de su deseo de casarse con ella. Luego que sus padres y su abuela expresaron sus reservas, haciendo hincapié en la edad joven de Julia, la pareja discutió acaloradamente, y Tyler empezó a cambiar de opinión.

A las pocas semanas, él estaba de gira musical de nuevo, mientras ella se quedó en el departamento, “sola y embarazada….sin dinero, sin educación, sin cuidado prenatal, sin licencia de conducir, y con poca comida”. Fue durante esa época que Tyler comenzó a salir con la modelo de la Playboy, Bebe Buell.

El fuego y el aborto

Uno de esos días, cuenta Julia, Tyler le pidió a un viejo amigo de secundaria y ex compañero de la banda musical, que fuese al departamento para llevarla a hacer compras… Lo siguiente que ella recuerda es que se despertó en medio de una densa nube de humo. El departamento ardía en fuego.

Julia apenas escapó con vida, en medio de unas circunstancias casi milagrosas: Luego que ella se dio cuenta que todas las sal idas de emergencia estaban impasables, Julia se acordó de pronto de unos consejos sobre el modo de ponerse a salvo en medio de un incendio, que había aprendido de un comercial. Entonces ella gateó y se metió dentro de la chimenea, que nunca se usaba. Había un cuadro de Jesús colocado encima de la chimenea que ella había heredado de su abuela (Más tarde, Tyler le trajo el cuadro a Julia, diciéndole que era lo único que no se quemó en el fuego del departamento).

Julia fue rescatada del edificio en llamas por los bomberos, y fue llevada a un hospital sufriendo de una severa intoxicación debido a la inhalación de humo. Se le dijo a Tyler que probablemente ella no sobreviviría. Pero ella sobrevivió, y también sobrevivió el bebé que llevaba en su vientre.

Ahí fue que comenzó la presión sobre ella

Según cuenta Julia, Tyler entró a la habitación del hospital y le dijo que ella tenía que someterse a un aborto, “debido al daño que sufrieron sus pulmones por el humo, y a la falta de oxígeno que había sufrido”. Pero Julia dijo que no, repetidamente. Ella quería el bebé.

Además, ella ya tenía cinco meses de embarazo.

Fue entonces que Tyler cedió y le dijo que ella podía regresar al lado de su mamá y tener el bebé, pero que con él no lo tendría. Pero Julia dice que ella estaba demasiado confundida porque su familia tampoco iba a querer que ella tuviese el bebé. Debido a su estado, sin dinero y sin la expectativa de que Tyler fuese a proveer por ella y el bebé, ella se dio por vencida.

Julia describe el aborto que le practicaron como “una horrible pesadilla que nunca
olvidaré”. Tyler estuvo con ella durante el aborto, pero estuvo injiriendo cocaína durante todo ese tiempo, y por lo tanto parecía estar “emocionalmente distanciado”, ella narra. Sin embargo, ella llegaría a saber que Tyler no estaba tan “distanciado” como parecería haberlo estado. En su libro “El camino es por acá”, él trae a la memoria el traumático evento: “Uno va al médico y le ponen una aguja dentro del estómago de ella, y entonces empujan algo fuera y uno lo está observando. Y entonces aquello sale muerto. Yo estaba muy destruido. En mi mente, yo me estoy diciendo, ¿Jesús, qué es lo que he hecho?”.

Sin embargo, Julia relata que Tyler le dijo que, luego que terminó el aborto, en lugar
de salir muerto, su bebé nació vivo, y entonces lo dejaron morir. “Mi bebé tuvo un defensor de su vida: yo. Y yo cedí ante la presión debido al temor del rechazo y de un futuro incierto”, dice Julia. “Yo quisiera regresar a ese momento y tener esa oportunidad de nuevo, para decir que no al aborto una última vez. Yo quisiera con todo mi corazón poder haber visto a ese bebé vivir su vida y crecer hasta convertirse en un hombre”.

Una vida nueva

Pasado el aborto, “ya nada era lo mismo” entre Julia y Tyler. Eventualmente, ella se mudó de regreso a la casa de su madre, “con un espíritu quebrantado”. Ella dice que no podía dormir sin tener pesadillas del aborto y del incendio.

Pero pronto se dio cuenta de que su segundo padrastro, a quien previamente le guardaba antipatía, estaba tratando de ser un buen esposo y padre, y llegó a respetarlo. Julia comenzó a asistir a la Iglesia con ellos – una iglesia de los Metodistas Unidos, localizada en el área – y comenzó a participar en los eventos juveniles de la Iglesia.

