Unidos por la esperanza

A un año de la visita del papa Francisco al Perú, nuestro país atraviesa por crisis políticas, sociales, morales y cambios sustanciales.

Por Mela Salazar, el en Suplemento Semana del diario El Tiempo.
Visita del papa Francisco a Perú, en 2018. (Foto: Andina)

En la actual coyuntura, los mensajes que el papa Francisco pronunció en nuestro país entre el 18 al 21 de enero, en las ciudades de Lima, Puerto Maldonado y Trujillo siguen teniendo mucha actualidad.

Aún resuenan sus palabras cuando hacía un llamado a la Esperanza diciendo “Perú es tierra de esperanza que invita y desafía a la unidad de todo su pueblo”. “Vengo al Perú bajo el lema ´unidos por la esperanza´. Permítanme decirles que mirar esta tierra es de por sí un motivo de esperanza”.

Así como dejó un mensaje de esperanza para todo el país, el Papa también abordó diversos temas delicados. Manifestó su rechazo a toda forma de violencia, trata de personas, feminicidio, contaminación y corrupción. Demostró que nos conoce, que sabe de nuestros problemas y que nos acompaña.

Sobre la violencia
“Quiero invitarlos a luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de feminicidio. Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento, pidiendo que se promueva una legislación y una cultura de repudio a toda forma de violencia”, exclamó Francisco. “No se puede ‘naturalizar’ la violencia hacia las mujeres, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades”.

Lamentablemente, en nuestro país, en este primer mes del año, se han registrado ya 10 casos de mujeres asesinadas. Esta plaga, como la ha calificado el papa Francisco, se incrementa con el pasar del tiempo. Según las cifras del Ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables, en el 2018 se registraron un total de 149 casos de feminicidio, mientras que el 2017 dejó un saldo de 116 víctimas.

Sobre la corrupción
También llamó la atención a la clase política al abordar, nada menos que en Palacio de Gobierno, el tema del impacto de la corrupción. “La corrupción: cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente ese virus social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados”.

“Creo que la política está en crisis, muy en crisis en América Latina por corrupción” y solo entiende el “lenguaje de la corrupción”. “Más cultura de la transparencia”, pidió Francisco. “La corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”, indicó.

La situación de nuestro sistema judicial, la reconstrucción de ciudades afectadas por el Fenómeno de El Niño, nuevas y latentes acusaciones a autoridades, políticos, funcionarios y a empresarios del sector privado, son algunas de las situaciones que se han prometido mejorar en este año que empieza, transparencia en las acciones, sanciones ejemplares y controles eficaces son medidas pueden ayudar a contrarrestar este ‘vicio’. Como ciudadanos, podemos ayudar a construir un mejor país; la esperanza recae en cada uno de nosotros.

Sobre la esperanza
En medio de las dificultades de la vida, la esperanza cristiana es una virtud humilde que nos ayuda a no ahogarnos, afirma el papa Francisco. “Jesús sigue caminando nuestras calles, sigue al igual que ayer golpeando puertas, golpeando corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos: que la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de paz”, fueron las palabras que dedicó al pueblo peruano.

“En la vida cotidiana del trabajo rutinario, en la educación esperanzadora de los hijos, entre tus anhelos y desvelos, en la intimidad del hogar y en el ruido ensordecedor de nuestras calles. Es allí, en medio de los caminos polvorientos de la historia, donde el Señor viene a tu encuentro”, expresó.

Aunque las tormentas políticas no cesarán, la esperanza, la unidad y un mayor respeto entre todos los peruanos son la base que nos permitirá salir airosos de la coyuntura en la que nos encontramos.

Sobre los pueblos amazónicos
El Papa quiso llegar a Madre de Dios, porque tiene la preocupación del medio ambiente desde el punto de vista de la fe, que nos demos cuenta qué es lo que hacemos con esta creación de Dios; asimismo, criticó la minería ilegal que acarrea trata de personas y abusos. El papa Francisco instó a defender este pulmón verde del planeta y a los pueblos amazónicos tan amenazados en sus territorios. Se reunió en Puerto Maldonado con las diversas comunidades indígenas de nuestro país y procedentes de Bolivia y Brasil, y en su discurso predominó la importancia del diálogo intercultural y la protección de la Amazonía, su cultura y las tierras que ocupan.

“Hemos de romper con el paradigma histórico que considera a la Amazonía como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes. El reconocimiento y el diálogo será el mejor camino para transformar las históricas relaciones marcadas por la exclusión y la discriminación” enfatizó el Papa.

Lamentablemente, en nuestro país, el Estado y los inversionistas ven a los pueblos indígenas como obstáculos para el desarrollo, no hay un diálogo intercultural que facilite la comprensión, ni la integración de las comunidades en las políticas de desarrollo.

Llamado a los jóvenes
Los jóvenes se volcaron en esta visita, 30 mil jóvenes apoyaron como la “guardia del Papa”. En su discurso a los jóvenes, les habló de autenticidad y de seguir a Cristo. “Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo van bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad”. “Jesús no quiere que te «maquillen» el corazón; Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes. No se olviden: Él no se desanima de nosotros. Y si ustedes se desaniman los invito a agarrar la Biblia”, les dijo a los jóvenes peruanos.

Un camino a seguir
En su último día en nuestro país, el papa Francisco nos pidió a los cientos de miles de fieles que asistimos a la misa en la base aérea Las Palmas, no permitir que nuestras ciudades se conviertan en espacios de desconfianza, huida e indiferencia. Durante su homilía, dijo que caminar con Jesús es el mejor antídoto contra esta indiferencia ante las “situaciones de dolor e injusticias”.

Al conmemorarse el primer aniversario de la significativa visita del sumo pontífice, que tocó el corazón de millones de peruanos, no podemos olvidar sus palabras y el trabajo que nos encomendó. “Cuiden la esperanza, que no se las roben. Lo mejor es permanecer unidos”.

Aún resuenan sus palabras: “¡No se desanimen, no se desanimen, vayan adelante, todos juntos!”. Y continuaba: “¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza!”. “No se dejen robar la esperanza. Perú es una tierra ensantada”.

Si bien el papa Francisco con sus mensajes no cambiará nuestra realidad, nos traza el camino a seguir, como expresó Diana Seminario, vocera de esta visita, “puede ayudarnos –a católicos y no católicos, autoridades y ciudadanos, agresores y víctimas– a reflexionar sobre nuestros comportamientos, errores y delitos, a pensar de qué manera un cambio en nuestra actitud podría hacer que este sea un mejor país para vivir”.

Estas frases, pronunciadas en su visita al Perú, estimulan a mirar el país con otros ojos, pero como reflexionaba en un artículo el P. Ricardo González, capellán mayor de la UDEP, inevitablemente asoma la duda: en estos momentos, ¿realmente hay motivos para tener esperanza? Y la respuesta es ¡Sí!, hay motivos para tener esperanza: pero esto pasa por recomponer al hombre uno a uno, cada uno a sí mismo; una recomposición moral, que deberíamos atrevernos a empezar.

Evento destacado

Próximamente


SUSCRÍBETE A DESDE EL CAMPUS


Conoce los Términos de uso de datos de la Universidad de Piura.