¿Qué información nos brinda la oración? (III)

Por , publicado el 29 de julio de 2020

Como se anunció en la segunda entrega de este artículo, queda por definir y ejemplificar algunos complementos del predicado que, a diferencia de los circunstanciales, no son admitidos en todos los predicados, porque no todos son iguales. Así, valga primero aclarar que un verbo no siempre significa una acción en sentido estricto; y si lo hace, las acciones tienen distintas naturalezas.

En respuesta a esas distinciones, la gramática tiene una clasificación para los predicados (según el dictum, en jerga). Existen dos grandes grupos: las oraciones con verbo copulativo y las de verbo predicativo. Como define Eliana Gonzales Cruz en Lengua castellana (t. II), copulativos “son los que sirven de puente, de enlace, de cópula entre un sujeto y un atributo”. Son verbos copulativos ser, parecer, estar, soler, etc., que a diferencia de un verbo como escribir no designan una acción en sí (2011: 176). Su complemento particular es el atributo, un sintagma que bien caracteriza o de alguna manera define al sujeto, y que puede desempeñarse por sustantivos, adjetivos, adverbios, sintagmas preposicionales, otro verbo e incluso una oración subordinada:

Fabiana es profesora.

Ese auto parece muy viejo.

Luis suele ser muy perspicaz.

La casa de mi abuela está ahí.

El profesor es el que viene por ese pasillo.

Como el contenido semántico de los copulativos es impreciso, el atributo es el que define el sentido de la acción. Podemos hacer un experimento cambiando el atributo sin cambiar el verbo y notaremos que el significado es completamente distinto: Ese es un corrupto, no es lo mismo que Ese es un político (¿no?).

Los verbos predicativos (o no copulativos), por el contrario, sí designan acciones concretas y por sí mismos pueden predicar algo sobre el sujeto (recuerden las definiciones de las entregas previas) sin la necesidad de completar su sentido con otro sintagma, como ocurre con las copulativas:

José María escribe un poema.

José María escribe.

Rafael es perseguido por un perro.

Dentro de este gran grupo, hay tres subgrupos: activas, pasivas e impersonales.

Solo por el gusto de una ocasión futura, este artículo se limitará a los complementos de los verbos predicativos activos, que se llaman así porque el sujeto es quien verdaderamente efectúa la acción. Pero la subdivisión no queda ahí, por la razón ya expuesta, no todas las acciones son iguales y no todas se llevan a cabo del mismo modo. Entonces, los predicativos activos pueden ser intransitivos, transitivos, reflexivos y recíprocos.

Los verbos transitivos designan acciones en que un sujeto lleva a cabo sobre otra entidad. A esta entidad sobre la que recae la acción se la conoce como objeto directo (OD), y su función la desempeña un sustantivo u otra categoría o estructura que lo sustituya:

La profesora movió su escritorio.

La profesora movió el que estaba ahí.

Para reconocer fácilmente el OD, el analista debe preguntarse qué movió la profesora. Como es natural, el sustantivo OD suele ser sustituido por un pronombre de cualquier tipo:

Mi mamá preparó galletas.

Mi mamá preparó esas.

Mi mamá preparó las suyas.

Mi mamá preparó muchas.

Cuando es un pronombre personal el que funciona de objeto directo, este debe declinarse en caso acusativo y concordar con el sustantivo sustituido en género y número:

Mi mamá las preparó.

La abuela compró un auto. à La abuela lo compró.

El autor me atropelló.

Entre el verbo y el OD no suele interponerse una preposición; sin embargo, cuando el OD es una persona o una entidad animada, se lo presenta con la preposición a:

María golpeó la pared. / María golpeó al [a + el] ladrón.

En las oraciones con verbo transitivo también se puede informar sobre quién se beneficia o quién es el destinatario de la acción. Esa información la da el objeto indirecto (OI), que también está desempeñado por un sustantivo u otra estructura que lo sustituya. Este se presenta con la preposición a:

Sofía regaló una caña de pescar a mi papá.

Cuando el sustantivo OI es sustituido por un pronombre personal, este debe declinarse en caso dativo:

Mi mamá le preparó galletas.

Sofía le regaló una caña de pescar.

Ernesto te escribió un correo.

Ernesto les escribió un correo [a ustedes].

Los verbos intransitivos no admiten OD, porque se trata de acciones que no recaen concretamente sobre una entidad: salir, caminar, nacer, morir, trabajar, vivir, etc. No obstante, admiten OI y los demás complementos circunstanciales de la oración:

Sebastián nació en Quito.

Ese auto va muy rápido.

Dato curioso: el verbo gustar en el sentido que más se usa (‘agradar’, ‘parecer bien algo’) es intransitivo. Muchos hablantes confunden las funciones sintácticas en una oración como A Sofía le gusta el café. Creen que Sofía es el sujeto y el café, el OD de gustar, pero a Sofía y le son OI; el café, el sujeto; y gusta, un verbo que no admite objeto directo.

En los verbos reflexivos, como indica el nombre, el sujeto realiza una acción que recae sobre él mismo, por eso son básicamente un modo particular de verbo transitivo. Al ser el OD el mismo sujeto, este se marca con un pronombre que lo refleje:

Yo me miro en el espejo.

Ella se peina.

Tú te afeitas.

Para determinar si estamos frente a un verbo recíproco, lo mejor es agregar el segmento a mí/sí/ti mismo (y sus variantes de número y género): Tú te vistes a ti mismo, Ella se peina a sí misma. Existen dos casos de verbos reflexivos: directos e indirectos. Ya ejemplificamos los primeros: el objeto directo es el sujeto como una unidad. En los indirectos, la acción recae sobre un punto particular del sujeto; ese punto particular se plantea como OD y el sujeto pasa a ser OI:

Fabiana se corta las uñas.

Roberto se lava las manos.

Por último, los verbos recíprocos designan acciones que varios sujetos (unidos por conjunción copulativa o en flexión plural) realizan mutua y, casi siempre, simultáneamente:

Laura y Francisco se abrazaron fuertemente = Ellos se abrazaron.

Ella y yo nos saludamos = Ambos nos saludamos.

A veces, esa acción mutua tiene un objeto directo, y entonces el sujeto plural pasa a ser objeto indirecto:

Ellos se dicen palabras muy fuertes.

En una siguiente entrega, nos abocaremos a detallar los tipos de predicado y las funciones restantes.

 

 

2 comentarios

  • José dice:

    De acuerdo con las explicaciones…

  • Claudia dice:

    Gracias Renato, puedo compartir la información con mis estudiantes con tu nombre incluido obviamente?, Doy clases en un College en la Florida, EEUU y me gusta darles artículos de diferentes fuentes. Feliz día,

    Claudia

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