Poco después, ella ingresó a la universidad, y fue allí donde conoció a su futuro esposo, Joseph. Juntos, se convirtieron al Catolicismo en 1992.

“Hoy día”, ella relata, “Yo soy católica romana y pro-vida, y madre de siete hijos. Este año mi esposo y yo vamos a celebrar nuestro treinta aniversario de matrimonio. Joseph y yo tenemos seis hijos biológicos y doy gracias por cada uno de ellos, porque realmente son un regalo de Dios”. La pareja actúa también como tutores legales de una joven chica, quien nació luego de un embarazo muy difícil, y por quien, a pesar de ello, su madre optó por la vida.

Julia describe a su esposo como “mi verdadero héroe”. “Él ha sido un esposo amoroso, un padre generoso, y un proveedor incansable para nuestra familia. Mi esposo me quiere y me ha perdonado desde lo profundo de su corazón. Él tampoco ha permitido que mi pasado defina su entendimiento de lo que yo soy como persona”.

Tabla – Manifestaciones somáticas y psicológicas del síndrome post aborto

Manifestaciones somáticas Manifestaciones psicológicas
Anorexia y pérdida de peso Culpa y tristeza
Bulimia Enojo y hostilidad
Náuseas y vómitos Desesperación y pesimismo
Dolor abdominal y sensación de vacío Ensoñaciones diurnas y nocturnas
Palpitaciones Pesadillas y nostalgia
Sensación de opresión torácica Disminución del deseo sexual
Cefaleas Llanto, insomnio e hipersomnia
Tics (Enfermedad de Brisaud) Pérdida de concentración y motivación
Pérdida de fuerza Promiscuidad*

Adaptado de: Gardner y Merenstein (1985).
(*) Según el Dr. Pablo Verdier, este síntoma se presenta mayoritariamente en mujeres menores de 29 años.

El aborto nunca es la solución

Julia dice que ella no guarda resentimiento en contra de Tyler. “Yo rezo por su conversión sincera, de corazón, y yo espero que él pueda encontrar la gracia de Dios”. Además, ella dice que lo que realmente quiere es que las personas sepan que el aborto nunca es una solución. “Algunos dirán que mi aborto era justificable debido a mi edad, las drogas y el fuego”, ella dice. “Yo no creo que haya cosa alguna que pueda justificar la toma de la vida de mi bebé. El acto estuvo mal. Yo rezo para que Estados Unidos cambie sus leyes para que las vidas de los inocentes bebés concebidos queden protegidas”.

Ella concluye su narración con estas palabras poderosas: “Las niñas jóvenes de nuestra nación, especialmente aquellas como yo, quienes han experimentado el trauma y el abuso, y que son vulnerables para la explotación, no deben ser usadas como juguetes sexuales, laceradas por los abortos de modo que sus novios queden libres de una responsabilidad económica; y que ellas, al igual que sucede con sus hijos concebidos, sean echadas a un lado como un objeto indeseado”.

“El matrimonio y la familia son los cimientos de toda sociedad virtuosa. Yo aprendí esa lección durante una prueba de fuego en la que Dios me enseñó a confiar en su plan, no importa lo que ocurra. Yo rezo para que nuestra nación también encuentre su camino de regreso a Dios, por medio del respeto por las vidas de los niños concebidos, y del fortalecimiento de la santidad del matrimonio”.

Extracto de: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=15711

info.cat

Catecismo de la Iglesia Católica
  • 2319 Toda vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte, es sagrada, pues la persona humana ha sido amada por sí misma a imagen y semejanza del Dios vivo y santo.
  • 2320 Causar la muerte a un ser humano es gravemente contrario a la dignidad de la persona y a la santidad del Creador.
  • 2322 Desde su concepción, el niño tiene el derecho a la vida. El aborto directo, es decir, buscado como un fin o como un medio, es una práctica infame (cf GS 27), gravemente contraria a la ley moral. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana.
  • 2323 Porque ha de ser tratado como una persona desde su concepción, el embrión debe ser defendido en su integridad, atendido y cuidado médicamente como cualquier otro ser humano.

leer:

  • Cómo funciona mi cuerpo. Concepción Medialdea
    (2001), Editorial EIUNSA. 118 páginas.

ver:

  • http://www.embarazoinesperado.com/foto.htm
  • To save a life (Para salvar una vida). Director: Brian Baugh.
  • Mi pie izquierdo (My Left Foot). Director: Jim Sheridam.

pensar:

  • “La vida es un juego; participa en él. La vida es demasiado preciosa; no la destruyas” (Madre Teresa de Calcuta, 1910-1997).