No basta ser, sino parecer

Por , publicado el 22 de junio de 2015

pompeia

Según cuenta Plutarco en su obra Vidas paralelas, Publio Clodio Pulcro, un patricio romano dueño de una gran riqueza y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de la mujer de Julio César, llamada Pompeya. Era tanto su amor que un día se infiltró en la casa de César disfrazado como músico, mientras celebraban la fiesta de la Buena Diosa, a la que solo asistían mujeres; allí fue apresado y condenado por engaño y sacrilegio. Además, César reprochó a Pompeya por este hecho; aunque estaba seguro de que ella no había cometido delito alguno, dejó claro que no le agradaba que su mujer fuera sospechosa de infidelidad diciendo: “No basta que la mujer de César sea honesta, también tiene que parecerlo”.

La frase del emperador ha quedado como un paradigma de la conducta que se debe exigir a quien ocupa un cargo de responsabilidad en la sociedad. Ser y parecer deberían ser dos categorías tan ligadas como la teoría y la práctica. La misma frase se ha hecho popular y se ha usado para cualquier caso en el que alguien es sospechoso de haber hecho algo ilícito, incluso cuando no haya dudas de su inocencia.

Encontramos también variaciones de la frase en las que puede usarse cualquier virtud: No solo hay que ser bueno (/ u honesto, decente, honrado, humilde…). Es un lugar común que no hay que fiarse de las apariencias, y refranes como El hábito no hace al monje o aunque la mona se vista de seda, mona se queda parecen confirmarlo. No obstante, ese mismo acervo popular es el que postula muchas veces que La cara es el espejo del alma, y actúa en consecuencia…

Los hispanohablantes sabemos desde pequeños que hay diferencias entre los dos vocablos: ser sirve para definir e identificar a alguien Máximo es el nuevo candidato; El cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. También se usa para atribuir cualidades: Ella es una buena profesora; Resultó ser una mujer muy amable. En cambio parecer indica que pretende tener determinada apariencia o aspecto; puede asemejarse, pero no llega a ser igual: Ese azul se parece al color del mar. En fin, que se los confunde con más facilidad de la que pensamos, lo revela con ingenio el famoso cuadro Esto no es una pipa de Magritte, pintor surrealista belga.

Karent Urízar
Universidad de Piura

Deja un comentario

×
Secured By miniOrange