A todas luces, la política es oscura

Por , publicado el 24 de diciembre de 2018

El presente artículo no pretende hablar de política; su propósito es explicar sobre dos usos expresivos del lenguaje llamados oxímoron y paradoja, uno de los cuales se ha empleado en la construcción del título.

Se conoce como oxímoron —del griego oxýmōron— a la figura retórica que consiste en unir, en una misma estructura sintáctica, dos términos o expresiones de significado opuesto para producir un nuevo sentido (Diccionario de la lengua española, 2014). Este procedimiento —y dada la incoherencia de las frases en su sentido literal— invita al lector a pensar en el nuevo significado metafórico. Así, la frase un secreto a voces se refiere al ‘misterio que se hace de lo que ya es público’. Este sentido, como se puede apreciar, es resultado de la combinación de dos estructuras que se oponen semánticamente: secreto y a voces: «La compra de votos: un secreto a voces en México» (El País, [Madrid] 1/7/2018). Otro ejemplo es el enunciado El atronador silencio de Cristiano (El País [Madrid] 26/6/2017), en el que si bien los significados de atronador y silencio se contradicen, generan un nuevo sentido: ‘lo perturbador que puede resultar permanecer en silencio o quedarse callado en un momento determinado’.

Los oxímoron —plural válido al igual que oxímoros— se encuentran en abundancia en los textos literarios; así por ejemplo, en los versos de Quevedo (Es hielo abrasador, es fuego helado…), en los de Rubén Darío (… y el duelo de mi corazón, triste de fiestas…) y en los de Luis de Góngora (Y mientras con gentil descortesía mueve el viento la hebra voladora…). No obstante, estos recursos retóricos no son exclusivos del lenguaje literario; forman parte, también, del registro coloquial. Empleamos en nuestro lenguaje cotidiano expresiones como pequeño gigante, alegre tormento, muerto viviente, azúcar amargo, realidad virtual, lavado en seco, copia original, actuar con naturalidad, frío infernal, hora interminable, tolerancia cero, instantes eternos, inteligencia artificial, entre otros. Asimismo, debido a la determinante influencia de los medios de información en la configuración de las manifestaciones culturales y, por ende, en la comunicación verbal, se ha extendido el uso de expresiones como paz armada y ofensiva diplomática: «Chile reforzará ofensiva diplomática por demanda de Bolivia» (El Comercio, [Lima] 15/10/2015).

Por otro lado, la paradoja constituye una figura de pensamiento que se basa, también, en la oposición de significados. Por tanto, ¿en qué se diferencia esta del oxímoron? La diferencia radica en que la paradoja se construye a partir de proposiciones u oraciones que se contradicen, mientras que el oxímoron, a partir de dos términos que aparecen yuxtapuestos, como en los casos señalados. María Moliner (Diccionario de uso del español, 2000) recoge el término paradoja con el sentido de ‘expresión en que hay una incompatibilidad aparente, que está resuelta en un pensamiento más profundo del que la enuncia’. Frases populares como Es una persona tan pobre que lo único que tiene es mucho dinero y Para llegar rápido, nada mejor que ir despacio son ejemplos de paradoja, al igual que la expresión A todas luces, la política es oscura (en la que se sugiere la idea de que es evidente el desorden y la confusión en la política), y los versos conocidos de Santa Teresa de Jesús: «Vivo sin vivir en mí, / Y tan alta vida espero, / Que muero porque no muero».

Bueno, estimado lector, hemos llegado al inicio del final sobre este atractivo tema: no cabe duda de que la paradoja y el oxímoron son interesantes recursos del lenguaje que, además de enriquecer la expresión, invitan al análisis y a la reflexión.

Cynthia Briceño

Referencia de la imagen: http://losportadoresdelaantorcha.com/oximoron

 

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