De inga y de mandinga

Por , publicado el 9 de diciembre de 2019

«Es bien sabido –señala el profesor norteamericano Roy L. Tanner– que Ricardo Palma colocó en las tradiciones una plétora de refranes, dichos y frases especiales. Con frecuencia el exaltado interés del tradicionalista en ellos ocasionó si no una digresión, toda una tradición consagrada a consignar el origen de la locución». Celebramos este año el centenario del eximio tradicionista y en este blog podemos destacar el empleo constante de paremias, incluso para denostar a ciudades enteras como la villa imperial de Potosí a mediados del siglo XVI, en el cuento “Las orejas del alcalde”, donde comienza: «Pueblo minero ―dice el refrán―, pueblo vicioso y pendenciero».  Así también, en efecto, varios de sus relatos se dedican a recrear el supuesto origen de frases del refranero: “el gozo en el pozo”, “no hay cuidado que no embiste”, etc. Tal vez la más famosa de las que se basan en dichos sea la tradición «Dónde y cuándo el diablo perdió el poncho». Palma es capaz incluso de inventar el refrán para dar a su cuento apariencia verosímil, como en «El alacrán de fray Gómez».

Pedro Benvenutto señalaba que Clemente Palma, hijo mayor del tradicionista, tenía en preparación un trabajo sobre la paremiología de la inmortal obra de su padre. No tenemos noticia de que aquel trabajo se llegara a realizar o al menos no que se haya publicado.

La fraseología tiene una enorme capacidad de convicción y a menudo sirve para identificar a los que la utilizan. Cervantes caracterizaba magistralmente a Sancho Panza con sus paremias, aunque don Quijote también se contagiaba de esa habilidad popular. Un solo enunciado fraseológico es capaz de establecer lazos de identidad social. Y así ocurre que en el Perú la mezcla de todas las sangres se expresa proverbialmente con una frase que aparece cada vez que sucesos de violencia o discriminación salen en los titulares de los medios. El censo nacional que realizó el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en octubre de 2017 introdujo por primera vez una polémica pregunta sobre autoidentificación étnica, y el comentario de la prensa fue inmediato:

 

En un país donde el 50% de la población se considera mestizo, podría parecer que esta pregunta estuviera de sobra, al fin y al cabo, como lo dijo Ricardo Palma, en el Perú el que no tiene de inga, tiene de mandinga. (El Peruano. Edición digital, 2017. Disponible en https://elperuano.pe/noticia-de-inga-y-mandinga-57661.aspx

 

Augusto Alcocer, profesor de la Universidad de San Marcos, hizo un análisis de esta expresión en un pequeño trabajo publicado el año 2004, en el que descubre que Ricardo Palma no inventó esa frase y ni siquiera la empleó en ninguno de sus escritos. Alcocer identifica a los nativos de la nación mandinga como pueblos sudaneses residentes en Gambia y lo que fue la Guinea francesa, quienes eran enviados como esclavos al otro lado del mundo desde principios del siglo XVII. El trabajo de Alcocer permitió avistar la evolución por la que una expresión libre –si cabe ingeniosa– va fijándose en el uso hasta llegar a formar una unidad fraseológica. Y por otro lado hace patente cómo los hablantes pueden atribuírsela sin ningún fundamento real a un autor maestro del habla popular como Ricardo Palma, de modo que acaso el prestigio público bastara para autorizarlo. Sin duda fue un escritor con una clara intuición lingüística, pero Palma no emplea la frase aludida en ninguna de sus obras. El dicho El que no tiene de inga tiene de mandinga, según Alcocer (2004), se fue formando en el habla limeña de fines del siglo XIX en un proceso que contó con antecedentes diversos, entre los cuales destaca una comedia costumbrista de Manuel Ascensio Segura, donde un personaje de clase media, en tono discriminatorio, declara ufano y prejuicioso: «Esa unión no se hará nunca. / Mi hija no tiene, a Dios gracias, / ni de inga ni de mandinga». Afortunadamente, el tiempo ha pasado y la autoidentificación de los peruanos, gracias a Dios, ha superado muchos prejuicios, por más que todavía haya formas escondidas de racismo. Esta expresión fraseológica sigue ayudando a desentrañarlos porque identifica una sociedad más abierta y democrática.

Antes de fallecer, el profesor Alcocer publicó otro interesante trabajo sobre fraseología peruana, que sigue el mismo patrón sobre el origen de la frase «El Perú es un mendigo sentado sobre un banco de oro», también falsamente atribuido al geógrafo italiano Antonio Raimondi. La realidad es que las frases tienen muchos inventores, en general anónimos, pero solo cuando se hacen populares adquieren un verdadero significado.

Carlos Arrizabalaga

Referencia de la imagen: https://www.mercadonegro.pe/page/108/?wordfence_logHuman=1&hid=511E95894E1B7DB8875393C9462DA6CB

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