Los empeños de una casa de Sor Juana Inés de la Cruz

Por , publicado el 4 de junio de 2019

Sor Juana nació en 1651 en San Miguel Nepantla y falleció en 1695 en México, en el entonces Virreinato de la Nueva España. A los ocho o diez años de edad se trasladó a la capital novohispana, donde vivió en la casa de una tía materna, María Ramírez. Destacó rápidamente por su erudición y habilidad para la escritura, por lo que sus parientes consiguieron introducirla en el palacio virreinal. En 1669 tomó los hábitos en el convento de San Jerónimo. Como ella misma reconoció en su Respuesta a Sor Filotea, salvo su poema Primero sueño, toda su obra fue resultado de encargos, algunos de ellos vinculados con las celebraciones de la corte virreinal o con las festividades religiosas. Su teatro, compuesto por loas, tres autos sacramentales y dos comedias (Los empeños de una casa y Amor es más laberinto) obedece a tales circunstancias.

Los empeños de una casa fue compuesta en 1683 y pertenece a un subgénero de la comedia nueva llamado comedia de capa y espada. Sus protagonistas son caballeros y damas citadinos, pertenecientes a la hidalguía y envueltos en asuntos amorosos. Se caracteriza por la concentración temporal y espacial con tendencia a mantener las unidades de tiempo y lugar, lo que contradice lo indicado por Lope de Vega en su Arte de nuevo de hacer comedias (ed. Evangelina Rodríguez, Barcelona, Castalia, 2011):

No hay que advertir que pase en el período
de un sol, aunque es consejo de Aristóteles,
porque ya le perdimos el respeto (vv. 188-190)

Este subgénero se aleja así intencionalmente de la verosimilitud porque busca precisamente lo contrario: una inverosimilitud sorprendente y entretenida. Otro rasgo importante de la comedia de capa y espada es la inserción de marcas de coetaneidad y cercanía con el público, de ahí que sus historias tengan lugar principalmente en ciudades castellanas (Madrid es la más frecuente) y se haga referencia a sucesos recientes. Por ejemplo, La dama duende de Pedro Calderón de la Barca se ubica en las fiestas por el bautizo del príncipe Baltasar Carlos (17 de octubre de 1629).

Al comienzo de Los empeños de una casa, Ana de Arellano cuenta a su criada Celia los antecedentes de la historia. Su hermano Pedro, enamorado de Leonor de Castro y enterado de que esta ha decidido escaparse con su amado Carlos de Olmedo, decide impedir la fuga de la pareja. Contrata a un par de hombres para que, haciéndose pasar por representantes de la justicia, los prendan. Pero, mientras los supuestos oficiales trasladan a Leonor a la casa de los Arellano, descuidarán intencionalmente a Carlos para permitirle que escape. Los sucesos ocurren de acuerdo con lo planeado, salvo por una importante casualidad: Carlos y su criado Castaño aparecen en la puerta de la casa de los Arellano. Ahí piden refugio y son recibidos por Ana, quien también está enamorada del galán, a pesar de que antes había aceptado los galanteos de Juan de Vargas. Este, por su parte, tras haber sobornado a Celia, pronto también aparecerá en el lugar. Desde este momento, todas las acciones de la comedia (salvo la aparición de Rodrigo, el padre de Leonor, en la primera jornada) se desarrollarán en la casa de los hermanos.

En la segunda jornada, que tiene lugar al día siguiente, Ana intentará separar a la pareja, para lo cual organiza una intervención musical con el pretexto de divertir a Leonor y en la que terminan integrándose todos los jóvenes personajes. Sin embargo, el plan de Ana no resulta y el amor entre ambos se mantiene constante. Al inicio de la última jornada, Leonor está dispuesta a hacer cualquier cosa, con tal de dejar la casa de los Arellano y evitar así casarse con Pedro. Por su parte, Castaño, para cumplir con un encargo de su señor, se disfraza con las ropas de Leonor. Pero, en lugar de conseguir salir de la casa, es confundido por Pedro con su amada. Este mantiene al criado encerrado en la casa hasta el final de la comedia, momento en el que todos los personajes se encuentran y se revelan los diferentes equívocos. Se acuerdan los matrimonios entre Leonor y Carlos, así como entre Ana y Juan. Pedro, quien reconoce que ha sido burlado por Castaño, se queda solo.

La mayor dificultad para acercarse a esta pieza teatral es ciertamente su lenguaje. No obstante, el lector interesado cuenta con, por lo menos, tres ediciones que le permitirán salvar este inconveniente. La primera es la edición completa de la obra de Sor Juana, editada por el Fondo de Cultura de Económica. Los empeños de una casa se encuentra en el cuarto volumen, editado por Alberto Salceda. Al final del mismo se disponen las notas respectivas, algunas ciertamente eruditas. Otra edición recomendable es la edición ilustrada publicada por la editorial SM. Además de estar acompañada de una versión en prosa, presenta un glosario al margen en el que se explican los términos más complicados para un lector no acostumbrado al castellano del siglo XVII. Asimismo, incluye breves apartados con información básica sobre la vida y la obra de su autora. Finalmente, una tercera opción (en un punto intermedio entre las dos anteriores) es la edición de Celsa Carmen García Valdés, publicada en la editorial Cátedra, dentro de su conocida serie Letras Hispánicas. Tanto la edición de Salceda como la de García Valdés incluyen las piezas teatrales breves (loa, dos sainetes y sarao) que habrían acompañado la representación de esta comedia.

José Elías Gutiérrez Meza

2 comentarios

  • Jacinto Gonzalez dice:

    AL leer el título de esta nota “Los empeños de una casa de Sor Juana Inés de la Cruz”, pensé que se iba a hablar de las tribulaciones de sor Juana Inés al tener que empeñar una casa.

    Pero no, resulta que se trata de una obra que ella escribió. No hubiera sido mejor entrecomillar el título de la obra, algo así? “Los empeños de una casa”, de Sor Juana Inés de la Cruz

  • Jacinto Gonzalez dice:

    Veo que lo ha corregido. No entre paréntesis, sino puesto en letra cursiva.

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