Las casas se han inundado de agua

Por , publicado el 27 de marzo de 2017

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Son lamentables las consecuencias que han generado los desastres naturales en nuestro país; las persistentes lluvias, los huaicos y los desbordes han provocado terribles inundaciones en  diferentes zonas del Perú.

Si bien el enunciado Las casas se han inundado de agua manifiesta la difícil situación por la que atraviesan muchos peruanos, refleja también un frecuente vicio de expresión conocido como redundancia, sobre el cual se hablará en el presente artículo.

La redundancia consiste en la reiteración del sentido o concepto en una expresión, ya sea porque se juntan dos palabras que repiten el mismo significado (redundancia semántica) o porque se utilizan los mismos términos (redundancia léxica), tal y como se puede apreciar en los siguientes ejemplos: veredicto final, protagonista principal, hijo primogénito, demencia cerebral, joven muchacho, base fundamental, falso pretexto, crespón negro, gramos de peso, elección para elegir representantes, el frío de su frialdad, la fuerza del río es fuerte, etc. En el caso de inundado de agua, por ejemplo, inundado tiene sentido de ‘lleno o cubierto de agua’; por lo tanto, está de más el término agua. Cabe decir que el participio inundado, de acuerdo con el contexto verbal en el que se encuentre, admite otros complementos: inundado de gente, inundada de tristeza o inundada de cólera.

El desconocimiento del significado de las palabras es uno de los principales motivos por los que se incide en la redundancia; en consecuencia, no deja de ser considerable la influencia que ejercen los medios de comunicación en la adquisición de expresiones redundantes. En esos ámbitos, son de uso generalizado frases como divisas extranjeras, funcionario público, prever con anticipación, vigente en la actualidad, coordinadas entre sí, ejemplo a seguir, nunca antes, participación activa, entre otras. Manuel Casado (Lenguaje, valores y manipulación, 2010: 114) sostiene al respecto que los medios de comunicación social, que van desde los textos impresos hasta los textos digitales, se convierten hoy en día en el instrumento determinante de la educación lingüística.

Las voces pleonasmo y redundancia ―usadas con frecuencia de manera indistinta―, si bien hacen referencia a la misma realidad lingüística (repetición de términos innecesarios), presentan diferencias significativas. El pleonasmo es un recurso del lenguaje expresivo y estilístico que tiene como propósito otorgarle vigor y espontaneidad al texto; en consecuencia, se considera válido. Se pueden considerar pleonasmos algunas expresiones como lleno total, nunca jamás, subir arriba o subir hacia arriba, bajar abajo, salir afuera, justicia justa, a la misma vez, lo vi con mis propios ojos, volar por los aires, entre otras. La redundancia es más bien un vicio de expresión, pues no agrega significado ni incrementa eficacia expresiva al texto, incluso puede generar problemas de comprensión; por lo tanto, deben evitarse expresiones como persona humana, narcotráfico de drogas, ejemplo a seguir, hipotético supuesto, falso pretexto, accidente fortuito, etc.

No obstante, algunos casos de redundancia, a veces censurados, son útiles para ayudar al receptor a interpretar el mensaje: decir, por ejemplo, aterido de frío y erario público es redundante, pues aterido significa ‘pasmado de frío’ y erario ‘tesoro público’, pero al añadirles el complemento, se está colaborando para que el oyente o lector que desconozca el significado de estas palabras, comprenda el sentido de los mensajes (El libro del español correcto, 2012: 403).

Dentro de un sinnúmero de redundancias, hay algunas que se han convertido en clichés, como las que a continuación se exponen:

  • Funcionario público: Un funcionario es la persona que desempeña profesionalmente un empleo público. No hay, por lo tanto, funcionario privado.
  • Especial hincapié: El término hincapié trasmite la idea de insistencia en algo que se afirma, se propone o se encarga; lo que supone actuar siempre con una actitud especial.
  • Actualmente en vigor: En vigor quiere decir que ‘rige, se usa o es válido en el momento de que se trata’. Se necesita solo especificar la vigencia para referirse a momento diferentes del que se habla; por ejemplo: Esas leyes estuvieron en vigor durante el siglo pasado.
  • Cita previa: Cita significa ‘asignación de día, hora y lugar para verse y hablarse dos personas’. En consecuencia, pedir una cita supone acordarla previamente. Esto indica que el adjetivo es innecesario.
  • Error involuntario: Un error no es voluntario, de lo contrario sería un acto malintencionado, una falta o descuido voluntarios. Está de más el adjetivo.
  • Opinión personal: Una opinión es siempre personal. Incluso es frecuente el pleonasmo que consiste acompañar al sustantivo y al adjetivo personal con el posesivo (mi, tu, su).
  • Parte integrante: Una parte es una ‘porción de todo’, por lo que definitivamente ha de ser integrante.

Es oportuno señalar que si bien en la locución lapso de tiempo se repite el sentido de tiempo (lapso significa ‘tiempo entre dos líneas’), es admitida como correcta y está contemplada en el Diccionario de la lengua española (2014).

En conclusión, el uso de las redundancias no está justificado; por lo tanto, no se deben emplear; excepto los pleonasmos que, en ciertas circunstancias, tienen una función expresiva y reflejan la actitud del hablante.

Por último, y sobre todo en estas situaciones tan difíciles, como las que se mencionan al inicio del artículo, conviene inundar nuestros corazones de compasión, y colaborar con aquellos que más han sufrido los daños de este desastre natural. Unirnos en oración vendría bien para que nuestros ruegos suban al cielo pronto.

Cynthia Briceño Valiente

Foto: Diario Correo

 

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