¿Chispita, garúa, aguacero o lluvia torrencial?

Por , publicado el 10 de febrero de 2012

“Me cayó una chispita”, “Está chispeando”, “Está garuando”, “Ha empezado a gotear”, etc., son solo algunas de las expresiones que durante estos últimos días vienen anunciando las temidas lluvias. Estamos pendientes de lo que nos cae del cielo: ¿chispitas, garúa, aguacero o lluvia torrencial?, términos que, de una u otra manera, se refieren a la lluvia, por eso forman un mismo campo semántico (grupo de palabras relacionadas entre sí por referirse a una misma realidad general, a la vez que se distinguen por designar un modo particular de esta).

Si de pronto sentimos que nos caen gotas muy finas o una lluvia muy menuda, continua y casi imperceptible, que no hace charcos, es que está chispeando. En nuestro entorno, preferimos decir está garuando, está chispeando o está goteando, en vez de está lloviznando (Llovizna es la lluvia menuda que cae blandamente). Pero también hemos llegado a distinguir el chispear del garuar.

Chispear es una palabra motivada por lo diminutas y rápidas que son sus gotas, son como chispitas, de allí las expresiones “Me cayó una chispita” y “Están cayendo chispitas” referidas a la diminuta lluvia que ha empezado a caer. En su pronunciación, el verbo chispear (y sus derivados) se ha convertido en *chispiar; así, la terminación -ear ha terminado diptongada (-iar) debido, fundamentalmente, a la relajación propia de la lengua oral. A pesar de que es muy usual decir *chispiar o *chispiando, lo correcto es chispear o chispeando. Es muy rara la diptongación en la forma conjugada chispea, aunque la variante *chispia aparece recogida por Arámbulo Palacios en su Diccionario de Piuranismos (1995), usada según él, en lugar de chispea: “Está que chispia y chispia, y no llueve de verdad”.

A pesar de que para muchos es lo mismo chispear que garuar (y es lógico, ambos son lloviznas o lluvias menudas), por el conocimiento de nuestra realidad podríamos distinguirlos según la velocidad con que caen o el grosor de sus gotas. La garúa es ligeramente más gruesa que las chispitas y cae más lentamente a la superficie. Aunque el término garúa proviene del portugués caruja (‘niebla’), su significado en español no tiene nada que ver con el de este. Podemos decir también, que garuar es sinónimo de gotear, aunque aquello se relaciona más con el inicio de la lluvia, porque gotear es ‘Caer gotas pequeñas y espaciadas al comenzar o terminar de llover’ (DRAE: 2001). A propósito, conviene aclarar, además, que la palabra correcta es garúa y no *garuba, por lo tanto tampoco lo es decir *está garubando o *garubitas, aunque estas resulten más fáciles de hablar que “garuando”, “garuitas” o “garúa”.

De pronto, nos podría caer un aguacero, es decir, una lluvia repentina, abundante e impetuosa; producto a lo mejor de una “pasadita de nube”; es decir, una lluvia traída por una o más nubes negras que desplazadas por el viento van desatando aguaceros o chaparrones de corta duración allí por donde pasan.

Por otra parte, aquí no solemos decir que nos caen tormentas, pero sí “lluvias torrenciales” o “lluvias a cántaros”. A pesar de que el adjetivo torrencial con que calificamos a las “lluvias fuertes” no se registra en el diccionario académico, este se puede explicar como derivado del término torrente  ‘Corriente o avenida impetuosa de aguas que sobreviene en tiempos de muchas lluvias o de rápidos deshielos’ (DRAE: 2001). De allí que las lluvias torrenciales sean las que caen con fuerza, de golpe, a chorros o a cántaros, acompañadas de relámpagos, rayos y truenos.

Bueno pues, sigamos pendientes de las lluvias. Antes de salir de casa, no olvidemos mirar al cielo y pensar en lo que nos puede llegar a caer: ¿chispitas, garúa, aguacero o lluvia torrencial? ¡Que la lluvia no nos coja desprevenidos!

Claudia Mezones Rueda

3 comentarios

  • Miguel Turco dice:

    Muy bueno !!!

  • Miguel Turco dice:

    Garúa es tomado por el lunfardo del castellano y el castellano lo toma del portugués dialectal “caruja” Fue incorporado por los brasileños y misioneros que arriban al puerto de Buenos Aires trayendo madera del litoral superior.

  • Eduardo dice:

    Sé que comento en un artículo de 2012, pero solo quisiera agregar una cosa. En portugués, además de la palabra “caruja”, existen las palabras “garua” y “garoa”, ambas con estos significados: 1) “gotas menudas y espaciadas de lluvia”; 2) “neblina poco densa” (Fuente: http://www.priberam.pt/dlpo/garua).

    Me parece que estas palabras son un pariente más cercano de nuestra “garúa” en español. Es mi idea, por lo menos…

    ¡Muy bueno el artículo!

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