¿El águila o la águila? ¿Un avemaría o una avemaría?

Por , publicado el 12 de noviembre de 2018

Siempre ocasiona confusión el uso del artículo con los sustantivos femeninos que empiezan por /á/ tónica, nos interrogamos si debemos colocar el o la, un o una y también cuáles son los artículos; puesto que algunos gramáticos consideran solo artículos a los llamados determinados (el, la, lo, los, las) y no a los indeterminados (un, una, unos, unas), ya que los clasifican o bien como numerales (Decidí comprarme solo una chompa/ un vestido y ya no tres en esa tienda), o bien como indefinidos, según el contexto (Me entrevistó un ejecutivo de alto rango; Asistieron al evento unas personas muy desagradables).

La Nueva gramática básica de la lengua española (2011: 90) señala que, además de la y una, el artículo femenino presenta las formas el y un cuando precede a nombres femeninos que empiezan por /a/ tónica (en la escritura a- o ha-, lleven o no tilde): un área, un hacha, el ave, el hampa, etc.  La sustitución de la por el no se da solo para evitar la cacofonía o el encuentro de dos vocales iguales (*la área), como muchos equivocadamente piensan, sino por su origen histórico. Sepa que los artículos determinados el, la y lo proceden de los demostrativos latinos ille, illa, illud, respectivamente; y antes de obtener sus actuales representaciones, se dieron signos intermedios como el femenino ela (ela alma > el alma; ela hada > el hada). Ela se redujo a el, conservando el género femenino en sus inicios, al preceder sustantivos que empezaban por vocal: el espada, el amor, etc. La reducción, posteriormente, se hizo común ante nombres comenzados por /a/ tónica: el águila, el ala, el agua, etcétera; y es así como se mantiene hoy en día.

Pero, ¿qué pasa cuando los sustantivos femeninos están en plural?  Respetan la concordancia gramatical con los artículos femeninos las o unas: las águilas, unas alas, las aguas, unas áreas, las aves, unas hadas, etcétera.

Por otra parte, cuando se interpone un adjetivo u otro elemento entre el artículo y el sustantivo, no deben usarse ni el ni un como artículos femeninos: la encantadora hada (incorrectos *el encantadora hada, *el encantador hada), las desérticas áreas (incorrectos *los desérticas áreas, *los desérticos áreas); tampoco si el adjetivo antepuesto comienza por /a/ tónica: la alta haya (incorrectos *el alta haya), una amplia aula (incorrecto *un amplia aula). Mucho menos se emplea el como artículo femenino en caso de elipsis: El ansia de placeres es tan perjudicial como la de dinero (incorrecto *…tan perjudicial como el de dinero).

De las reglas mencionadas, quedan exceptuados:

  • Las formas de las letras del abecedario latino: la a, una a, la hache, la alfa. Ejemplos que certifican lo dicho anteriormente, es decir, que no se debe a una cuestión solo de cacofonía.
  • Los nombres y apellidos de mujeres: La Ángela de mi grupo de lectura es una Ávila.
  • Los nombres de empresas (la Alfa Romeo), siglas y acrónimos con núcleo en femenino la APE (Asociación de Profesores de Español).
  • Los nombres comunes en cuanto al género: la árabe/una árabe; la ácrata/una ácrata.
  • Los nombres femeninos de creación reciente que denotan profesión: la árbitra, una árbitra.
  • El nombre de la ciudad de La Haya, así como topónimos que pueden dar lugar a equívocos: la Ávila (ciudad) / el Ávila (equipo de fútbol). Los demás topónimos siguen la regla general: el África negra; el Asia desconocida.

Asimismo, Leonardo Gómez Torrego, en su libro Ortografía y gramática. Las normas académicas últimos cambios (2011: 146-147) manifiesta algunos casos importantes a tener en cuenta:

  • Con la expresión latina alma mater, la forma del artículo debe ser la y no el, pues la palabra alma en esta expresión no es un sustantivo, sino un adjetivo latino femenino que significa ‘nutricia’, ‘que alimenta’; por tanto, al no tratarse de un sustantivo, la forma del artículo debe ser la normal del género femenino: la alma mater. Pero la confusión del adjetivo latino alma con el sustantivo español homónimo ha hecho que en la gran mayoría de los casos se diga y se escriba el alma mater, forma que no ha obtenido aún las bendiciones académicas; de hecho, se rechaza en el Diccionario panhispánico de dudas (2005) y no se menciona en la Nueva Gramática de la lengua española (2009-2011).
  • Cuando el sustantivo femenino que empieza por (h)a- tónica genera un diminutivo o aumentativo, se hace átono, por lo que la forma del artículo y de los indefinidos mencionados debe ser la normal. Ejemplos: el agua >la agüita, una agüita; el ala >la alita, una alita; el ama >la amita, una amita.
  • El compuesto morfológico avemaría es un sustantivo femenino que comienza por a- átona; eso hace que la forma del artículo y de los indefinidos que lo acompañan adopten su forma normal (la avemaría, una avemaría…). No obstante, se da por válido también en este caso, aunque no se prefiere, el uso de las formas el y un (algún y ningún) por tratarse de un compuesto que, cuando se escribía en dos palabras (ave maría), presentaba el primer componente con a- tónica. Ejemplo: el avemaría, un avemaría.

Cabe señalar también que los indefinidos algún y ningún preceden en su forma masculina a los sustantivos femeninos que empiezan por a- o ha- tónicas: algún alma, algún hada, algún aula, algún hacha, ningún alma, ningún hada, ningún aula, ningún hacha. Los demás determinantes adoptan la forma femenina normal: aquella agua, esta aguda, mucha ansia, toda hambre. Antes de la NGLE (2009) los determinantes un y sus compuestos (algún, -a; ningún, -a) podían adoptar las formas apocopadas (un, algún, ningún), o las formas plenas femeninas (una, alguna, ninguna): algún/alguna aula, ningún/ninguna hacha, un/una alma. No obstante, ahora se prefieren las formas apocopadas de los indefinidos: algún aula, ningún hacha, un alma.

Por lo expuesto y sin lugar a dudas, ahora sí podemos responder al título de este artículo: ¡el águila y una avemaría son las formas correctas!

Carola Tueros

3 comentarios

  • Luis DiLeo Villacorta dice:

    Gracias por la información. Sorprende por tierras latinoamericanas el permanente uso de la expresión “alma máter” y no como “mater” que es. La usamos equivocadamente como grave.

    Reitero las gracias.

  • Elba Acevedo dice:

    Que gran aporte al buen decir de la palabra!! Pensé que solo para evitar cacofonia era que no se ponía el artículo femenino o masculino cuando el sustantivo era del mismo género, como “la agua”. Ahora sé que eso trasciende al origen latino.
    Muchas gracias!!

  • gabriel serrano dice:

    @Luis, la expresión se pronuncia como grave porque en latín esa es la manera en que se pronuncia. Pronunciarla como matér es incorrecto.

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