Macuco y otros adjetivos en el habla peruana

Por , publicado el 27 de enero de 2014

macuco

En más de una ocasión habremos utilizado adjetivos para expresar, afectuosa o despectivamente, propiedades físicas relacionadas, por ejemplo, con la contextura de una persona (macuco) o con el tamaño (manganzón), para resaltar defectos físicos (maletudo y patuleco), así como para señalar estados físicos que se dan de forma transitoria (mogoso). En el presente artículo nos detendremos en los adjetivos señalados, que no dejan de mostrarnos la picardía y el ingenio que los hablantes peruanos mostramos al crear estas y otras palabras.

Se llama macuco/-a a ‘la persona robusta y musculosa’ (DRAE 2001). En el Perú, precisamente, se suele usar esta palabra para resaltar la gordura de alguien: Mi primo está bien macuco; ¡Qué lindo!, tu hijito está hecho un macuquito. Sin embargo, Pulgar Vidal (1967) anota una acepción distinta de macuco: ‘persona de avanzada edad que aparenta ser joven’. Fernando Romero, en su libro Afronegrismos en el Perú, comenta esta y otras acepciones: «…En la Argentina, Bolivia y Colombia vale ‘grandulón’ y en Chile ‘astuto, taimado’. Estos sentidos se compadecen con el contenido semántico que Clemente Palma dio a la palabra: Se dice del joven, que por ya no ser joven, tiene la experiencia y las mañas de quien ha corrido mundo» (1988: 164).

La palabra manganzón/-a presenta dos connotaciones. Por un lado, se trata de una persona alta (equivalente a grandulón) y, a veces, un poco torpe. Por otro, como se anota en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, de un ‘holgazán’ (2001). En el habla cotidiana es posible, incluso, combinar ambas acepciones. De esta forma, podemos escuchar: Mira al tremendo manganzón cómo se pelea con sus hermanos pequeños; ¡Trabaja bien y no seas un manganzón!; ¡Manganzón y dependes totalmente de tus padres!

Utilizamos maletudo/-a para referirnos a una persona con la espalda curvada o con joroba. Este adjetivo resulta de la unión de maleta, sustantivo registrado por la Academia de la Lengua con el significado de ‘espalda de una persona’ (2001), y la terminación -udo, sufijo que expresa posesión, designando a la ‘persona que tiene maleta o joroba’. La sustitución, maleta por joroba, se debe, sin duda, a que ambas cubren la zona dorsal de la espalda; así, cuando vemos a alguien con una maleta a cuestas, nos viene a la mente la idea de una joroba.

En cuanto a patuleco/-a, la RAE registra su uso en América con el significado: ‘…Que tiene un defecto físico en los pies o en las piernas’, acepción utilizada en el Perú unida al valor semántico de ‘torcido’, por lo que resulta común escuchar: Tú caminas bien patuleco. Precisamente, como consecuencia de este valor, el adjetivo es aplicable también a cosas: El trazo me salió patuleco. El procedimiento léxico que da lugar a patuleco, podríamos afirmar que obedece a la combinación del sustantivo pata (coloquialmente usado como ‘pierna de una persona’) más el adjetivo culeco/-a, entendido como alargamiento fónico de cluec/-a (según la RAE: ‘…Muy débil o casi impedida por la vejez’). Por consiguiente, al hablar de algo patuleco/-a nos estaríamos refiriendo a algo ‘torcido’, ‘débil’ o, uniendo ambos sentidos, ‘torcido por debilidad’.

En el habla peruana, mogoso/-a se refiere a una persona que está sucia porque tiene mogo en el cuerpo. Esta palabra se forma con el sustantivo mogo y el sufijo no apreciativo –oso. El valor de mogo como ‘suciedad’ es propio de nuestra habla más popular, partiendo de moho y añadiéndole una g epentética (en el interior de la palabra). Si bien el sufijo -oso tiene en este caso un valor posesivo (‘que tiene mogo’), presenta, a su vez, un matiz apreciativo despectivo debido a que la base léxica (mogo) le trasmite su carga semántica negativa. Así, mogoso es utilizado también con sentido peyorativo para designar a una ‘persona sin importancia, poca cosa y hasta incapaz’: ¡Mira al mogoso cómo tiene dos carros!

Sin duda, otras palabras merecerían nuestra atención. No obstante, será mejor ponerle ahora punto final y retomar, en otro momento, el estudio de adjetivos calificativos usados de forma peculiar en el Perú.

Inés Arteaga Campos
Universidad de Piura

INÉS ARTEAGA CAMPOS
(1973-2009)

Trabajó en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Piura desde marzo de 1996 hasta diciembre del 2009. Licenciada en Educación por la Universidad de Piura, máster en Artes Liberales con mención en Pedagogía por la Universidad de Navarra (España) y doctoranda en el programa de doctorado en Lingüística y Filología Hispánica en la Universidad de La Coruña, (España).

Impartió cursos de capacitación y diplomados en comprensión lectora y gramática textual; y publicó algunos manuales de didáctica y gramática para el Sistema de Educación Semipresencial SEAD.

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