Ni ganó la Boca Juniors ni ganó el Juventus

Por , publicado el 29 de enero de 2018

No son pocas las dudas que se nos presentan en el uso de nuestra lengua, sobre todo si de concordancia gramatical se trata: ¿la Juventus o el Juventus?, ¿el Boca o la Boca?, ¿en todo Lima o en toda Lima?, ¿Trujillo hermoso o Trujillo hermosa? Vacilaciones como estas nos dejan ver que el género de los sustantivos propios no personales es uno de los aspectos gramaticales complejos del español. En la concordancia con los artículos, demostrativos, adjetivos y otras categorías, el género del sustantivo desempeña un papel importante, y reconocerlo es decisivo para una correcta expresión. Si bien no existen fundamentos estables en la determinación del género de los nombres propios impersonales, se emplean pautas basadas en criterios morfológicos y semánticos, tal como veremos a continuación.

La mayoría de nombres propios impersonales llevan implícito el sustantivo común con el cual concuerdan; en otras palabras, la concordancia de género se establece con el hiperónimo (clase a la que pertenece el sustantivo propio), como sucede con los nombres de ríos (el Amazonas), lagos (el Titicaca), montes (el Everest), océanos (el Atlántico), lagunas (la Huacachina), islas (las Canarias), teatros (el Julieta), cines (el Alcázar), motos (una Bajaj), carros (un Nissan), carreteras (la Interoceánica), avenidas (la Benavides), clubes (el Real Madrid, el Unión Magdalena), etc. Sin embargo, existen excepciones, como los masculinos los Andes y el Himalaya (que designan cordilleras), o el femenino la Culebra (que nombra un monte de Venezuela). Probablemente, estas formas se deban al influjo del sustantivo monte, en el primer caso, y a la relación con el sustantivo montaña, en el segundo. Algo similar ocurre con el nombre del club deportivo Alianza Lima que —quizá por influencia de los sustantivos asociación, agrupación o del mismo sustantivo Alianza— concuerda en femenino, generalmente en el contexto coloquial; no obstante, en el plano escrito, es frecuente su uso en masculino: «”Se va, se va… se va el Alianza para campeón, era lo que escuchaba y disfrutaba por primera vez en su vida» (Perú21, 15/12/2017); «Alianza Lima campeón: así celebraron sus jugadores» (El Comercio, 04/12/2017). Es preciso señalar que, en castellano, la mayoría de los nombres de los equipos o clubes deportivos adaptados del italiano concuerdan en femenino (Nueva gramática de la lengua española, 2009: 2.10c), pues el hiperónimo en lengua italiana es femenino (la squadra): «La Juventus busca una revancha histórica entre el Real Madrid en la Champions League» (El Comercio, 3/06/2017); «Y un día el ‘Loco’ festejó con la Fiorentina» (La República, 12/04/2009); «Ronaldo sufrió de más durante el partido de leyendas del Real Madrid y la Roma» (Perú21, 12/06/2017).

Asimismo, teniendo en cuenta la concordancia con el sustantivo genérico, se considera correcta la frase la Garcilaso de la Vega; pues cuando se prescinde del sustantivo común que forma parte de la expresión denominativa (en este caso Universidad), el artículo concuerda con este y no con el sustantivo propio que acompaña: la Pedro Ruiz Gallo, por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo); el Santa María por el Colegio Santa María; el Boca, por el Club Atlético Boca Juniors. Un procedimiento semejante se aplica para establecer la concordancia de género en las siglas; así, el género gramatical de estas voces concuerda con el sustantivo principal de la expresión denominativa que coincide, generalmente, con la primera letra, como en el BCP, donde B es banco (Banco de Crédito del Perú); el MALI, donde M es museo (Museo de Arte de Lima); la CADE, donde C es conferencia (Conferencia Anual de Ejecutivos).

Con respecto a los topónimos, se puede decir que reciben un tratamiento especial. Se tiende a considerar como femeninos aquellos que terminan en -a átona, así lo demuestran expresiones como la Francia del siglo XIX, la cálida Piura, la Colombia de antaño, en América entera, etc. Si los topónimos terminan en vocal –á tónica, los de países se emplean como masculinos: Canadá es maravilloso; el Panamá que yo conocí (Gómez Torrego, 2006: 796); mientras que los de las ciudades, generalmente, se emplean en femenino (Nueva gramática de la lengua española, 2010: 33, 2.5.1a): La Bogotá de antes, ciudad de cambios (Caracol, 06/08/2014). Cuando los topónimos terminan en otra vocal o consonante, generalmente concuerdan en masculino (Es el mismo México de hace veinte años; Llueve en todo Brasil; No es el Cusco que yo conocí; Iquitos es encantador; Volveré a mi querido Monsefú); sin embargo, debido al influjo del sustantivo genérico (o sea el hiperónimo), la mayoría de nombres de ciudades concuerdan en femenino: Queremos una Caracas en paz; Viajaré a mi cálida Chulucanas; Visité la Santo Domingo de mis abuelos. Cabe mencionar que es posible la alternancia de género en algunos topónimos cuando combinan con el cuantificador todo: Llovió en todo Chulucanas/ toda Chulucanas; Todo Piura/ Toda Piura está inundado/ inundada; Recorrió todo Europa/ toda Europa, etc.

En conclusión, si bien para establecer la concordancia nos guiamos por el criterio de la coincidencia de género entre los sustantivos propios y sus hiperónimos, es recomendable considerar también las orientaciones de carácter gramatical que se han señalado.

Cynthia Briceño Valiente

Referencia de la imagen: https://otropaisnoticias.com/deportes/la-copa-del-mundo-visitara-la-ciudad-de-mexico-guadalajara-y-monterrey/

Un comentario

  • Juan Pérez Nomás dice:

    Deben ser bien pocas las personas que digan “…la Boca Juniors….”, a menos que sean del grupo que escribe ” pon lagua a ervir y compra un poco de quiso”” y no creo que ninguno de ellos leerá , menos entenderá, la larga explicación que dan hoy día. (Yo solo comencé a leerla y la di por entendida)

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