El tránsito de Chávez a Maduro

Venezuela es un país de extremismos. Es rico en petróleo, pero con 85% de pobreza, con una ciudadanía trabajadora, educada, calificada y alegre, pero que huye del país en busca de libertad.

PorelCarlos Hakansson, en Suplemento Semana, diario El Tiempo..
(Fuente: www.vtactual.com)

Venezuela esta regida por una dictadura instalada y reconocida en la era Maduro por la Unión Sudamericana reunida en Lima, el mismo lugar que ahora emite una declaración que rechaza el régimen y que será sede de una próxima cumbre presidencial.

La muerte de Chávez sin juramentar el cargo parecía concomitante con el final del actual régimen venezolano, pero no fue así. Nicolás Maduro, entonces reelegido vicepresidente, termina asumiendo irregularmente la titularidad de la jefatura de estado. Los delitos de lesa humanidad cometidos contra ciudadanos indefensos en las calles, asesinatos, prisión y persecución política a líderes de la oposición y el silencio cómplice de gobiernos del centro y del sur de América, simpatizantes ideológicos, han sumido al país en un estado de indefensión. La masiva movilización de ciudadanos venezolanos hacia Colombia cruzando el puente internacional Simón Bolívar, dice más que mil palabras. 

La probable visita de Maduro
La decisión del Perú de retirar la invitación a Maduro podría perjudicar el éxito de la cumbre internacional a realizarse en abril, especialmente porque nos encontramos con un gobierno anfitrión débil, deslegitimado ante la ciudadanía, acusado de delitos de corrupción, sin aliados políticos para escudarse y con nuevo pedido de vacancia presidencial en trámite.

Si bien nuestro Jefe de estado carece de autoridad para administrar una crisis de este calibre, la visita de Maduro al país sería la oportunidad para que reciba el repudio de los miles venezolanos que podrían autoorganizarse saliendo a las calles a rechazarlo, respetando el ejercicio de la libertad de expresión y los bienes públicos. La coyuntura política venezolana tampoco es favorable. La convocatoria de una nueva asamblea constituyente meses atrás, junto con las próximas elecciones, también ha causado revuelo en la coyuntura nacional.

El reinicio del régimen
La fundamentación teórica del poder constituyente fue inicialmente propuesta por John Locke (Segundo Tratado del Gobierno Civil), pero su formulación más conocida fue realizada por Emmanuel-Joseph Sieyès (¿Qué es el Tercer Estado?); sin embargo, ninguno de los dos nos dio a entender que podría ser invocada tantas veces como quisiera por una comunidad política, o como una medida de solución a una coyuntura de crisis; una práctica generalizada a partir de la etapa napoleónica y la sucesiva refundación del Estado francés hasta en cinco repúblicas.

El poder constituyente es la facultad que tienen los ciudadanos de darse una Constitución que garantice sus derechos y libertades. Se ejerce a través de representantes elegidos en un proceso democrático y que, una vez culminado dicho encargo, debe ser ratificada por una consulta popular. En ese sentido, se trata de una institución que fomenta la división y no la concentración del poder, que busca realizar los derechos humanos y no amenazarlos o conculcarlos.

La insurgencia del pueblo venezolano ha dado lugar a que el régimen convoque una asamblea constituyente con la finalidad de cambiar la Constitución de origen chavista. El anuncio responde a la necesidad del gobierno para acumular más poder y terminar restándole competencias a la mayoría parlamentaria controlada por la oposición. Se trata de una medida que deforma de modo más profundo una institución constitucional (asamblea constituyente) para usarla en contra de los derechos fundamentales y la separación de poderes.

La convocatoria para elaborar un nuevo “texto”, confirmará una dictadura disfrazada de un régimen constitucional; por otra parte, la convocatoria a elecciones para antes del 30 de abril, sin candidatos de oposición, se convierte en un plebiscito con la seguridad de resultados fraudulentos en favor del régimen.

La franquicia cubana y la dignidad de los venezolanos
La asesoría cubana al régimen, antes a Chávez y ahora a Nicolás Maduro, es la aplicación de un sistema de control, estabilidad y permanencia de la dictadura en el tiempo, como si se tratara de un software que permite extender la dictadura en el tiempo, gracias a un servicio de inteligencia a cambio de petróleo.

En los últimos años de Chávez, durante la primera campaña presidencial de Ollanta Humala, se decía que se trataba de una franquicia, pero en realidad es de origen cubano y le ha permitido sobrevivir y reinventarse tantas veces como sea posible. Una especie de software instalado que, al parecer, no necesita de un liderazgo para funcionar como nos parecía al escuchar a Fidel Castro, sino que puede ser tan eficaz en gobernantes con menos capacidades políticas y que recurren al insulto como principales argumentos para defender su posición en la región.

En este contexto, los ciudadanos venezolanos vienen demostrando al mundo: dignidad, coraje y capacidad de superación ante la adversidad, produciendo héroes y líderes políticos (Capriles, López, Ledezma, entre otros), sin contar con los anónimos conformados por miles de jóvenes y padres de familia.


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