Yo pienso positivo

Por , publicado el 25 de septiembre de 2018

“Io penso positivo perch son vivo

Perch son vivo, perch son vivo”

Jovanotti

En la década de los noventa se puso muy de moda una canción del italiano Jovanotti, que tenía un estribillo muy pegajoso, que se traduce: “Yo pienso positivo porque estoy vivo, porque estoy vivo”. No sé si los lectores la recuerdan, pero hoy día no puedo evitar que la melodía y la letra de esta canción vengan a mi cabeza cada vez que alguien, en distintas circunstancias, me invita a ser “positivista” o se ufana porque es una persona muy “positivista” o se refiere a alguien como: “es muy positivista”.

Es evidente que positiva y positivista tienen un mismo origen. Ambas provienen del verbo latino positus que significa ‘puesto, del verbo poner’ y del sufijo -tivus que indica ‘relación activa o pasiva’. En su origen, este adjetivo no designaba algo real sino algo que había sido aceptado gracias a la convención y que, por tanto, se consideraba bueno. También se empleaba para referirse a lo que se opusiera a negativus, que es lo que niega la validez de cualquier enunciado. Hoy en día, la palabra positivo tiene diversas connotaciones, pero la que aquí nos ocupa es la que significa persona optimista, inclinada a ver el aspecto favorable de las cosas’, que es a lo que se hace referencia en la canción de Jovannoti: “pensar positivo”. Sin embargo, ser positivista no denota algo positivo, sino que se relaciona con el término positivismo, palabra compuesta de positivo más el sufijo -ismo que significa ‘actividad, doctrina, sistema’.  Concretamente, el Positivismo fue una corriente filosófica liderada por el filósofo francés Augusto Comte quien, junto con John Stuart Mill, proponían que todo conocimiento o reflexión filosófica debía partir de la experiencia y, por tanto, que no debían existir prejuicios antes que los hechos fuesen comprobados científicamente. En otras palabras, los positivistas eran personas racionales que no creían en explicaciones intuitivas y que consideraban que aquellas proposiciones que no fuesen susceptibles de ser validadas por la ciencia o la experiencia debían ser rechazadas. Por ello, ser una persona positivista no es ser una persona optimista, sino ser seguidor o ser simpatizante las ideas que este movimiento o doctrina promulgaba.

Hoy día, es una tendencia a vivir, pensar, actuar y sentir positivamente y, quizá, esta confusión, cada vez más frecuente, entre estas dos palabras pueda explicarse a partir de su relación de paronimia. La paranomasia consiste en la semejanza que hay entre dos palabras que poseen un significante similar pero que significan diferente, verbigracia: acético/ ascético, hibernar/ invernar o espiar / expiar, y que, por lo mismo, no es raro que se presten a confusión de ortografía o de significado.

En este caso, se estaría trasfiriendo el significado del adjetivo adverbializado positivamente, al sustantivo que designa la corriente filosófica de finales del S. XIX. Sin embargo, si algo tenían de optimistas los positivistas era el pretender que las ciencias podrían solucionar o, al menos, explicarlo todo.

Kira Elena Morales Zamora

Referencia de la imagen: El poder del pensamiento positivo en https://masymejor.com/el-poder-del-pensamiento-positivo/

 

2 comentarios

  • Anónimo dice:

    Creo que para entender lo que es ser positivo, hay que darle vuelta y preguntar por negativo.
    No sé porqué, pero a los negativos los ubicamos más, quizá porque hay más.

    Ellos actúan negativamente y tomarlos como comparación, hace más fácil entender lo de positivo y positivamente.

    Se puede decir negar, pero no sé si lo opuesto sea positivar.

  • Antónimo dice:

    Positivar sería el opuesto de negativar, Anónimo. De negar, pues… sería posar, según esa misma lógica… Aunque yo prefiero el rutinario vocablo “afirmar”.

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