Entrevista con Aldo Llanos

¿Se puede educar con el pop rock y otros géneros urbanos?

Invitado por la Facultad de Humanidades para dirigir un conversatorio, Aldo Llanos Marín analiza los pro y contras de las corrientes musicales contemporáneas y su influencia en la juventud.

Por Koko Zavala.

 

Aldo Llanos, miembro de la Sociedad Iberoamericana de Antropología Filosófica, asegura que se puede y debe educar a través de la música y que el pop rock puede constituir una buena herramienta para ello.

Llanos Marín ha sido docente de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Piura (Campus Lima) y colabora con el Centro Cultural. Además, ha seguido la Maestría de Antropología Filosófica de la UDEP y la carrera Economía y Biología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En esta entrevista nos ayuda a entender la música contemporánea y cómo podemos usarla para educar.

¿Qué debemos entender hoy por música contemporánea?
Voy a delimitar la música contemporánea a lo que se consume comercialmente en occidente y tiene repercusiones en oriente. Por ejemplo, el K-pop que toma el producto de la música pop comercial norteamericana. Se ha extendido rápidamente por el Oriente más occidental como Corea, Hong Kong, Taiwán y está dando la vuelta al globo.

Este género no es música coreana, es la apropiación de una cultura, de un género que es universal: el pop, que tradicionalmente no se ubica ni en el rock ni en las baladas, sino que en medio camino de ellas y tiene ciertos patrones comunes: uso de mucho aditamento instrumental tecnológico para hacer el sonido cada vez más limpio y arreglado.

¿Debe su éxito al mensaje que transmite?
Ciertamente, hay algo en cuanto a la tonalidad. Armónicamente, las melodías pop siempre son mucho más fáciles de digerir y procesar por un cerebro humano, que cualquier otro tipo de música; por eso, se le conoce como música comercial. Las masas lo pueden entender claramente en cuanto a la tonalidad, que se puede volver tan pegajosa que casi la mayor parte de los grandes éxitos musicales, aquellos que han vendido millones y millones de copias en todo el mundo, han sido generalmente de música pop.

Pensemos en los iconos del pop como Michael Jackson, Madonna, Prince, es decir, estamos hablando de la gente que mueve el dinero. Pero, por otro lado, se convierte en un vehículo de contenidos y ahí es donde el pop entra en análisis que viene de una tradición larga de los estudios culturales, sobre qué es lo que debería ser y qué es lo que no debería ser dentro de un contexto. El contexto sociocultural que vivimos, que es el capitalista, que también tiene una ideología, al igual que el marxismo, pero no es nuestra vivencia porque no estamos ni en Venezuela ni en Cuba ni Corea del Norte.

¿Cómo se pinta el panorama en el contexto peruano?
En el contexto peruano, en el cual el triunfo sociocultural es el capitalismo neoliberal, hay una ideología y se aprovecha porque ve una oportunidad en la música pop, que es una música de rápido consumo, muy pegajosa, que la puedes captar rápido, y pueden introducirse contenidos que puedan reafirmar ese modus vivendi propio de la sociedad contemporánea, colocando sus contenidos y tratando de dirigir las cosas por ahí.

¿Sería entonces una manipulación escondida?
Me refiero a que es un pop que mete un contenido en el cual se pretende hacernos creer que nos está dando aquello que queremos escuchar cuando el fondo es un poco más peligroso: nos están diciendo cómo y qué es lo que debemos escuchar. Entonces, ahí se ponen una serie de letras que va a causar sorpresas porque muchas veces las hemos tarareado y todo, pero implican una mirada del hombre que hunde sus raíces en los paradigmas antropológicos del liberalismo social.

Pero, por otro lado, también vamos a encontrar en este espacio contemporáneo, gente que sí apuesta por tener un contenido que revele aquello que hace más grande al hombre; es decir, sus virtudes, sus valores, el modo de relacionarse los unos con los otros, y lo hacen por medio del pop y pueden llegar a mucha gente.

¿Entonces por qué el pop tiene detractores?
Precisamente, se trata de no menospreciar  aquello que llamamos pop solo por serlo, sino que es una oportunidad para que los educadores tengamos en cuenta ese otro grupo de autores y canciones, como de Coldplay, en las cuales pueden entrar contenidos que hablen de trascendencia, que hablen de la otra edad, de nosotros o de la consecución de las virtudes, que hablen de nuestras luchas, etc., y que puedan ser utilizadas en nuestros talleres: de tutoría, de familia y civismo, de persona, familia y relaciones humanas y poder trabajar cosas con los chicos que lo van a poder captar rápidamente.

¿PSY con Gagnam Style o Coldplay con The Scientist?
Queda claro que yo apuesto por el segundo (mensaje que educa), los dos tienen un mensaje, porque al final de cuentas toda la música nos dice algo sobre el hombre y es más, el pop tiene una ventaja sobre los otros géneros musicales, pues a la vez que desarrolla musicalidad, también desarrolla performance; es decir, la industria del video musical está muy fuertemente ligada a la industria de la sonoridad por así decirlo. Entonces, ahí tienes una doble oportunidad también educativa porque vamos a presentar a los asistentes que no solo te muestra cosas bellas, videos bien hechos, sino que te hacen pensar.

Mi apuesta es mostrarlo para ponerlo en evidencia y que los asistentes ayuden a sus familiares, hijos y alumnos a que tengan ese mayor olfato para darse cuenta de que esta es una buena canción y que la pueden escuchar. Creas un vínculo con el chico porque es el mundo del chico, es decir, los chicos se van a interesar en tus cosas en la medida que tú te intereses en las de ellos.

¿Se puede educar entonces con el pop?
Si se puede educar y se debe. Me pongo a pensar en “Chino y Nacho”, los que cantan “Mi niña bonita”, aunque ya se separaron, considero que casi todas sus canciones son correctas. Ellos hacen tropical pop, un poco de reggaetón, pero son de los más escuchados. Son súper comerciales. Lo que dicen es muy cierto y hasta tienen un video en el que hacen una crítica abierta a los daños que ocasiona la infidelidad. Detrás de la historia de ambos, hay una consecuencia, son experiencias personales buenas, positivas: ambos están bien casados, han salido de abajo, han vivido una buena relación de familia y, es obvio, que van a hablar de lo que han vivido y eso es lo que han hecho.

Como les digo a mis alumnos de Filosofía, siempre debemos leer las obras de los autores y también su biografía, porque eso te va a dar un indicador de por dónde va la cosa.


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