El camino hacia un “ecosistema de economía circular”

Por Darío Diaz, docente de posgrado de la facultad de comunicación y director asociado en Sostenibilidad de APOYO Comunicación.

Por Posgrado y Extensión.

Sin duda, desde hace algunos meses el uso del plástico y la gestión integral de residuos sólidos están en la agenda de autoridades, ONG y medio. Pero más allá de las medidas que vienen adoptando las empresas para cumplir con estas normativas, hay algo que trasciende la coyuntura regulatoria y que toca al mismísimo modelo de negocio a largo plazo: cómo pasar de un sistema de producción lineal a uno circular. Es decir, cómo desarrollar una nueva forma de hacer negocios que permita aprovechar mejor los recursos naturales y lograr formas sostenibles de producción y consumo.

La economía circular es un nuevo paradigma de negocios sostenible que contribuye a la competitividad, pero en nuestro país debemos abordar inmensos desafíos, como la alta informalidad en la cadena de recicle, siendo un eslabón clave para la economía circular. Por tomar un ejemplo, por día generamos más de 19,000 toneladas de residuos, pero solo se recicla aproximadamente el 2% del total (plástico, papel, cartón, metales, etcétera). Para generar un “ecosistema de economía circular” necesitamos tres ejes: el regulatorio; el de fomento al emprendimiento e innovación; y el de alianzas multisectoriales.

El primer desafío para las empresas para “cerrar el círculo” y pasar a la acción, es contar con una estrategia de sostenibilidad, alineada a las tendencias del sector, las expectativas de los Stakeholders y a los objetivos del negocio.

Luego necesitamos un liderazgo motivador que provenga de la alta dirección, a la vez que de aquellos líderes naturales que hay en toda organización; una cultura alienada y una gestión de comunicaciones internas que permita crear la mística de la sostenibilidad.

Finalmente, necesitamos comunicarlo; el consumidor debe ser un protagonista activo para que tome mejores decisiones de consumo. Las nuevas generaciones no establecen vínculos con los productos o servicios, pero sí pueden establecerlos con la vocación y los valores que impulsan a esa compañía. Ese es el territorio de las “Marcas con propósito”,

Les doy un mensaje positivo: existen una gran variedad de herramientas y evidencias de empresas que ya lo están logrando. Como empresarios y como cuidadnos, tenemos un rol activo que asumir. La pregunta es si ya contamos con un plan para lograrlo.

 

Publicado en diario Gestión, agosto del 2019.

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