En sus marcas…, ¡listos!…, ¡ya!

Por , publicado el 17 de febrero de 2020

Hace unos años en las redes sociales se replicaba la imagen con que inicia este artículo, en la que se puede apreciar la versatilidad de la palabra ya en el habla peruana, algo de lo que los propios hablantes no suelen darse cuenta hasta que otro, generalmente alguien de fuera, se lo hace notar. Pero no solo a los angloparlantes les resulta difícil entender los distintos usos del ya, sino también a los que, aún hablando la misma lengua, se enfrentan a la variedad dialectal peruana, como comentaba hace poco un profesor venezolano recién llegado a este suelo, para el que algunos usos del ya peruano resultaban novedosos.

Como adverbio, y modificando a un verbo, ya indica tiempo: Ya llegó (pasado); ¡Sal ya! (presente); Ya llamará (futuro). Pero también con ya se afirma: A: ¿Ya acabaste?/B:—Ya (= Sí), se dilata el tiempo: Ya voy (como respuesta a un llamado), se ordena: ¡Ya!, se demuestra impaciencia: ¿Yaaa? (dicho por una madre que espera que su niño termine de comer, por ejemplo), enojo o hartazgo: ¡Ya! (=¡Basta!, ¡Suficiente!) e incluso o sorpresa: ¡¿Ya?! (=¡¿Tan rápido?!). Con ya se muestra al interlocutor —en una conversación cara a cara o telefónica— que se está atento a lo que dice, que el canal funciona (la función fática del lenguaje) o se muestra escepticismo frente a lo dicho (Ya o Ya, ya, ya= No te creo), pero también empatía con lo que cuenta: Ya (= Entiendo) o que por fin se ha entendido lo que quería decir: ¡Ahhhh, ya! o Ya, ya, ya (= Ahora entiendo). En la producción e interpretación de todos estos matices de significado juega un papel predominante la entonación en la oralidad (que debe ser recreada en la escritura) y el contexto discursivo (no solo lo verbal, sino también lo extralingüístico).

Como pregunta repetida dos o tres veces, se intenta persuadir al receptor de dar su consentimiento sobre algo: ¿Podemos ver tele, mami? ¿Ya?, ¿ya?, uso registrado además en Bolivia y Chile (Diccionario de americanismos, 2010). Con tono interrogativo también, se usa al final de un enunciado mientras se va narrando una historia, sobre todo en la oralidad: Y soñaba que había un gigante, ¿ya? Y que nos quería comer a todos, ¿ya?… A través del ¿ya? final el emisor, por un lado, se ayuda a avanzar en su discurso y, por otro, se asegura de que el receptor vaya siguiendo el hilo de la historia (otra vez la función fática del lenguaje).

En el habla peruana coloquial, el ya se combina con el verbo ser para formar estructuras oracionales que se usan de un modo más o menos fijo (no terminan aún de lexicalizarse). Así, si algo salió mal, no resultó como se quería y ya no se quiere volver a intentar, entonces, eso ya fue; si para algo o alguien pasó ya su momento de gloria o esplendor, ya fue; si alguien perdió su oportunidad, no la supo aprovechar (como dice la canción), o metió la pata y tendrá que asumir el error, no queda más que decirle ¡Ya fuiste! Con el mismo valor de ya fue, se emplea también ya para qué, que denota desilusión o aceptación de lo irreversible de una realidad: Llámala > Ya para qué.

Usado en la expresión Ya no ya, con valor ponderativo, equivale a ‘lo máximo’, ‘superior’, y puede ir modificando a un sustantivo —Me he comparado un celular ya no ya—, o bien, como interjección reactiva frente a algo (acción, objeto, persona…) que resulta llamativo: ¡Ya no ya! ¡Qué rico se ve! (frente a un plato de comida exquisito, por ejemplo). Del mismo modo se usan también ¡Ya vas!, a través de la cual el interlocutor expresa su incredulidad frente a un hecho: Han declarado feriado no laborable el 14 de febrero > ¡Ya vas!, y ¿Ya ves?, con la que se reprocha al interlocutor su necedad, el no querer seguir los consejos o hacer caso de las advertencias dadas.

Un caso especial es el de la expresión ya pues, que según la entonación dada y el contexto, puede tomar distintos sentidos: aceptación de una propuesta (¿Vamos a la playa? > Ya pues), incredulidad (No tengo plata > ¡Ya pues!), insistencia o ruego (Ya pues, cuéntame lo que te dijo), por lo general usada como inicio de enunciado (o incluso solo ya pues como enunciado) después de varios intentos por obtener lo requerido al otro. Sobre este uso, apunta la lingüista Martha Hildebrandt (El habla culta, 2015): «En cuanto a locuciones, ya pues se usa aquí [en Perú] para pedir a otros que hagan algo (Ya pues, no te hagas de rogar)». Con este mismo valor, en Chile se usa ya poh (Diccionario de americanismos, 2010). En la oralidad informal, ya pues queda reducida a ya pe(s), con eliminación del diptongo (ue> e) y, a veces, supresión de la –s final, como se evidencia en este titular de un diario deportivo popular, que refleja claramente la oralidad: Ya pe’, profe, pa’ cuándo… (Líbero, 20/2/2013). Nótese, por cierto, el uso del apóstrofo en pe’ y pa’ que marca la supresión de sonidos finales, reflejo de cierta conciencia lingüística del emisor sobre un uso más propio del habla informal que de un texto escrito, lo que no sucede en el acortamiento profe, que no recibe marca alguna.

