Dr. Juan Roselló

Juan Roselló: el comienzo de la Lógica en la UDEP

La lógica y la investigación en la vida universitaria


En octubre de 1969, a pocos meses de haberse iniciado las actividades académicas de la Universidad de Piura,  llega a Piura el P. Dr. Juan Roselló Vadell, ese mes también se incorpora al claustro la filósofa Luz González Umeres.

Por Elena Belletich de Rojas

Nació en 1931 en España. Estudió Matemáticas y Teología en la Universidad de Barcelona y en la Universidad Lateranense de Roma. Se inició en la docencia universitaria a principios de la década del 60.

En la Universidad de Piura fue catedrático de Lógica Matemática y Capellán Mayor de la Universidad de Piura. Sus exalumnos aún recuerdan con una amplia sonrisa sus dotes pedagógicas y su fina gentileza. Se podía sentir su gusto por la docencia y la investigación. Estaba convencido de la importancia de los temas que trataba. En una entrevista realizada por la revista Amigos en 1981 comentaba: “algún día se podrá usar la lógica matemática en la vida corriente. Así como se multiplica para saber el precio de unos metros de tela o de unos kilos de arroz, se conocerán operaciones elementales que permitirán comprobar si un razonamiento es verdadero o si se ha cometido algún error”.

En la misma entrevista se registra que a través de sus investigaciones, iniciadas en 1973 en torno a la aplicación del cálculo numérico al pensamiento, ideó un nuevo método de estudio denominado “Lenguaje numérico” o “Método de los conjuntos de números”, que permitirían pasar directamente de las premisas de un silogismo a la conclusión, evitando todos los razonamientos intermedios. Sobre este tema, ya había publicado (en el No. 8 de la Colección Algarrobo): “Cálculo matemático del silogismo clásico”, en el que sugiere que “todos los problemas lógicos del pensamiento puedan resolverse matemáticamente, lo que permitiría incluso a los niños, pensar con gran rigor y rapidez científica”. (Amigos No. 15, p. 9).

Sus estudios han sido recogidos en varias publicaciones y artículos. Cuando Amigos le preguntó sobre el rol de la investigación en la Universidad, señaló que su principal aporte es que contribuya al desarrollo del país. También expresó: “sería conveniente que todos los profesores universitarios pudieran disponer de tiempo y medios para dedicar una parte de su actividad a la investigación. Precisamente, la enseñanza universitaria exige un esfuerzo de adaptación a las condiciones del alumno, que abre posibilidades de investigación, tanto de métodos pedagógicos como de nuevos conocimientos”.

Sin duda, el P. Roselló “es un eximio conocedor de la lógica matemática, curso que –junto a los de Teología– enseñó durante su estancia en Piura. Su conocimiento de la programación de sistemas fue utilísimo en los inicios de la informatización de la Universidad. Su sencillez manifestaba la valía de su calidad personal”, ha dicho el doctor Antonio Abruña en su discurso de Apertura del Año Académico del 2009.

El propio sacerdote expresó: “La mayor satisfacción que me ha brindado todo esfuerzo por investigar ha sido comprobar que es útil para la formación intelectual de los alumnos. Es decir, cuando veo la mayor facilidad con la que resuelven problemas lógicos complicados”.

En el 2009, emocionado por las celebraciones del 40 aniversario de la UDEP, comentó: “Con profunda emoción envío un saludo muy cordial a la Universidad de Piura por sus 40 años de vida universitaria, y a todos los que de algún modo vivieron esta aventura: forjadores, profesores, personal administrativo, alumnos. Cuando llegué a Piura, estaba terminando el primer año (1969). El doctor Dolarea me llevó a ver el campus. Yo vi con asombro un desierto, pero en su mente de poeta, él hablaba de “arenas blancas y algarrobos verdes”. También vi la tercera parte del primer edificio y un gran empuje y una firme voluntad de levantar una gran Universidad, como deseaba el Primer Gran Canciller, San Josemaría. Y su deseo se ha cumplido. Les felicito”.

Por supuesto, también recuerda a sus estudiantes: “Les quiero enviar un saludo a mis alumnos. Les pido perdón, por mi empeño en hacerles razonar, que algún dolor de cabeza les causaría. Espero que algunos me recuerden con simpatía: los que sacaban veintes. Supongo que todos se acordarán de los dos puntos que les aumentaba cuando la práctica me salía difícil. Y de que nunca les pude bajar dos puntos, cuando era fácil. Se ve que aprendían a razonar”, expresa.

Don Juan Roselló, y los otros diez profesores de la primera hora ( Ricardo Rey, Miguel Samper, Ramón Mugica, Javier Cheesman, Víctor Morales, Juan Antonio Ugarte, Ramón de Dolarea, César Pacheco, Therese Truel y Luz González) son, sin duda, los forjadores de una elite de docentes y estudiantes que procuran y aman la investigación y la búsqueda de la verdad y el saber.

Él mismo ya ha plasmado algunos de sus conocimientos no solo en las clases dictadas sino también en libros como: El bautismo: nacimiento a la vida sobrenatural (España 1965, Perú 1976), Cálculo matemático del silogismo clásico (1972), Conciencia social y trabajo (UDEP 1973, Mundo Cristiano 1974), La confirmación: el crecimiento espiritual (Madrid, 1968), Los Sacramentos, El tesoro de la fe (1965 y 1973).