(—), (-), (‒) … Encuentre las 7 diferencias (I)

Por , publicado el 6 de noviembre de 2017

Cuando escribimos, con frecuencia empleamos indistintamente estos signos sin reparar que cada uno de ellos —la raya, el guion y el signo menos— cumple determinadas funciones. En esta oportunidad, revisaremos el papel que desempeña la raya en la escritura.

La raya se representa por una línea horizontal (—) cuya longitud es mayor a la del guion (-) y a la del signo menos (–). En el teclado numérico se consigue pulsando las teclas ALT + 0151. Como signo de puntuación, la raya puede funcionar como signo doble o simple.

Como signo doble, cumple una función delimitadora, pues aísla los enunciados que no forman parte central del mensaje, pero que se insertan en el discurso para aclarar o complementar la información:

El vocativo —muchas veces se confunde con el sujeto— se separa del resto del enunciado mediante la coma.

Ingresó a la liga de fútbol —fue hace cinco años—, pero nunca descuidó sus estudios universitarios.

Muy pocos disfrutaron de la fiesta —el joven de hoy ya no canta, ya no ríe, ya no baila—.

Asimismo, las rayas dobles se emplean para delimitar, dentro de una cita textual, la aclaración del que escribe con respecto a su autoría. Sin embargo, cuando ese dato se ubica al final del texto, se emplea la coma:

«A quienes nos dedicamos a corregir —señala Sofía Rodríguez (2017: 44)— no nos sorprende que las comas que sugerimos sean rechazadas […]».

«A quienes nos dedicamos a corregir no nos sorprende que las comas que sugerimos sean rechazadas […]», señala Sofía Rodríguez (2017: 44).

En los textos narrativos, las rayas también se usan para enmarcar las precisiones y comentarios del narrador al discurso de los personajes. En este contexto, debe tenerse en cuenta que no se coloca raya de cierre si después del comentario del narrador no continúa hablando el personaje:

—Me tengo que marchar —expresó Mariana con un tono triste.

Sin embargo, no se omite la raya de cierre si inmediatamente después de la interrupción del narrador, la intervención del personaje continúa:

—Me tengo que marchar —expresó Mariana con un tono triste—, pero nos vemos mañana.

—¡Llegó el día! —exclamó el novio—. Aunque me parecía una eternidad, llegó el día.

Según la Ortografía de la lengua española (2010: 376), cuando el inciso del narrador no se inicia con un verbo de lengua (decir, manifestar, agregar, preguntar, exclamar, etc.) y el discurso anterior forma un enunciado completo, el texto del personaje se cierra con un punto, y la intervención del narrador se inicia con mayúscula. Si la intervención del personaje continúa, es conveniente colocar la raya de cierre después del inciso del narrador y escribir luego un punto:

—Se me hace tarde. —Rápidamente guardó todas sus cosas en la mochila.

—Se me hace tarde. —Rápidamente guardó todas sus cosas en la mochila—. Volveré mañana.

No obstante, el comentario del narrador se iniciará con minúscula si es que se insertara en medio del discurso del personaje:

—Hoy me enteré —hacía un gran esfuerzo para disimular su dolor— que la enfermedad de mi padre es incurable.

 

Por otro lado, como signo simple, la raya se usa en la reproducción de diálogos y listas. En estas últimas, se deja un espacio en blanco después de la raya:

—¿Cuándo sabremos quiénes son los ganadores?

—Mañana en la conferencia de prensa.

Son cinco los tipos de ruido que afectan la comunicación:

— físico,

— semántico,

— psicológico,

— técnico,

— fisiológico.

Asimismo, en las listas alfabéticas, tablas e índices, la raya simple se emplea para reemplazar palabras que ya se han mencionado (Íbid., p. 379):

Casado Velarde, M.: El castellano actual: usos y normas (1990)

Introducción a la gramática del texto (1993)

Lenguaje, valores y manipulación (2010)

La innovación léxica en el español actual (2015)

Finalmente —y aunque se prefiere el uso del punto o de los dos puntos—, la combinación del punto y raya (.—)se emplea después de los epígrafes de un libro cuando el texto que sigue comienza en la misma línea:

Clasificación de los determinantes. Los determinantes demostrativos, posesivos, distributivos y…

El punto y raya se usa también en la edición de obras teatrales, para separar el nombre de los personajes del texto de sus parlamentos:

ADRIANA.— ¿Con quién hablabas?

LUIS.— Conmigo mismo.

Cynthia Briceño Valiente

Referencia de la imagen: http://www.christiandve.com/2014/06/opciones-trucos-iphone-ipad-ipod-quiza-no-conozcas/

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