Como muy controversial

Por , publicado el 2 de septiembre de 2020

Una lengua es un sistema de signos que sirve, entre otras fines, para que los hablantes comuniquen sus pensamientos y sentimientos; es decir, permite una interacción comunicativa en la que es el hablante quien decide cuándo, cómo y qué comunicar según la intención que persigue. Así, el emisor puede manipular la información, ocultarla o presentarla de manera sarcástica, triste, dulce, etc., para lo que se vale de estructuras gramaticales que le ayudan a cumplir su propósito comunicativo. Por ejemplo, mientras expresiones como ¡Felicidades! (remarcada con signos de admiración) evidencian los buenos deseos del emisor hacia el receptor, ¡Déjame en paz! indica su irritabilidad ante la insistencia de un interlocutor.

Ahora bien, uno de los mecanismos pragmáticos que se ponen en juego en esa interacción comunicativa es el proceso de atenuación que, según A. Briz («Atenuación y cortesía verbal en la conversación coloquial: su tratamiento en la clase ELE»- en línea), es un mecanismo pragmático por medio del cual el hablante se aleja del mensaje suavizándolo con el fin de acercarse comunicativamente al otro y evitar posibles tensiones o malentendidos: «Una estrategia de distancia lingüística a la vez que una estrategia de acercamiento social». Por ejemplo, en el enunciado No estoy muy segura, pero dicen por allí que Diana es quien le quitó el novio a Sandra, estructuras como No estoy muy segura o dicen por allí cumplen con mitigar la intención del comentario y mantener la cortesía en la conversación, ya que el uso de una expresión más directa como Diana fue quien le quitó el novio a Sandra podría ocasionar un conflicto de opiniones, y más si a quien se le dice comparte un lazo familiar o amical con una de las personas referidas (Diana o Sandra). Con este sentido se utiliza, sobre todo en el plano oral, la frase como muy: Ella se comportó como muy indiscreta; Estoy como muy cansado para acompañarte; Me pareció una mujer inteligente pero como muy aburrida

Como es una palabra que puede funcionar como adverbio (Lo hice como me lo explicaron), conjunción con diferentes valores (Como no te despiertes temprano, me voy sin ti) o preposición (Vino como testigo de los hechos). En este artículo nos centraremos en su valor adverbial. Como adverbio, la palabra como indica modo y puede llevar o no antecedente explícito: Lo dibujé de la manera como lo hiciste tú (antecedente explícito) o Lo dibujé como lo hiciste tú (sin antecedente); seguido de gerundio tiene valor aproximativo o atenuante: Mientras ella balbuceaba, como queriendo disculparse, él se volteó y se marchó; y, cuando precede a una expresión de cantidad, tiene valor aproximativo: Mi casa queda como a cinco cuadras de aquí.

Con respecto a este último sentido, el Diccionario panhispánico de dudas (en línea) explica que el adverbio como puede tener también un valor atenuante cuando la intención del hablante sea rebajar el grado de certeza de lo que se expresa a continuación. Así, en Me pareció una mujer inteligente pero como muy aburrida lo que se quiere expresar es que dicha mujer parece muy aburrida, pero no necesariamente que lo sea; es decir, el hablante no está muy seguro de su apreciación; si el adverbio se elimina pasaríamos de la duda a la afirmación (Me pareció una mujer inteligente pero muy aburrida). Sin embargo, cuando se pierde este sentido de atenuación o aproximación, el uso de como resulta innecesario: Debes tener como muy en cuenta lo que te estoy advirtiendo o Es un asunto como bastante conflictivo; en este caso, si eliminamos el adverbio como se ganaría en claridad sin modificar el sentido inicial de las expresiones: Debes tener en cuenta lo que estoy advirtiendo o Es un asunto conflictivo (o bastante conflictivo).

Por lo tanto, debe evitarse su uso cuando sea superfluo o innecesario, como en La comida estuvo como muy sabrosa o Lo encontré como muy cansado, puesto que no le aporta ningún significado. No obstante, en el ámbito coloquial el uso de la estructura como muy tiene un claro valor pragmático porque denota que el hablante no quiere comprometerse del todo con su opinión, por inseguridad o por mantener el vínculo cortés con su receptor. Por ejemplo, al afirmar que la actitud de la persona X fue como muy exagerada, lo que en realidad dice es que fue exagerada, pero decirlo abiertamente podría hacer que se le considerara como una persona intolerante y conflictiva. El uso de como muy atenúa la opinión y permite el avance de la conversación, pues a veces resulta mejor ser amable o colaborador; es decir, estratégicamente cortés, ya que el uso de la lengua es también una cuestión de estrategia.

Lady Noelia Olivares Mauricio

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