De reversa y viceversa

Por , publicado el 3 de febrero de 2020

 Entre los latinismos más difundidos del castellano habría que mencionar los casos de quórum, etcétera, ídem, alias, currículum, pero muy probablemente el más empleado de todos pueda ser viceversa. Literalmente significa “intercambiado el puesto”, porque se trata de una frase compuesta de dos palabras: vice es el ablativo de vicis, que significa ‘turno’, ‘ocasión’, ‘puesto’, de donde la palabra vez, que conserva su significado latino (el prefijo vice– “que hace las veces de”, tiene el mismo origen). Por otro lado, versa es el participio del verbo vertere (‘voltear’, ‘dar la vuelta’), con el sentido de ‘vuelto’, ‘volteado’, ‘intercambiado’ (y base de otros tres latinismos: inversa, adversa y perversa). En castellano, viceversa significa “al revés”, “al contrario”, y es un adverbio que, en una relación de dos elementos, indica que se pueden invertir los términos de la oposición: “es fácil confundir a un oficial con un soldado, o viceversa”; “es fácil convertir los centímetros en metros y viceversa”, “es frecuente la derivación de un adjetivo a partir de un sustantivo o viceversa”.

Ocurre en castellano actual que el adverbio ha ampliado su significado y su campo de aplicación y de una relación lógica de un ser o un suceder, pasa a expresar lo contrario en una dimensión espacial, resultando equivalente a decir al revés, en un sentido también espacial: “marcado por los reproches de derecha a izquierda y viceversa”. De ahí fácilmente salta a un sentido no lógico y remplaza, en español americano, a expresiones como ida y vuelta o con retorno: “En la actualidad un vallista no corre 100 metros y viceversa”. Este nuevo empleo del adverbio, por extensión semántica, resulta especialmente frecuente en la expresión de contratos de movilidad: “traslados del aeropuerto al hotel y viceversa”. Es un uso nuevo que parece va a perdurar en el idioma porque los hablantes no sienten que sea incorrecto y de hecho responde a una tendencia a la extensión del significado que reciben los adverbios de tiempo y lugar, pero todavía no está aceptado en el diccionario académico ni lo admiten los libros de estilo o instituciones vinculadas.

Por otro lado, el español americano ha adoptado, probablemente del inglés reverse, un nuevo adverbio con el significado ‘hacia atrás’, que encontramos en frases vinculadas al mundo del transporte: “puso el auto de reversa”. Aunque admite otras preposiciones (en reversa, a reversa), lo más usual es que aparezca en el sintagma de reversa, secuencia que en sentido figurado se aplica al ámbito erótico en canciones muy subidas de tono. También existe como sustantivo: la reversa es la marcha que invierte el sentido del movimiento (en España, “marcha atrás”); y como adjetivo términos como “rosca reversa”. Es posible que el préstamo haya sido ayudado por un reanálisis del latinismo provocado por etimología popular, creando por falsa regresión (de lo que es en otros casos un prefijo, una nueva base en castellano: vice-versa, re-versa) del nuevo adverbio en castellano. Quizás no era necesario llegar a tanto porque igual encuentran refuerzo en otras expresiones similares: “marcha inversa”, “sentido inverso”. Lo cierto es que ambas expresiones se enmarcan en el ámbito de la movilidad (Antonio Quilis ya señaló la gran variabilidad de este ámbito) y han llegado para quedarse.

Carlos Arrizabalaga

Un comentario

  • Anónimo dice:

    Por acá tambíen se dice (dar) “marcha atrás”, tanto para los vehículos como para las decisiones que uno toma, en que para estas lo inverso es decir “adelante”.

    Lo de la “rosca reversa” es nuevo para mí, quizá se refiere a la “rosca izquierda” o “rosca inversa” (poco usado), que es la que se atornilla en sentido contrario o “contra el reloj”.

    Nunca he escuchado a choferes o mecániccos decir “a reversa”, quizá en el español de España sea así. Hasta se aoye decir “…ya pues, ponlo en reversa y sale del atoro.”

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