Las comillas y sus usos

Por , publicado el 29 de abril de 2013

Ante las dudas que a veces nos planteamos sobre el uso de las comillas en los textos, hoy nos referiremos a este signo de puntuación doble, cuya función principal es la de enmarcar la reproducción de lo que alguien ha dicho: «La paz no es un bien ya logrado, sino una meta a la que todos debemos aspirar», dijo Benedicto XVI.

comillas castellano actual

En español se emplean tres tipos: las comillas angulares, también llamadas latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Según la Ortografía académica, las comillas inglesas y las simples deberán escribirse en la parte alta del renglón, mientras que las angulares se escriben centradas. Asimismo, se recomienda que en los impresos se utilice «en primera instancia las comillas angulares, reservando los otros tipos para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya entrecomillado. En este caso las comillas simples se emplearán en último lugar» (2010: 380): «María dijo: “¡Que tal ‘carro’ que se ha comprado Pedro!”».

Como vemos, usamos las comillas, principalmente, para enmarcar citas textuales o enunciados en estilo directo de cualquier extensión. En textos de varios párrafos, antes era habitual colocar comillas de cierre (») al principio de cada uno de ellos para indicar que continuaba la cita; hoy, se reproducen con sangrado respecto del resto del texto y con tamaño de letra menor o en cursiva.

Si introducimos un inciso, no es necesario cerrar las comillas para volverlas a abrir después: «Es importante —señaló el médico— hacer deporte con frecuencia», y si en un enunciado en estilo indirecto se reproducen palabras textuales, estas se encierran entre comillas: Guerrero aseguró que jugará «hasta cojo» contra Venezuela y Argentina.

Con las comillas también señalamos una palabra o expresión impropia, vulgar, irónica: Últimamente solo se dedica a sus «asuntos», o de otra lengua: En Cuzco hicimos un «tour», aunque para estos casos la Academia recomienda usar cursiva (tour); reproducimos los pensamientos de los personajes en textos narrativos: «¡Tonterías, tonterías!», se limitó a decir la señora Bennet (Orgullo y Prejuicio); citamos los títulos de artículos, reportajes, poemas, piezas musicales, capítulos de un libro, etc.: Claudia publicó el artículo «¿Días singulares?». En cambio, los títulos de libros, revistas y periódicos se escribirán en cursiva. Solo si, por algún motivo, esto no es posible, pueden entrecomillarse.

Finalmente, cuando en un texto se comenta una palabra en particular, esta se escribe entre comillas: Hoy conjugaremos el verbo «temer» y, cuando se cita el significado de una palabra, este aparece, generalmente, entre  comillas simples: «temer» significa ‘tener a alguien o algo por objeto de temor’.

Susana Terrones Juárez

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