PROFESOR DE CC. EE. EE PUBLICA LIBRO DE POESÍAS

“La mejor universidad para aprender a escribir son los buenos libros”

Juan Francisco Dávila, profesor de Marketing de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, escribe poesía desde hace algunos años. Tras publicar su obra en una antología, cuenta ahora con su primer poemario individual.

Por María José Salazar.
Dr. Juan Francisco Dávila.

En su perfil público aparece: “Juan Francisco Dávila: PhD in Management Sciences. Master of Research in Management Sciences. MBA. Licenciado en Economía”. Habría que agregar: escritor de  poesías y autor de un (su primer) poemario.

El especialista en Marketing mira con emoción su libro y  nos habla  acerca de la Literatura, la poesía, la belleza y su especial predilección por los escritos de Rubén Darío.

¿Por qué el título “Sirenas del arenal”?

Porque el libro se abre con el poema “Las diáfanas sirenas” y, casi al final, aparece “Ronda del arenal”. Me gustó esta contraposición de términos, imaginar a la sirena, un ser marino, en un arenal seco. “Ronda del arenal”, de hecho, está inspirado en mi trabajo con niños en zonas de bosque seco en Piura.

¿Cómo un profesional vinculado a las ciencias empresariales es capaz de escribir versos tan elaborados?

La explicación principal, si esto es verdad, es que me gusta leer literatura desde que era niño. Novelas, cuentos, poesía. De las lecturas y relecturas del romancero español y de poetas como Rubén Darío, José María Eguren y José Santos Chocano, imagino que se fueron formando en mí los sedimentos sobre los que luego se construyeron estos poemas.

¿Estudiaste escritura literaria?

Una vez pregunté a un profesor de Literatura si debía meterme en algún taller, pues quería escribir en serio. Me contestó con cuatro palabras: “Lee a los clásicos”. No se refería a la literatura grecorromana, sino a las obras convertidas en clásicos en Occidente. La idea me quedó clara: la mejor universidad para aprender a escribir son los buenos libros.

Tus versos son muy elegantes. ¿Cómo lo logras?

Tengo cierto oído musical. Los poemas de “Sirenas del Arenal” tienen mucha métrica y rima, mucha sonoridad. Se podrían definir como modernistas, aunque escritos ciento treinta años después de la aparición de Azul, el libro con que Rubén Darío inicia el modernismo en América Latina. Ahora que está de moda lo “retro”, se podría decir que se trata de un poemario que nos devuelve al pasado. Queda bonito, aunque no sea exacto, decir que es un poemario “vintage”.

sirenas del arenal

¿Por qué los niños y sus historias son los temas principales del poemario? 

Los primeros poemas fueron escritos pensando en un niño como oyente. De ahí que los temas sean infantiles o extraídos de historias que leen los niños. Pero con el tiempo, me di cuenta de que no encajaban en lo que ahora se denomina “poesía para niños”. Los libros actuales de poesía infantil contienen poemas más cortos, los versos rara vez superan el octosílabo y el vocabulario es más sencillo. Así que decidí no limitar el vocabulario ni las metáforas, escribir para un niño-adulto, para alguien capaz de conmoverse con historias infantiles y, a la vez, comprender el sentido que las historias contienen.

¿Podría gustarle a un niño que ya tiene cierto contacto con la poesía?

Es interesante que varias personas que leyeron el libro estén ahora leyéndoles las historias a sus hijos… No me extrañaría que algunos niños disfruten también de los poemas. Guardando las evidentes distancias, “La canción del pirata” de Espronceda o “La sonatina” de Rubén Darío no fueron escritos como poemas para niños y, aun así, se recitan desde hace generaciones en los colegios de habla hispana.

¿Sientes una especial predilección por el mundo de ficción de Tolkien y, por ello, haces referencia a “hobbits” y “elfos”?

La verdad, no había leído “El Señor de los Anillos” hasta que se estrenaron las tres películas de Peter Jackson. Por eso, compré los tres libros antes de diciembre del 2001, 2002 y 2003, para ver las películas con la historia ya leída.

La “Canción del hobbit cansado” la escribí no mucho después de ese tiempo, cuando tenía frescas todas las imágenes y los nombres de la historia. Sobre los elfos, el que aparece en “El rey de los elfos” viene más bien de Goethe. Es el título de su poema “Der Erlkönig”, que narra la odisea de un padre que lleva en el caballo a su hijo enfermo, mientras el niño es seducido por el rey de los elfos, una figura que anuncia la muerte.

¿Qué es para ti la poesía?

Belleza. No concibo una poesía fea. Y la belleza en poesía surge, tal como lo entiendo, del ritmo y la sonoridad de los versos. Una de las críticas a Rubén Darío es que sus temas eran banales, que no era un gran pensador, que se mantenía alejado de los problemas de su tiempo. Pues bien: precisamente todo eso aumenta su calidad como poeta. Un gran pensador encontrará en el ensayo un mejor vehículo para transmitir sus ideas, y alguien preocupado por los asuntos sociales se sentirá más cómodo, quizá, con la escritura periodística. El poeta busca convertir el lenguaje en belleza.

¿Ese fue el gran mérito de Darío?

Darío supo componer música con las palabras. Alguien a principios del siglo XX analizó “La Sonatina” midiendo en décimas de segundo los tiempos que demora en pronunciarse cada uno de sus versos, y descubrió cierta armonía matemática que no pudo ser planeada, sino solo intuida por el extraordinario oído musical del poeta. Me encantaría que la poesía retomara esa búsqueda de lo bello.


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