CONVERSATORIO SOBRE COMUNIDADES AMAZÓNICAS

«En la selva se encuentra el mayor recurso no explotado del país»

El evento, organizado por el Centro Cultural de la Universidad de Piura, tuvo como fin reflexionar sobre las limitaciones y oportunidades en el desarrollo de las comunidades amazónicas.

Por María José Salazar.
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De izquierda a derecha: José Álvarez Alonso, Shuar Velásquez, Enrique Banús, Marvin Zeifman.

Como ponentes, participaron Shuar Velásquez, presidente de la Cámara de Comercio de los Pueblos Indígenas del Perú; José Álvarez Alonso, exdirector general de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente; y Marvin Zeifman, presidente de Organic Rainforest Company. Cada uno ofreció una visión distinta y, a la vez, complementaria, de cómo las comunidades indígenas de la selva pueden lograr el crecimiento económico sin perder su identidad.

«La Cámara de Comercio busca que la economía local de los nativos se integre con la economía nacional. En ese sentido, tenemos varios retos. Primero, el tema cultural: los nativos no tienen espíritu comercial, ellos están acostumbrados a convivir con el ecosistema, entonces, hay que formarlos en temas de negocios para que puedan vender sus cultivos conociendo las reglas del mercado. Luego, que esa formación apunte a que entiendan que no van a perder su identidad si se convierten en empresarios, ya que el dinero es un medio y el fin es la persona», señaló Shuar Velásquez.

Por su parte, José Álvarez Alonso comentó que, en los 34 años que lleva viviendo en Perú, el error más grande que ha cometido ha sido creer que los modelos de negocio andinos son replicables en la Amazonía: «Esto no es así. La gente de la sierra domesticó las laderas de los Andes, generando una economía resiliente y capaz de conservar alimento para el futuro. Pero en la selva no funciona, porque no hay animales domesticables y el clima no es propicio para que se almacenen frutos o carnes».

Marvin Zeifman, canadiense, brindó su testimonio sobre la experiencia comercial que tiene con las comunidades amazónicas. Contó que su familia se dedicaba al negocio de la madera; pero, luego de vivir en Sudamérica, se dio cuenta de que se talaban muchos árboles y decidió dejarlo. Vendió lo que tenía y abrió una empresa de alimentos orgánicos. «Compro cacao a los nativos porque es de excelente calidad. Mi chocolate ya ha ganado dos medallas de oro en Amsterdam. Es que los frutos de la selva son 100% orgánicos y rápidamente certificables, en cambio, los de Europa, por ejemplo, se demoran años en limpiarse de pesticidas y demás», dijo.

Agregó que ofreció su ayuda a Velásquez cuando este formó la Cámara de Comercio: «Los nativos tienen muchísimo por ofrecer, unas plantas medicinales increíbles, pero tienen problemas de organización. Estoy muy agradecido por todo lo que me han enseñado, por eso trato de ayudarlos. Lo que la Cámara les ofrece es una asesoría y acompañamiento valiosos».

Finalmente, Álvarez Alonso explicó que en la selva se encuentra el mayor recurso no explotado del país, que son entre tres y cuatro mil millones de palmeras con frutos muy demandados por la industria cosmética: “Brasil, con Natura, nos lleva la delantera, porque ¿qué prefiere la gente? Lo natural. Y, sin embargo, otras compañías siguen apostando por insumos dañinos”.

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