El color de la piel

Por , publicado el 3 de abril de 2017

Foto: hepingting (CC BY-SA 2.0)

Ya pronto se acabarán las alargadas vacaciones de verano (en Perú) y los niños tendrán que volver al colegio cargados de útiles escolares para estrenar. De entre los tantos artículos solicitados en las temidas listas, figuran, indefectiblemente, los colores. Y sobre uno en particular quisiera llamar su atención: el color “piel”.

Ya desde los primeros niveles (preescolar o inicial), se escucha a los niños denominar color “piel” a ese que usan para colorear la cara y las extremidades visibles de sus dibujos de personas. Se trata de un color que de manera general anula las diferencias raciales y uniformiza el color de la piel humana en un único tono. Es ese el mismo color que no hace mucho era llamado color “melón”, “durazno”, “rosado bajito” o color “carne” y, que de un tiempo a esta parte, especialmente en el mundo de los cosméticos, se ha convertido en el color «nude» (tomado de inglés: ‘desnudo’, ‘del color de la piel’). Todos ellos tienen en común el ser claros y más próximos al blanco que al marrón.

Los nombres de los colores básicos no presentan inconvenientes: rojo, azul, amarillo, verde… El reto lo plantean estos colores que, en realidad, son matices de un color base, lo que en algunos casos se soluciona añadiendo claro/oscuro o bajo/fuerte al color original (rosado claro; marrón bajito; verde oscuro; amarillo fuerte). El recurrir a un extranjerismo, nude, tampoco resulta saludable para el idioma ni para los usuarios, sobre todo para los niños; el anglicismo no plantea una denominación de color, ya que simplemente se sigue diciendo lo mismo, pero en otro idioma.

Si bien no se puede pretender que los niños pequeños sean unos expertos en pintura realista, preocupa esta generalización de un color como el referente único de la piel, más aún en un país como el Perú, caracterizado por su diversidad étnica, por ser un crisol de razas, por su mestizaje; un país donde la piel cobriza es la más numerosa, al contrario de la de color “piel”, que representa un mínimo de la población. En un país como el Perú, donde el racismo motivado por el color de la tez es un hecho innegable, y contra el que se tiene que batallar desde las aulas (y desde el hogar, por supuesto), el ayudar a los niños a apreciar realmente el color de la piel no parece ser un ejercicio vano ni un afán de realismo excesivo. ¿No será, más bien, que el pasar por alto en las aulas esta simplificación del color puede ayudar a que se difunda inconscientemente el racismo? ¿Que el no discriminar el color de la piel ayude a enquistar aún más esos prejuicios raciales en lugar de combatirlos? ¿No será mejor que los profesores (y los padres) procuren que los niños se miren más a sí mismos y a los demás e intenten pintar la piel del color que más cercano les resulte?

Existen en el mercado actual estuches de colores que intentan reflejar las distintas tonalidades de la piel; una alternativa que, a través de una percepción más cercana de la realidad, busca combatir la creencia de que existe un color de piel ideal (la piel clara), promovida de forma directa o indirecta en distintos ámbitos (desde las muñecas hasta la televisión). En este panorama distorsionado los niños son siempre la población más vulnerable, quienes sin una orientación adecuada podrían generar falsas ideas sobre la idoneidad de un color de piel con el que quizá, incluso, no guarden ninguna semejanza.

En conclusión, conviene erradicar del habla infantil el uso del mal llamado color “piel”, pero haciéndoles reflexionar sobre el porqué de la inconveniencia de aplicar ese nombre al color cuando se trata de colorear la piel humana. El color “piel” no existe como tal, ya que una diversidad no puede representarse con un único color y el hacerlo es caer en una simplificación que en nuestro contexto cultural resulta peligrosa.

Shirley Yanuaria Cortez González

Foto: hepingting (CC BY-SA 2.0)

Un comentario

  • Carlos A Gainza dice:

    …y qué nos dicen de “piel canela”, de “color honesto”. de “color capulí (hoy aguaymanto), de los “piel roja”,o los “amarillos”, ni decir del “trigueño” y…,

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