También ocurre que lo que empieza siendo una oración encabezada con el adverbio ya termina convirtiéndose en una sola palabra que fusiona gráficamente parte del contenido original. Así sucede con yala, recogida en el Diccionario de americanismos (2010) como expresión eufemística (de Ya la chingaste), usada en México y Nicaragua para expresar que un hecho u objeto ha quedado estropeado. En Perú, además de compartir ese uso eufemístico (¡Ya la fregaste!), yala, dicho por un adulto, evoca con nostalgia el habla infantil, en que yala, opuesto al nola, se usa como contracción de Ya la tengo, cuando al contrastar las figuritas de álbum recién compradas, se encontraba alguna repetida o no se aceptaba para el intercambio por tenerla ya. Con ese mismo sentido, y aprovechando la fiebre del pasado mundial de fútbol, se promovió una campaña social en Perú, en la que yala se emplea como sustantivo: Tus “yalas” por una sonrisa. Entérate dónde donar tus figuritas repetidas del álbum Panini a los niños del INEN (Canal IPe, 7/5/18). Como sustantivo también, en el habla juvenil actual de algunos países americanos se registra «ser algo/alguien la yala de alguien» para indicar que se ha logrado obtener algo: La gloria es mi yala (visto en un meme) o que se ha tenido algún tipo de conquista amorosa (con connotaciones sexuales) con una persona (y en este caso adquiere cierto matiz despectivo): Esa chica es mi yala.

Por último, en el español general, ya precedido de la conjunción y se usa con el significado de ‘eso es todo’: Fuimos a cenar, caminamos un rato, nos despedimos y ya, que podría ir acompañada por la locución verbal parar de contar, con la que se cierra una historia o una enumeración no exhaustiva: La parte del muelle, cerca de la oficina de información turística, está bien, la iglesia es bonita… y ya, para de contar (comentario en foro virtual). Con entonación interrogativa muestra la sorpresa del interlocutor ante un final no esperado o que no le satisface: ¿Qué hiciste por San Valentín? /Vimos una película en mi casa/ —¿Y ya? ¡Qué aburridos!

Y ya.

Shirley Yanuaria Cortez González

Fuente de la imagen: https://www.facebook.com/surperuoficial/photos/a.119797961492216/670276576444349/?type=1&theater

8 comentarios

  • Anonimo dice:

    La extensa nota ratifica la falta de signos en el idioma, que solo tenemos los un par. Y de yapa la reluctancia de la RAE en el uso de algún otro. (¿Se dira reluctancia?)

  • Anonimo dice:

    *dirá

  • xiomara dice:

    ¿como puedes aclararlo’

  • Anonimo dice:

    xiomara, primero aclara lo que has escrito.
    Aparte, en tu nombre y las tres palabras saltan a la vista cuatro faltas de ortografía.
    Un buen aporte para que los participantes de este blog los busquen.

    CA podría iniciar el concurso “¿Usted, cómo usted redactaría esta consulta?

  • Jacinto González dice:

    Aunque no cambia el sentido del comando y la explicación que dan, me parece que, al menos por acá, no se inicia con EN sino con A: A sus marcas…, ¡listos!…, ¡ya!

    Y me queda la duda que sea ¡listos! o ¿listos?

  • Carlos GN dice:

    Yo creo que sería ¡listos! pues en la práctica se entiende como un “imperativo” y no como pregunta. En cuanto a la preposición, no veo inconveniente en que fuese cualquiera de las dos, pues depende de lo que el hablante concibe en su mente: ¡[vayan] a sus marcas!, o bien, ¡[colóquense] en sus marcas!
    Parece que se trata de una elipsis verbal pues no se requiere mencionar “vayan” o “colóquense” para entender la orden.

  • Jacinto González dice:

    Carlos, me queda claro que ¡listos! es una orden, pero lo de En sus marcas y A sus marcas, insisto que por acá en Lima, Perú siempre se ha dicho A sus marcas… Quizá en España se diga de otro modo, algo que en realidad no hace diferencia.

  • Carlos GN dice:

    Jacinto, gracias por señalar que en Perú se usa “A sus marcas”. Realmente, en España no sé, pero en México he escuchado las dos formas: “¡A sus marcas!” y “¡En sus marcas!”, por eso mi comentario respecto de lo que concibe el hablante en el momento de emitir la orden. La más usada en México, en mi opinión, es la segunda “¡En sus marcas! Como asientas, no hace diferencia, solo es cuestión de entender las variantes del español.

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