“Tres ideologías: nazismo, comunismo, controlismo”

“Así como hace un siglo la clase obrera estaba oprimida en sus derechos fundamentales, y la Iglesia tomó su defensa con gran valentía(1) , proclamando los derechos sacrosantos de la persona del trabajador, así ahora, cuando otra categoría de personas está oprimida en su derecho fundamental a la vida, la Iglesia siente el deber de dar voz, con la misma valentía, a quien no tiene voz. El suyo es el clamor evangélico en defensa de los pobres del mundo y de quienes son amenazados, despreciados y oprimidos en sus derechos humanos”(2) . En esta misma línea, Juan Pablo II, con su Encíclica Centesimus annus, introduce las expresiones “cultura de la vida”, “cultura de la muerte”.Las ideologías son como filosofías simplificadas, visiones de la vida esquemáticas, usadas como soporte para la acción. Constan de medias verdades y de mentiras completas, repetidas muchas veces, y manipulando el idioma de modo que penetren en el pueblo.

Las tres ideologías más influyentes de este siglo, nazismo, comunismo y controlismo, comparten muchos rasgos comunes. Veamos.

Las tres son materialistas: todo se termina en este mundo, no hay Dios ni juicio final para ellas, la creencia en Dios y en su ley es una alienación, un obstáculo para la felicidad del hombre en esta vida, la única que tiene.

“La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, … en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la Nación o el Estado. No puede hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social, poniéndose en contra de la minoría, marginándola, oprimiéndola, explotándola o incluso intentando destruirla” (3).

A las tres les sobra gente en el mundo: a los nazis les sobraban los judíos (y los negros, cobrizos, gitanos, tziganos, los lisiados, los enfermos mentales, etc.); a los comunistas les sobraban los burgueses, los creyentes, el clero, los disidentes� y casi todo el mundo incluidos sus afiliados y simpatizantes que eran purgados sin consideración. A los controlistas les sobran los pobres, los tercermundistas y seguramente los hombres de �razas inferiores�.

En los tres casos se trata además de ” …una ideología de la muerte que no sólo se tolera sino que se impone, se exporta, y se transmuta en “lenguaje imperial” que todo lo arrasa” (4).

Como efecto de esta fobia hacia el hombre, los tres son abortistas: Hitler impuso el aborto a petición, Lenin introdujo el aborto en el mundo civilizado en 1919; los controlistas consideran un “derecho humano”, el derecho a matar a un ser humano indefenso.

Las tres ideologías se han llevado muy mal con la Iglesia Católica. Son innumerables las condenas eclesiásticas del comunismo. El nazismo mereció de Pío XI una encíclica en alemán, “Mit brennender Sorge”(5) , leída por sorpresa en todas las parroquias católicas. El comunismo produjo cientos de miles de mártires católicos en  la Unión Soviética, España, China, Vietnam, México, Cuba, etc. etc. Si se añadieran los mártires cristianos ortodoxos, el número ascendería a muchos millones.

Algunas personas no saben cómo actuar para remediar determinados problemas. Pero los controlistas sí saben qué hacer: lo tienen cuantificado, planificado al detalle, hasta financiado. También los nazis y los comunistas tenían el secreto de un mundo perfecto, y podían conseguirlo -eso decían, y lo que es más grave, incluso lo pensaban- en el lapso de una vida humana. Termínese con las razas malvadas (como los judíos), póngase en su sitio a las razas primitivas, que tienen que ser siervas, y otórguese el mando supremo a los arios. Es sencillo, y casi lo lograron.

Hoy día a millones de hombres, “No se les reconoce, de hecho, su dignidad y, en ocasiones, se trata de eliminarlos de la historia mediante formas coactivas de control demográfico, contrarias a la dignidad humana” (6).

Acábese con la propiedad privada, que los enemigos de la revolución reciban su merecido, la conquista del mundo será inevitable y tendrá lugar de un momento a otro. Cuando el comunismo esté maduro, el mundo será feliz, decían.

Esterilícense cada año 150 millones de mujeres del Tercer Mundo. Implántese el aborto y el “sexo seguro” desde la más tierna edad. Olvídense de las leyes morales “represivas”, “obsoletas”, de la Iglesia. La familia es un invento cultural pasajero, no sirve. Y seremos felices.

¿Y los creyentes? Son unos fanáticos, unos soñadores, unos ilusos en el mejor de los casos.

Es la moderna masacre de 50 millones de víctimas de abortos legalizados, al año, por una democracia que los despedaza. En Brasil más de la tercera parte de las mujeres en edad fértil han sido esterilizadas. Señala Juan Pablo II, que ” …resulta muy alarmante constatar en muchos Países el lanzamiento de campañas sistemáticas contra la natalidad… Son las poblaciones más pobres las que sufren los atropellos, y ello llega a originar en ocasiones la tendencia a un cierto racismo, o favorece la aplicación de ciertas formas de eugenismo, igualmente racistas” (7).

“Hoy, el nuevo muro que se alza dividiendo a la humanidad, no es ya  el de Berlín, construido por la ideología, sino el que separa la cultura de la vida y de la muerte. Y este muro de vergüenza se levanta al interior de la mayoría de los países”(8) . Y quien alimenta todo este atropello lo hace justificando la propia seguridad (9) .

