ARTÍCULO DE OPINIÓN

Punto de mira para la reactivación económica

El inicio efectivo de cada empresa ocurrirá tras implementar los protocolos en su organización, aunque esto sea en el mes siguiente de su fase de reactivación.

Por Ana Cecilia Crisanto Castañeda, el en Gestión.
Fuente: Gobierno del Perú

Con la publicación de un Decreto Supremo que regula esta materia, ya se hizo oficial la reactivación de las actividades económicas. Será en 4 fases: cada fase corresponde a un mes (de mayo a agosto). En cada fase/mes se incluyen sectores y subsectores concretos.

La reactivación no inicia con la publicación del Decreto Supremo sino con la emisión de protocolos sanitarios en cada sector. Sin embargo, el Ministerio de Salud ya publicó un protocolo general (Res. Min. N° 239-2020-Minsa), aplicable a todas las empresas. En éste se exige a los empleadores que aprueben e implementen un plan sanitario propio, siguiendo los lineamientos del protocolo del Minsa y añadiendo los que emita cada sector. Por ejemplo, el 1 de mayo se emitió el protocolo sanitario del sector construcción (Res. Min. N° 085-2020-Vivienda).

En efecto, el inicio efectivo de cada empresa ocurrirá tras implementar los protocolos en su organización (aunque esto sea en el mes siguiente de su fase de reactivación).

Punto de mira
Cabe tomar en cuenta que el punto crítico de contagios no estará al interior de las empresas, ellas son las más interesadas en proteger y generar confianza en sus trabajadores y clientes, sino al utilizar el transporte público para acudir al centro de labores. El punto de mira para una reactivación real está ahí.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones está elaborando un protocolo para la etapa de reactivación; y el ministro del sector mencionó que esta estrategia contempla el funcionamiento de las unidades de transporte público a un tercio de su capacidad.

Por tanto, iniciada la reactivación no deberíamos ver buses y combis abarrotados de personas; sin embargo, debe redoblarse el control en los paraderos. La prisa de los trabajadores por llegar a tiempo a sus empresas y el menor número de asientos disponibles puede impulsarlos a romper el distanciamiento social necesario, generando la aglomeración que quiere evitarse. Escenas como estas ya se han visto en ciudades de provincia.

En este punto podría ayudar la decisión de las empresas de aplicar horarios flexibles de entrada y salida, al menos la primera semana de la reactivación de su sector.

Otro grupo importante es el de los trabajadores independientes informales (con ingresos de subsistencia). El Gobierno debe seguir capacitando y sensibilizando de manera masiva con campañas en prensa, radio, televisión y redes sociales. Son tiempos en los que la solidaridad y la responsabilidad personal son vitales.

Por otro lado, cabe recordar que un trabajador independiente que adquiera el COVID-19 u otra enfermedad, no será beneficiario del subsidio por incapacidad temporal que sí perciben los trabajadores dependientes (formales). Por lo que son más vulnerables económicamente en este contexto.

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