Duda resuelta: Amoblado vs. Amueblado

Por , publicado el 17 de marzo de 2017
Pregunta de Sara A. Gómez (Venezuela):

¡Buenas noches!

Como lingüista, tengo una duda que tiene meses carcomiéndome y tal vez ustedes puedan ayudarme a aclarar.

En mi país, el término utilizado comúnmente es AMOBLADO. Sin embargo, con el pasar del tiempo y la globalización, muchos han comenzado a utilizar el término AMUEBLADO, lo que me ha llevado a indagar con respecto al tema. Ya tengo claro que ambos son correctos, pero mi duda nace en el porqué.

De joven me enseñaron que la forma correcta del superlativo de FUERTE es FORTÍSIMO pues el diptongo desaparece por cuestiones de estética, si se quiere, o más allá de eso, porque deriva del latín fortis.

Ahora, ¿por qué si la raíz de MUEBLE es MOBILIS (también del latín), y teniendo en cuenta el diptongo UE, habría de decirse AMUEBLAR en vez de AMOBLAR?

Agradeciendo la atención prestada, quedo de ustedes,

Sara

Respuesta de Castellano Actual:

Estimada Sara:

Amoblado, participio de amoblar, es una variante gráfico fonética válida del verbo transitivo amueblar con el significado de ‘poner, dotar o equipar con muebles’.

Las palabras mueble, movible y móvil vienen del latín mobĭlis. El verbo que, en definitiva, se empleó en español como correcto fue amueblar, pues se relaciona con el sustantivo mueble y no con moble, que es un adjetivo en desuso. El CORDE, corpus diacrónico del español de la Real Academia Española, lo tiene asentado desde el año 1823 en el epistolario Cartas de 1823 de Leandro Fernández de Moratín: (…) esto nos serviría para amueblar la casa aquí, caso que tú seas la que vengas, o allá, si yo voy para allá, mi amorcito chulo. En cambio, amoblar recién se registra en el año 1962 en El siglo de las luces de Alejo Carpienter: Estableció una laboriosa lista de cosas que se necesitaban para amoblar una vivienda decente y la pasó al Albacea -siempre empeñado en oficiar de “segundo padre” para satisfacer cualquier deseo de los huérfanos…

El uso normal que le dan las comunidades de hablantes a algunas palabras determina que se acepten. Esto sucede porque nuestra lengua no es inmutable, más bien muta, pero no de un día a otro, de lo contrario no podríamos entendernos. Claro está que para aceptar esos cambios se siguen ciertos criterios avalados por las distintas academias de la lengua correspondientes a cada país de origen. Así tenemos, por ejemplo, que el término amoblado en Perú, Bolivia y Chile alude a un conjunto de muebles de una casa o de una habitación; en cambio, en Colombia y en Uruguay hace referencia a un motel. Por otra parte, amueblado comparte esta última acepción de motel en Argentina y Uruguay, pero en Nicaragua significa el mobiliario de una casa; y en Paraguay, un apartamento que se reserva para citas también conocido como bulín.

Lo mismo ha pasado con fuertísimo, superlativo regular de fuerte, aceptado actualmente por el uso normal entre los hablantes. Fortísimo es el superlativo irregular porque se forma sobre la base latina fortis y no sobre la base española.

Sepa usted que aunque está ya aceptado el uso de fuertísimo, es considerado menos culto. Asimismo, que no es el único superlativo aceptado, también tenemos otros que antiguamente se consideraban incorrectos como asperísimo, calientísimo, cruelísimo, cursilísimo, fielísimo, gruesísimo, negrísimo, pobrísimo, pulcrísimo, etcétera.

Y si hablamos de verbos como amueblar y amoblar también tenemos otros de doble grafía como: agujerear o agujerar, desamueblar o desamoblar, vapulear o vapular, zarandar o zarandear, etcétera.

Para mayor información puede revisar el siguiente enlace:

http://udep.edu.pe/castellanoactual/amoblado-o-amueblado/

Esperamos haber resuelto su inquietud.

Saludos cordiales.

Castellano Actual

2 comentarios

  • Excúsenme, pero a mí me dejaron como al principio, con la duda. La pregunta fue si se usa amueblar o amoblar. Aunque la explicación posee sustancia, NO leí que se “tomara partido” en pro de una u otra variante.
    Saludos.

  • Manuel dice:

    Yo creo que, puesto que ambas son correctas, no es necesario tomar más partido que el que impone el uso. Este será adecuado o inadecuado (más que correcto o incorrecto) según se esté en una comunidad de hablantes que escoja una u otra variante.
    Por qué en unos casos los hablantes han preferido una variante más cultista, es decir, más cercana al latín, y en otros han incorporado el diptongo castellano, es difícil de determinar. Supongo que los factores más influyentes serán el grado de instrucción del hablante y la relación que establece entre la palabra original y su derivada.

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