Con tales y tan absurdos discursos, uno pensaría que los ideólogos no tendrían seguidores. Craso error. Tienen millones de seguidores entusiastas, al menos mientras triunfan, o sea mientras mueven dinero y poder, y mientras inspiran terror. Y cuando el barco se hunde, y todas las ratas lo abandonan, nunca piden perdón: ahora los nazis y los comunistas de antaño son todos demócratas, fanáticos de la democracia y de los derechos humanos, y lo llevan con la dignidad del que no tiene de qué arrepentirse, escandalizándose de lo poco demócratas que han sido otros.

Denuncia el Papa: ” …la democracia, a pesar de sus reglas, va por un camino de totalitarismo fundamental. El Estado deja de ser la «casa común» donde todos pueden vivir según los principios de igualdad fundamental, y se transforma en Estado tirano, que presume de poder disponer de la vida de los más débiles e indefensos, desde el niño aún no nacido hasta el anciano, en nombre de una utilidad pública que no es otra cosa, en realidad, que el interés de algunos. Parece que todo acontece en el más firme respeto de la legalidad, al menos cuando las leyes que permiten el aborto o la eutanasia son votadas según las, así llamadas, reglas democráticas. Pero en realidad estamos sólo ante una trágica apariencia de legalidad, donde el ideal democrático, que es verdaderamente tal cuando reconoce y tutela la dignidad de toda persona humana, es traicionado en sus mismas bases:«¿Cómo es posible hablar todavía de dignidad de toda persona humana, cuando se permite matar a la más débil e inocente?¿En nombre de qué justicia se realiza la más injusta de las discriminaciones entre las personas, declarando a algunas dignas de ser defendidas, mientras a otras se niega esta dignidad?». Cuando se verifican estas condiciones, se han introducido ya los dinamismos que llevan a la disolución de una auténtica convivencia humana y a la disgregación de la misma realidad establecida” (10) .

Habiéndose acabado el nazismo y el comunismo, nos atrevemos a conjeturar el fin del controlismo. El nazismo ha durado 12 años; el comunismo ha estado en el poder 70 años. El nazismo perdió la última batalla; el comunismo las ganó todas, incluida la última, y luego se desplomó. Ambas ideologías han producido muchos males, muchas injusticias y mucho dolor. Acabaron con el poder de las naciones a las que más parasitaron: Alemania y Rusia.

Auguramos para el controlismo algunos años más de vida, la producción de muchos males morales y físicos, de mucho dolor y mucha degradación humana. Acabará con la supremacía de los Estados Unidos, país del que extrae (con maldades y mentiras) los recursos económicos y la capacidad técnica de sus planificaciones.

El gran genetista Jérôme Lejeune, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, justamente homenajeado por Juan Pablo II que acudió en París a su sepultura, escribió: “La anticoncepción es hacer el amor, sin hacer el niño; la fecundación asistida es hacer el niño, sin hacer el amor; el aborto es deshacer el niño, y la pornografía es deshacer el amor”(11) . Verdaderamente, con palabras de Juan Pablo II, podemos afirmar que ” …estamos en realidad ante una objetiva «conjura contra la vida»” (12).

Rafael Estartús

 


  1. Se refiere el Papa a los males originados por el capitalismo sin alma de hace un siglo aproximadamente, que generó un “proletariado” constituido por trabajadores explotados. En la defensa que hizo de ellos la doctrina social de la Iglesia, destaca la encíclica “Rerum novarum” de León XIII.
  2. Juan Pablo II, “Carta a todos los Obispos de la Iglesia sobre la intangibilidad de la vida humana inocente” (19 mayo 1991): Insegnamenti XIV, 1 (1991), 1294.
  3. Juan Pablo II, Centesimus annus 44b.
  4. Card. Alfonso López Trujillo, “Nueva Evangelización rumbo al Tercer Milenio”, conferencia pronunciada en Lima, el 29 de octubre de 1995, cfr. http://ekeko.rcp.net.pe/IAL/vm/texts/calt.htm.
  5. Cfr. AAS XXIX (1937), 149.
  6. Juan Pablo II, Centesimus annus 33ª.
  7. Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis 25c.
  8. Card. Alfonso López Trujillo, “Nueva Evangelización rumbo al Tercer Milenio”, conferencia pronunciada en Lima, el 29 de octubre de 1995, cfr. http://ekeko.rcp.net.pe/IAL/vm/texts/calt.htm.
  9. Cfr. Michel Schooyans, “Implications of world wide Population Grow for U.S. security and overseas interest”. Ed. universitaires, Paris 1991, p. 88-89, documento coordinado por Kissinger el año 1974.
  10. Juan Pablo II, Evangelium vitae 20b.
  11. Cfr. Card. Alfonso López Trujillo, “Nueva Evangelización rumbo al Tercer Milenio”, conferencia pronunciada en Lima, el 29 de octubre de 1995, cfr. http://ekeko.rcp.net.pe/IAL/vm/texts/calt.htm
  12. Juan Pablo II, Evangelium vitae 17b.