Instaló el WhatsApp y le llegó un wasap

Por , publicado el 25 de septiembre de 2017

¡Cuántas veces dudamos al escribir una palabra extranjera y mucho más al pronunciarla! En el título, los signos lingüísticos WhatsApp y wasap son correctos. Veamos por qué.

Las voces procedentes de otras lenguas, denominadas extranjerismos o préstamos lingüísticos, deben respetar la pronunciación propia de la lengua de origen. WhatsApp es un anglicismo que alude al nombre propio de la aplicación de mensajería instantánea y de llamadas de voz o videollamadas, sustantivo creado de la construcción what´s app? o what is app? (¿cuál es la aplicación?); su pronunciación aproximada por un castellano hablante, por tanto, es /guátsap/. Otros ejemplos: el galicismo ballet, pronunciado /balé/ y no */bayét/ ni */balét/; el italianismo pizza /pítsa/ y no */písa/; los anglicismos blues, jazz y software, articulados respectivamente /blús/, /yás/ y /sófguar/ y no */blúes/, */xáz/ ni */sofguáre/ como pensaríamos que se enunciarían fonéticamente en español.

En la escritura, además, el extranjerismo recibe una marca gráfica que destaca su condición de palabra perteneciente a otra lengua; es decir, o bien se coloca el préstamo en cursiva ballet (en la escritura tipográfica), o bien entre comillas «ballet» (en los textos manuscritos). Como señala la Ortografía de la lengua española (2010: 601): «Esa marca gráfica estará indicando que el término en cuestión es ajeno a nuestra lengua y que, debido a ello, no tiene por qué atenerse a las convenciones ortográficas españolas ni pronunciarse como correspondería en español a esa grafía».

De esta forma, es correcto WhatsApp con mayúscula inicial en la w y en la segunda a porque apunta al sustantivo propio y al estar ya destacado con las mayúsculas no requiere cursivas ni comillas; lo mismo ocurre con otros programas y sistemas operativos escritos en redonda y con mayúscula inicial o intermedia: Bluetooth, Chrome, Firewire, Font Forge, Google, InDesign, QuarkXPress, Windows, etcétera. En tal caso, no es adecuado escribir con minúsculas *whatsapp, pues iría en contra de su denominación comercial ni adaptarlo a *wasap o *guasap si hace referencia al aplicativo. Tampoco son apropiados los siguientes términos: *balé o *bayet, *pisa, *blus,* jas o *yas, *sofguare, etcétera, simplemente porque proceden de préstamos que no reciben ninguna adaptación. A estos se les conoce como extranjerismos crudos porque conservan su grafía y pronunciación original.

Por otra parte, las palabras foráneas castellanizadas reciben el nombre de extranjerismos adaptados, ya que modifican su grafía etimológica, según nuestras reglas ortográficas, adecuándola a la pronunciación de la voz en español, que se aproxime a la que tienen en la lengua de origen; no precisan de marca alguna (cursivas o comillas) y respetan las normas de acentuación gráfica propias del español. Consecuentemente, si WhatsApp deja de ser un nombre propio para convertirse en un sustantivo común referido al mensaje enviado por dicha aplicación de mensajería instantánea, se puede escribir wásap o wasap (con minúsculas) y pronunciarlo de forma llana /guásap/ o aguda /guasap/. La Ortografía básica de la lengua española (2012: 8) señala que la letra w es apropiada para representar la secuencia fónica /gu/ cuando el fonema /u/ forma diptongo con la vocal siguiente, así se presenta en palabras extranjeras españolizadas como web /guéb/, waterpolo /guaterpólo/, wéstern /guéstern/, whiskería /guisquería/, wau /guáu/, kiwi /kígui/, darwinismo /darguinísmo/, taiwanés /taiguanés/, etcétera.

Por consiguiente, son correctos anglicismos adaptados como básquet (basketball), baipás (by-pass), béisbol (baseball), bistec (beefsteak), bumerán/búmeran (boomerang), cómic (comic), champú (shampoo), escáner (scanner), eslogan (slogan), estándar (standard), estrés (stress), gánster (gangster), láser (laser), líder (leader), máster (master) mitin (meeting), sánguche o sándwich (sandwich), suéter (sweater); galicismos como bulevar (boulevard), canesú (canezou), carné (carnet), cliché (cliché), coñac (cognac), cuscús (couscous), chalé (chalet), champán (champagne), edredón (édredon), parqué (parquet), peatón (piéton), yogur (yogourt); italianismos como canalla (canaglia), capuchino (cappuccino), espagueti (spaghetti), macarrón (maccarone), indigenismos como tomate (del nahua tomatl), maíz (del taíno mahís); arabismos como alcalde (ī), etcétera.

Otras veces, estos extranjerismos adaptados mantienen la grafía original o presentan una mínima alteración; no obstante, cambian en la pronunciación: gay /gái/ del inglés gay /géi/, puzle /púsle/ del inglés puzzle /pásel/, quiche /kíche/ del francés quiche /kísh/, etcétera.

Cabe resaltar que los extranjerismos adaptados o castellanizados, dado que no suscitan problemas de inadecuación entre la grafía y la pronunciación de acuerdo con las convenciones del español, se consideran parte de nuestro sistema como palabras españolas.

Aclarado el tema, cuando intercambie wasaps por la aplicación WhatsApp o sencillamente envíe un wasap, ya no dudará de la corrección de dichas palabras. Si son adaptaciones, seguirán las reglas fonéticas, ortográficas y morfológicas propias del idioma español. E incluso si wasapea y escribe con g los términos guasap, guasaps o guasapea y sus derivaciones, tampoco cometerá un error, solo los convertirá en formas más coloquiales. ¡A wasapear o a guasapear, entonces!

Carola Tueros

Un comentario

  • Juan Pérez Nomás dice:

    Por si acaso, si les da por traducir “WhatsApp” por “What’s up App”, creo que lo adecuado sería “Aplicación What’s up?”.

    En que “What’s up?” para el nombre de la App, aproximadamente, se traduce como: ¿qué tal?, ¿qué hay?, ¿qué pasa?, o ¿cómo te va?.

    Ref.: https://es.wikipedia.org/wiki/WhatsApp

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