Apéndices del idioma

Por , publicado el 8 de octubre de 2018

Sí, el idioma también tiene apéndices. Específicamente, apéndices confirmativos. Curioso, ¿verdad?

Los apéndices confirmativos (también llamados apéndices interrogativos o muletillas interrogativas) son «expresiones de refuerzo con las que se concluye una aseveración»; y se usan «para dar énfasis a la afirmación que se acaba de hacer, presentarla como evidente, lógica o natural» (Nueva gramática de la lengua española, 2009, 42.8a): Aprobaste todos los cursos, ¿verdad?; Esta blusa es de tu talla, ¿no?; Nadie quiere ir a esa fiesta, ¿no te das cuenta?

Cumplen la función de apéndices confirmativos algunas interjecciones (con entonación interrogativa, no exclamativa): Está bonita la casa nueva, ¿eh?; expresiones atributivas: Puedo llevar a mis amigas a tu fiesta, ¿verdad?; y, también, formas verbales: No puedo pasarte las respuestas del examen, ¿comprendes?; Mejor compramos algo para almorzar en la casa, ¿no te parece?

Los apéndices confirmativos constituyen grupos melódicos independientes, lo que se marca, principalmente, por el uso de los signos de interrogación. La Ortografía de la lengua española (2010, cap. III, 3.4.9.1.2.1b) afirma que quedan fuera de la pregunta «los enunciados aseverativos que preceden a los apéndices confirmativos: Hoy es su cumpleaños, ¿no?; No les interesa lo que estoy diciendo, ¿verdad?; No está mal, ¿eh?». Con excepción de verdad, que también admite aparecer en una sola interrogación junto al enunciado aseverativo: Me acompañarás a la universidad, ¿verdad?; ¿Me acompañarás a la universidad, verdad?

Además de escribirse entre signos de interrogación, estos apéndices se separan con una coma: «Los apéndices confirmativos −expresiones interrogativas de refuerzo que cierran enunciados aseverativos− deben ir precedidos de una coma que los separe del resto del enunciado» (OLE, 2010, cap. III, 3.4.2.2.1.4): Te olvidaste de comprar lo que te encargué, ¿no es cierto?

Otra característica de los apéndices confirmativos es que se escriben en posición final del enunciado. A propósito de esto, no hay que confundir los apéndices confirmativos con las fórmulas interrogativas introductorias, que se escriben al inicio de la oración y cumplen la función de anticipar y presentar de manera novedosa lo que el hablante anunciará: ¿Sabes algo? No me imagino una vida sin la tecnología. Sin embargo, algunas expresiones pueden funcionar como apéndices y como fórmulas interrogativas introductorias: Yo confiaba demasiado en ti, ¿sabes?; ¿Sabes? No creo que llegue el pedido de pollo a la brasa; Las tiendas todavía están abiertas, ¿ves?; ¿Ves? A esta hora ya no hay nadie en el banco.

Por último, el uso de unos u otros apéndices puede responder a cuestiones dialectales. La Nueva gramática de la lengua española (2009, 42.8) presenta ejemplos de apéndices confirmativos según su lugar de uso: ¿sí? (área rioplatense), ¿viste? (áreas rioplatense, centroamericana y antillana), ¿ya? (área centroamericana), ¿di? (en ciertas regiones del área andina), ¿no es cierto? y ¿cierto? (áreas rioplatense y andina), ¿manyas? (de uso coloquial en Perú y otros países del área andina), etc. Hay apéndices confirmativos muy característicos de una zona geográfica, por ejemplo, manyas del verbo manyar (‘entender, comprender y asimilar el significado’. DiPerú, 2016), usado en Perú. Sin embargo, la mayoría de estos son fácilmente comprendidos por cualquier hispanohablante, ¿verdad?

Paola Celi Arellano

Referencia de la imagen: Quino Todo Mad

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