¡Qué tal idioma!

Por , publicado el 22 de abril de 2019

Aprovechamos que estamos próximos a celebrar el Día de la Lengua Española para recordar que el castellano es una lengua diversa, viva y en expansión. Castellano Actual lo sabe y, desde su nacimiento en el 2012, ha tenido por tarea ayudar a todo aquel que busca actualizar los usos de nuestro idioma. Precisamente, en este artículo, trataremos sobre la construcción qué tal, que no solo está extendida por toda el área hispanohablante, sino que además muestra peculiaridades en algunas zonas de Hispanoamérica.

La construcción qué tal, que funciona como adverbio interrogativo, se emplea como una variante de cómo; este uso se ha generalizado tanto en el área del español peninsular como hispanoamericano: ¿Y qué tal ha sido la acogida del público? (¿Cómo ha sido la acogida del público?); Vamos a ver qué tal me queda (Vamos a ver cómo me queda); ¿Qué tal te llevas con el otro arquitecto? (¿Cómo te llevas con el otro arquitecto?). Encontramos ejemplos similares en ¿qué tal estás? (¿cómo estás); ¿qué tal te va? (¿cómo te va); ¿qué tal la estás pasando? (¿cómo la estás pasando?); el acortamiento de estas estructuras dio lugar a la fórmula de saludo qué tal: «Hola, ¿qué tal? ¿Cómo está la familia?».

Acompañada de sustantivos, la estructura qué tal adquiere un matiz valorativo que denota cualidad o que alude al tipo o clase: ¿Qué tal la cita?; A ver, dime qué tal tu nuevo empleo; ¿Qué tal persona es Carlos? La Nueva gramática de la lengua española (2009, 1648, 22.14w) señala que en español andino la partícula tal se emplea también como pronombre y, por ende, se pluraliza para concordar en número con el sujeto de la oración: ¿Qué tales son estos nuevos productos?

La partícula qué tal + sustantivo formaba parte de construcciones exclamativas: ¡qué tales consuelos para mi situación! (Olmedo, José; 1825). Este uso se ha ido extinguiendo hasta desaparecer de casi toda la lengua estándar; sin embargo, sigue vigente en las zonas de habla andina, tal es el caso del Perú. En el español peninsular, esta expresión poseería un sentido similar a la interjección vaya o al adjetivo menuda que antepuestos a un nombre enfatizan el significado de este: ¡Menudo enredo! (¡Qué enredo!); ¡Vaya fuerza tuvieron que hacer! (¡Qué tal fuerza tuvieron que hacer!); ¡Vaya sueldo! (¡Qué tal sueldo!). Los valores enfáticos de estas exclamaciones presentan matices contextuales que pueden señalar sorpresa (¡Qué tal escándalo!, ¡Qué tal suerte!); enfado (¡Qué tal sinvergüenza!, ¡Qué tal disparate!); admiración (¡Qué tal memoria!, ¡Qué tal mansión!); entre otros.

Como ve, estimado lector, el español es rico en matices y este uso, entre muchos otros, nos demuestra que se puede mantener la unidad pese a la diversidad. Así que este 23 de abril con gusto y admiración nos atrevemos a decir: ¡Qué tal idioma! ¡Qué tal blog!

Bertha Guzmán Velasco

Referencia de la imagen: Ezquerra, Luisa (2018) 10 Tips para que tu casting de locución sea un éxito. Disponible en http://www.escuelaluisaezquerra.com/2018/07/17/10-tips-para-que-tu-casting-de-locucion-sea-un-exito-2/

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