P. Ángel Gómez-Hortigüela

“Todos están invitados a reconquistar la alegría y la esperanza en los demás”

En el aniversario del Opus Dei, el Vice Gran Canciller de la Universidad de Piura explicó a la comunidad universitaria cómo se pueden seguir fortaleciendo las relaciones personales, familiares y sociales.

Por Betsy Salazar.

 

En el marco del 92 aniversario del Opus Dei, la Universidad de Piura realizó el conversatorio “Soñad y os quedareis cortos”, a cargo del Vice Gran Canciller y vicario del Opus Dei en el Perú, padre Ángel Gómez-Hortigüela, quien dio algunos consejos a la comunidad universitaria sobre cómo fortalecer el espíritu con Dios en los distintos aspectos de la vida, tal y como lo impulsó san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador la universidad. La actividad se realizó de manera virtual y estuvo dirigida a toda la comunidad universitaria.

En estos tiempos de pandemia, donde muchos han perdido a seres queridos, todos pueden ayudar a sus amigos y familias cercanas a recuperar el trato con Dios y la fe en Él. “Todos están invitados a reconquistar la alegría y a recuperar la esperanza en los demás, pues este es un momento en que puedes ofrecer un sentido más positivo de la vida”, dijo el Vice Gran Canciller.

Asimismo, recalcó que este tiempo ha servido para reinventar las relaciones internas de las familias, que antes se había descuidado por el trabajo o por otras circunstancias. La familia se ha visto enaltecida por la pandemia; y esta es una gran oportunidad para que los padres, que ahora conviven con los hijos de forma más cercana, se preparen y puedan darles lo mejor, acercándolos poco a poco a Dios, sostuvo.

Lo mejor que pueden ofrecer los padres a los hijos es enseñarles con el ejemplo. De igual modo, el padre Ángel Gómez-Hortigüela afirmó que los papás no deben insistir demasiado a los hijos para que se acerquen a Dios pues eso solo los cansa; por el contrario, deben encontrar el momento oportuno para establecer una relación más cercana en la que se les explique de qué manera Dios siempre es partícipe de sus vidas.

Por otro lado, refirió que los alumnos también pueden entrelazar su vida ordinaria con la vida religiosa; para ello, los profesores deben ayudarlos a que descubran esa capacidad y a que entiendan que Dios está siempre, los alienta y motiva en sus ambiciones personales y profesionales, pero, sobre todo, en el servicio a los demás para hacer un bien a la sociedad.

“Hacer descubrir esa realidad y dimensión trascendente es lo más grande. Ustedes como profesores lo pueden hacer de un modo natural con su vida porque eso se trasluce de algún modo. No tenemos que estar como una especie de obsesión religiosa sino que debemos dar  un sentido a todo lo que hacemos,  que se hace por servir bien, como hijos de Dios”, acotó el padre Ángel.

También, aconsejó a que las personas sean más justas y menos corruptas porque Dios por el cariño que tiene por sus hijos exige que todos se porten bien y que no sean egoístas. “Todos tienen un compromiso social. Este Perú exige un esfuerzo de todos porque cuenta con personas buenas”.

El trato con Dios le da una dimensión distinta a la vida, siempre es más optimista y para lograr eso las personas no tienen que alejarse del mundo ni de lo cotidiano, indicó.

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