Las empresas y la crisis del COVID-19: llamada a la innovación rápida responsable

Artículo elaborado conjuntamente por Ivan Montiel (City University of New York), Leopoldo Gutiérrez (Universidad de Granada) y Ana Castillo (Universidad de Granada). Publicado el 26/03 por CompromisoRSE.

Por Posgrado y Extensión.

La irrupción sin precedentes del coronavirus o COVID-19 en todo el planeta ha sacudido el bienestar de nuestra sociedad. Con unas cifras de contagiados y fallecidos que aumentan exponencialmente cada día, el impacto sobre la salud de la humanidad puede llegar a ser devastador. El daño económico, por otro lado, también está resultando muy significativo. Los mercados financieros, primeros en reaccionar, han caído estrepitosamente más de un 30%, y la economía real está sufriendo las consecuencias de medidas preventivas que han limitado gran parte de su actividad económica. Como consecuencia, el COVID-19 se ha convertido en el gran nuevo reto mundial.

Leopoldo Gutiérrez, Ana Castillo e Ivan Montiel

En general, los grandes retos son problemas sociales y ambientales masivos que trascienden las fronteras nacionales y tienen efectos negativos potenciales o reales en un gran número de personas, comunidades y planeta en su conjunto. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituían el último ejemplo de ellos, hasta la llegada del COVID-19.

Las respuestas planteadas a este tipo de retos, debido a su envergadura, complejidad e impacto, deben abordarse través de esfuerzos de colaboración entre distintos agentes. De este modo, para enfrentar la pandemia actual, gobiernos, organismos internacionales, instituciones sanitarias, seguridad nacional y fuerzas militares, entre otras entidades, están desarrollando coordinadamente programas de salud, sociales y económicos. Además, también surgen numerosas iniciativas individuales, como el desarrollo colaborativo de fabricación de material sanitario a través de impresoras 3D particulares u ofrecimientos para realizar compras y entregas de comida y medicamentos a personas de riesgo. Sin embargo, esta crisis también es un desafío a la responsabilidad empresarial, que debe cuestionarse su papel para abordar los problemas sociales y económicos derivados del COVID-19, despejando así posibles dudas sobre su orientación exclusiva hacia el beneficio económico.

En el caso particular de España, uno de los países más afectados en la actualidad, se declaró el estado de alarma nacional el pasado 14 de marzo. A partir de esa fecha, se desencadenaron las primeras reacciones por parte de empresas, algunas de las cuales están liderando un movimiento de respuesta que está ayudando a aliviar el impacto negativo del brote. Sus principales líneas de actuación se centran en adaptar los procesos productivos para fabricar material sanitario, colaboraciones entre organizaciones para ofrecer espacios para las personas contagiadas, aplicaciones destinadas a informar y ayudar a personas con síntomas, abastecimiento de alimentos a los distintos hospitales, organizaciones que ponen a disposición de las autoridades su capacidad logística, productiva, comercial, además de priorizar la preservación del empleo e incluso la contratación de trabajadores de sectores más castigados por el virus.

Todas estas respuestas se pueden englobar bajo el marco de la innovación responsable empresarial, que consiste en desarrollar un producto, servicio, proceso o actividad organizativa nueva o significativamente mejorada, que permita solucionar o aliviar un problema social o medioambiental, mediante la colaboración de los diferentes agentes sociales e innovadores. En este sentido, tres aspectos fundamentales caracterizan innovación responsable.
En primer lugar, debe generar un beneficio para la sociedad, como en los casos anteriores que mitigan la escasez de espacios y material sanitario, abastecen de alimentación o trasporte, informan a ciudadanos a través de aplicaciones o analizan referencias sobre movimientos de los usuarios para reaccionar contra la expansión del virus, entre otros.

En segundo lugar, el carácter multidimensional de la misma. Así, se están desarrollando innovaciones en productos distintos a su fabricación ordinaria, como mascarillas, respiradores, batas sanitarias, hidro alcoholes, etc. También aparecen innovaciones en los servicios ofrecidos, por ejemplo, espacios para tareas sanitarias o aplicaciones con información útil relacionada a la gestión del virus. Por otro lado, se han generado innovaciones de proceso como la adaptación y ofrecimiento de logística o los análisis de datos para la lucha contra la pandemia. Por último, también se pueden encontrar innovaciones organizativas ejemplificadas en reestructuraciones internas y cambios en los repartos de beneficios con la intención de mantener a sus trabajadores sin recurrir a otras medidas más drásticas.

En tercer lugar, la dimensión colaborativa de la innovación responsable. Así, aparecen ejemplos como alianzas entre organizaciones de diferentes sectores para la creación de respiradores donde distintos miembros aportan diseño, la tecnología o la capacidad productiva; colaboraciones entre varios agentes de la cadena de suministro para poner su capacidad de distribución al servicio de las autoridades; iniciativas que coordinan organizaciones del sector hotelero para ofrecer espacios a hospitales, o de los sectores de la restauración o transporte para ofrecer alimentos y traslados al personal sanitario.

Sin embargo, el caso particular del COVID-19 ha desafiado el enfoque a largo plazo asociado a la innovación responsable tradicional, centrada en abordar grandes retos como el cambio climático o la erradicación de la pobreza. Así, surge un cuarto atributo específico para este caso, la rapidez. La mayoría de ejemplos comentados anteriormente han sido desarrollados e implantados en menos de diez días, por lo que ha quedado de manifiesto el potencial de agilidad y flexibilidad en la respuesta innovadora de las empresas ante estas circunstancias de crisis. La innovación rápida responsable, entendida como una innovación desarrollada en un corto espacio de tiempo con el objetivo de proteger a la sociedad, está demostrando ser una alternativa exitosa para contextos de máxima urgencia y necesidad como el actual.

Este breve artículo es una llamada a la acción inmediata y una inspiración para que las empresas actúen contra el coronavirus a través de mecanismos de innovación rápida responsable basados en la colaboración con otros agentes que permitan acelerar su desarrollo. Las empresas tienen ahora la posibilidad de mostrar su compromiso no sólo con los accionistas, sino también con todos sus grupos de interés, al tiempo que ponen al servicio de los gobiernos y de toda la sociedad sus valiosos recursos y experiencia.

Artículo elaborado conjuntamente por Leopoldo Gutiérrez (Universidad de Granada), Ana Castillo (Universidad de Granada) y Ivan Montiel (City University of New York).

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